Cartas a Émile Zola

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CARTAS A ÉMILE ZOLA

De Nicolás Murga

                                      San Sebastián (Guipúzcoa), 14 de enero de 1898   

Mr. Émile Zola

Monsieur,

Je vous remets ici, un article sur l’affaire Dreyfus1, écrit en espagnol parce qu’il m’est difficile de l’avoir écrit en français.

Je vous prie de le lire et même de le faire publier si vous le croyez utile2, après le faire traduire.3

Je vous salue sincèrement,

Colección: Institut des Textes et Manuscrits Modernes (ITEM)-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1.  A continuación reproducimos el artículo aludido, que podrá resumir la situación y el estado de ánimo en estos inicios de 1898:

Dreyfus

En pleno siglo XIX, la republicana Francia, la que ostenta en su escudo las palabras «Liberté, Egalité et Fraternité», la que tantas batallas sostuviera para conquistar las modernas libertades, la igualdad de todos los ciudadanos ante la Ley, la justicia y rectitud en los tribunales, la vista pública de los procesos, la que asaltó y derribó la siniestra Bastilla teatro de tantos crímenes políticos misteriosos, la que hizo una Revolución gloriosa contra la tiranía, para redimir los derechos del hombre, y garantizar su vida, hacienda y libertad, esa Francia llamada cerebro de Europa, nos ha dado en el asunto Dreyfus, un espectáculo que podría pasar en un imperio despótico y bárbaro, en China, Marruecos o Turquía, donde juzgan y decapitan reos políticos en secreto, y a puertas cerradas, pero que es deshonroso e intolerable en una nación que se titula libre y civilizada.

Se condena a Dreyfus por pruebas de documentos verdaderos o falsos, robados en una Embajada, y que ni siquiera los ve el defensor de Dreyfus. Esos documentos no aparecen ahora por ningún lado; la causa está en los archivos del Ministerio de la Guerra. Allí está la acusación anónima, la defensa, y la sentencia. ¿Pero dónde están las pruebas? ¿Por qué han desaparecido, y no se han hecho públicas? ¿Por razones de Estado? Ridícula y cobarde contestación. ¿Tienen acaso aquellos Ministros de la Guerra, Generales y oficiales una declaración de guerra por parte de Alemania? Valientes militares.

Mejor hubiesen hecho en temer la deshonra bochornosa y criminal que sobre sus uniformes y sobre todo el ejército francés lanzaban, al hacerse cómplices del miserable ladrón que robó o falsificó aquellos documentos. El honor y la caballerosidad de un oficial, no permiten asociarse a un criminal, ocultando su nombre que reclama la justicia y el Código Penal para castigar su delito. El que así obran tan criminal es, como el ladrón mismo, y en vez de ocultarlo y darle dinero en premio de su delito, el Ministro de la Guerra debió haberlo entregado a los tribunales.

En ningún país civilizado hubiese servido como evidencia, ningún documento adquirido por medios criminales, pues supongo que en Francia, el robo es un crimen como en todas las demás partes del mundo. Luego aquel Ministro y todo el Consejo de Guerra, debieran ser procesados criminalmente, como cómplices y ocultadores de un hecho criminal.

¿Y ese secreto en las deliberaciones de aquel Consejo, y del que acaba de juzgar a Esterhazy? ¿Ha vuelto Francia a los tiempos de la Inquisición de Felipe II, del león acusador anónimo de San Marcos de Venecia, o los de la impenetrable tumba de la maldecida Bastilla?

Es además absurdo suponer que sea tan fácil extraer documentos secretos de una Embajada, y volverlos a dejar en su sitio, pues todo el mundo supone que estarían bien guardados, y en lugar seguro, y que siendo todo el personal de la embajada alemana personas de la mayor confianza, y anti-franceses, no era cosa fácil sobornar a ninguno de ellos. Creo pues, firmemente que la real historia es una fábula, y que el miserable que llevó esos papeles al Ministro de la Guerra, los falsificó el mismo. ¿Por qué no se obliga al Ministro a declarar el nombre de aquel ladrón si robó, o falsificador si escribió los documentos el mismo?

Nosotros a lo menos, los Españoles, sin pasión alguna, y sin ser judíos, vemos ese asunto bajo este punto de vista, y sin prejuzgar para nada la inocencia o culpabilidad del Capitán Dreyfus, creemos que al juzgarlo y condenarlo se han hollado todas las garantías que las modernas Constituciones otorgan al más infeliz de todos los ciudadanos libres.

Protestamos pues contra esa nueva tiranía e Inquisición militar, disfrazada con la máscara de un falso patriotismo llamado «Secreto de Estado».”

2.  A raíz de las manifestaciones en las calles y las llamadas a la violencia que pronunciaban los antisemitas de Jules Guérin, Zola escribe «Lettre à la France» el 7 de enero de 1898.

El 10 de enero comenzó un juicio contra Esterhazy. Mathieu tomó como abogado a Demange, y Lucie Dreyfus, esposa del capitán, a Labori. Sin embargo, las partes civiles fueron rehusadas, se decretó juicio a puerta cerrada, y los testigos Mathieu, Shcheurer y Picquart fueron abucheados por un público mayoritariamente militar. El 11 de enero Esterhazy fue declarado inocente.

El 13 de este mes, Scheurer-Kestner tiene que dejar la vicepresidencia del Senado; Picquart es arrestado y Zola publica, en el periódico L’Aurore, la «Lettre au président de la République» («J’accuse»). Félix Faure es por entonces ese presidente. Aquella misma tarde del 13 de enero se discutió en la cámara francesa la propuesta de emprender acciones legales contra Zola, así como contra el periódico L’Aurore. La propuesta fue aceptada por 312 votos a favor.

A raíz del «J’accuse» se recordó el origen italiano de Zola, y sus novelas consideradas pornográficas. La Société des Gens de Lettres comenzó a preparar su expulsión. No se trataba ya solamente de la inocencia de un hombre, era una lucha ideológica.

En España, el 2 de enero de 1898 Blasco Ibáñez había publicado, en El Pueblo, «El hombre aislado es el más fuerte».

Este mismo año aparecerían en Madrid dos ediciones de Un escándalo nacional en Francia. ¡Yo acuso!, y otra edición en Madrid por F. Fe al año siguiente.

3. Presentamos los textos originales en donde el símbolo [ ] indicará  un dato o palabra propuesta o restituida, por incierta o por elementales cuestiones de ortografía; <…> indicará palabra o palabras ilegibles.

De Pedro G. Fernández Fanjul

                                                                Madrid, 20 de enero de 18981

Sr. D. Emilio Zola

Señor: Enamorado fervoroso de la justicia, mi corazón rinde culto a los hombres fuertes que todo lo sacrifican por defenderla.

Yo os veo luchar, solo, contra las muchedumbres fanáticas que irritadas os escarnecen; yo os veo luchar denodadamente en favor de un pobre prisionero a quien creéis víctima de un error de la humana justicia. Yo os contemplo lanzando palabras de paz y de misericordia entre las multitudes que, al encender de nuevo las luchas de raza y de religión atropellan los fueros de la humanidad redimida por Cristo y sellada por Él con ósculo de paz; y al veros tan solo y tan esforzado, os admiro, sin pararme a pensar si padece error vuestro entendimiento, pues con harta claridad percibo que tenéis sano el corazón.

Triste cosa es, en verdad, sufrir injustamente el odio de un pueblo a quien se ama; pero es más triste todavía renegar, por adularle, de la justicia en que se cree.

Defendéis, Señor, una causa humana; y si por defenderla incurrís en el desamor de algunos compatriotas ofuscados, el mundo entero os acoge para alentaros en vuestra empresa generosa.2

Si la humilde simpatía de un hijo de esta tierra española3, tan hidalga como mal comprendida, puede serviros de lenitivo y confortaros en estos días de prueba, recibid, señor, la que con toda sinceridad os ofrece vuestro admirador que os besa la mano.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Membrete: «Abogado. Arco de Sta. María, 41 cuadpdo. pral. Madrid».

2. El 20 de enero Zola recibió una citación judidial.

En un manifiesto los socialistas invitan al proletariado a no interesarse por el caso. Ni el ejército ni el gobierno querían ser comprometidos por Zola. Para evitar que el juicio contra éste condujera a la revisión del caso Dreyfus, se eligieron sólo unas frases de su artículo (las referentes a que la sentencia de inocencia de Esterhazy vino de arriba).

3. El 19 de enero apareció en el Heraldo de Madrid un artículo de Luis Bonafoux, «Zola carnavalesco». Y ese mismo día J. Burell empezó a escribir «Solo. Zola en el banquillo». Así mismo, en El Imparcial, Arzubialde cubrió la información «Zola en los tribunales» durante el mes de enero, febrero, abril, mayo, julio y septiembre de 1898. El 20 de enero, J. Riquelme escribe, en El Progreso, «Sombras». En este mismo periódico y el mismo día Mariano de Cavia publica «Habla un judío español».

De Gabriel Olcina

                                                Alpera (Albacete), 21 de enero de 18981 

Sr. D. Emilio Zola

Muy distinguido señor mío: cuarenta y tres años tenía yo, cuando leí por primera vez una producción de V., y fue tal el entusiasmo que en mí produjo que resolví aprender a leer en francés y traducirlo para poder leer sus grandes obras, a las que dedico un par de horas diarias que me quedan libres, pues generalmente estoy por el día en el campo a la vista de los trabajos agrícolas, en donde leo los periódicos españoles, para poder leer por las noches los libros de V. en casa.

Grande, muy grande, me ha parecido V. desde que comencé a leer sus obras, tan grande que en las conversaciones con mis amigos, siempre le apellido El Cervantes francés; pero nunca me ha parecido V. tan grande como me parece ahora, pues lo encuentro a V. sublime defendiendo una causa (que en la conciencia de V. le parece justa) contra la opinión de Francia entera, sin temor a perder la gran popularidad que a tanta costa ha adquirido, y no puedo resistir el deseo que tengo de felicitarle por si esto puede servir de consuelo al grande hombre a quien tanto admiro. Poquísimo valgo, pero no dude que soy hombre de corazón y lo poco que tenga y valiese lo pongo a su disposición.

Si está V. molesto en Francia, mientras dure este estado inconcebible para mí en el pueblo francés, la mayor honra y alegría que pudiera yo recibir en mi vida, es teniendo a V. y su familia en mi casa que es muy grande; y aunque mi cocina es modesta, mi cocinera dirigida por mi esposa e hija haría prodigios para aproximarse a la cocina francesa; y este pueblo estaría de fiesta si durase un año su estancia en ésta, como si durase toda la vida.

Crea V. señor, que en España se le ama a V. tanto como se ama a nuestros grandes hombres.

No sólo por la conducta que con V. observa la juventud escolar, sino porque siempre he juzgado a Francia y sobre todo París, el pueblo más ilustrado del mundo, siento un dolor en mi alma, pues París mirado desde aquí en estos días de locura parece un pueblo que ha llegado a la cúspide de la civilización y de pronto viene una reacción que lo pone al nivel de los pueblos de Turquía.

Si Francia y sobre todo París es el pueblo a quien nos complacemos en querer copiar y seguir sus inspiraciones todos los pueblos de raza latina, ¿cómo hemos de ver sin pena su conducta actual (y por la juventud que mañana ha de dirigir los destinos de esa gran nación) insultando a diario a su más grande figura, ¡y en qué ocasión! En el instante en que esta gran figura cumple uno de sus más grandes destinos sobre la tierra; el defender a un inocente?

Quiera Dios que pronto vuelva Francia en sí, y ocupe el puesto que tanto tiempo ha ocupado al frente de nuestra raza latina. ¿Será verdad lo que dicen nuestros enemigos los Germanos, que la raza latina está en decadencia y por lo tanto próxima a su ocaso?; yo no lo puedo creer; pero francamente, cuando veo cosas como las que estamos viendo en los principales pueblos de la principal nación, de la más culta de nuestra raza, mi tristeza es infinita y dudo. Que París, Burdeos, Marsella y los pueblos principales de Francia se ocupen ahora de lo que se ocupaban los frailes españoles del siglo XVI, es vergonzoso; y con razón los teutones se alegran afirmándose más en la decadencia de raza de sus enemigos.

Dispénseme señor el cansancio que le produzca la lectura de mi mal escrita carta; y crea que el que la escribe le ama como ama a la memoria de Miguel Cervantes.

No soy más que un modesto propietario y agricultor, pero cuanto soy y cuanto valgo, está a la disposición de V.

No le he escrito en Francés porque escribo muchísimo peor que en español.

Proyecto viajar a París, si no antes para 1900, y una de mis ilusiones es conocer personalmente (aunque sea sin presentarme a su presencia) al gran hombre que tanto admira…2

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. De Gabriel Olcina sabemos por la memoria de algunos habitantes de Alpera que se ocupaba de sus propiedades rústicas, haciendo a la vez las funciones de maestro de escuela.

2. El 21 de enero, Belhomme, Varinard y Couard, los tres expertos encargados de aportar pruebas caligráficas, emprenden contra Zola un proceso por difamación a raíz del «J’accuse».

De José Cortés

                                                          Écija (Sevilla), 21 de enero de 1898   

Sr. D. Emilio Zola

Muy señor mío y respetable señor: felicito a V. por su noble actitud en defensa de la justicia.

Su manera de obrar en la cuestión Dreyfus añade un timbre más a los ya conquistados por su talento y su valor en la defensa de sus ideales. Su nombre pasará a la posteridad no sólo como escritor correcto y jefe de una escuela literaria, sino también como el de mayor gloria para todo ciudadano, como el de Hombre honrado.

Sírvase, pues, aceptar el testimonio de mi consideración más distinguida y el humilde parabién de su respetuoso admirador que l.b.l.m.Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

De Manuel B. Ugarte

                                                                       París, 21 de enero de 18981  

Monsieur Émile Zola

Monsieur et cher maître:

Permettez à une conscience tranquille, éloignée de tout parti-pris, et secouée d’un seul amour de Justice et de Vérité, de vous témoigner sa plus vive admiration, pour la belle campagne que vous avez entreprise.

Un étranger, simple spectateur du drame, est mieux placé que personne pour bien apprécier l’oeuvre héroïque à laquelle vous vous dévouez.

Je pense que les hommes n’ont pas le droit de juger les hommes. Et les juges, moins que personne, ne doivent pas s’entêter dans leur première opinion; il serait temps, d’après le bon sens, de se remettre cent fois à l’ouvrage, tant qu’il resterait le moindre doute. Et encore ainsi, on ne serait pas tout à fait sûr de ne pas condamner un innocent. L’autorité de la chose jugée est la plus ridicule des vanités des hommes.

J’ai l’honneur de vous envoyer une des correspondances que j’ai adressée à El Estandarte de Madrid, sur l’affaire Dreyfus 2. Je regrette de ne pas pouvoir vous envoyer la traduction; mais, vous voyez si je suis en peine , même pour coordonner ces quelques notes.

Agréez monsieur toutes mes félicitations et l’assurance de que dans ces moments où tant de passions déchaînées méconnaissent votre généreuse initiative, les hommes impartiaux apprécient vos efforts et sont avec vous.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Manuel B. Ugarte (Buenos Aires, 1878-Niza, 1951) fue un escritor y político fundamentalmente  preocupado por los temas sociales. Además de ser corresponsal en París (donde residió gran parte de su vida) de El Tiempo de Buenos Aires, lo fue también de El Estandarte de Madrid, razón por la cual lo incluimos en este elenco. Destacó por su ingente obra literaria en la que sobresalen sus Paisajes parisienses, prólogo de M. de Unamuno (Paris, 1901), Crónicas de bulevard, prólogo de Rubén Darío (París, 1903), L’âme espagnole. Etude (París, 1928), Enfermedades sociales (Barcelona, 1906), La joven literatura hispanoamericana (París, 1906), Cuentos argentinos (París, 1900), El porvenir de la América latina (Méjico, 1918), Mi campaña hispanoamericana (Barcelona, 1923), El dolor de escribir (1933). Como político, se afilió al Partido Socialista de Argentina en el que posteriormente produjo una escisión nacionalista que él mismo capitaneó.

Dirección desde donde se remite esta carta: «19, de la Place des Vosges» en París.

2. La brevedad del artículo aludido nos permite aquí su reproducción íntegra:

«La cuestión Dreyfus», El Estandarte (16 de Enero de 1898):

«Nuestro ilustrado corresponsal de París nos envía ayer las siguientes líneas sobre el interesante asunto que hoy embarga la atención no sólo de la capital de Francia, sino de la Europa entera, por los especiales caracteres que reviste, según demuestran los últimos telegramas recibidos, que a continuación publicamos.

Dice nuestro aludido corresponsal:

Hay algo siniestro y obscuro en esta extraña pesadilla que sacude al pueblo parisiense.

Las pasiones se desencadenan, las rachas se precipitan, las conciencias se dividen y se alinean, las unas frente a las otras; como si tuviesen escarapela de partido. Y todos los excesos, todos los tumultos de la razón, blanden sobre las cabezas el hierro de las represalias.

Es difícil ver claro. Cuanto más se ahonda en la sombra, más densas son las tinieblas. Pero esta noche moral, es como la tormenta: está tajada por los relámpagos.

Allá, en una isla solitaria, dormita un prisionero perdido entre dos brumas: la del mar y la del pensamiento. ¿Es un culpable? ¿Es una víctima? Nadie lo sabe. Pero basta la duda, para que los corazones le otorguen fe de inocencia.

Aquí, en la enorme ciudad, brota la ira por las cien bocas de la discordia. Los labios se contraen, los puños se crispan, y en el horrible sacudimiento de la pasión, no se sabe si los labios amenazan más que los puños. Se grita “¡A muerte!”, y ese grito, aplicado ora a un hombre, ora a otro, abofetea todas las mejillas. Asoman odios de raza.

Los grupos pasan coléricos, desenfrenados, vomitando injurias. Y mientras se disputan y se muerden el alma con las palabras, todos invocan ese ideal de justicia, que es quizá la tradición de una quimera.

Más lejos, en el silencio de un aposento sombrío, llora una mujer llamando en vano a su esposo y se mesa los cabellos, desafiando toda la infamia, resistiendo a todas las dudas y blasfemando contra los ejércitos, esos rebaños de hombres que las naciones adiestran para la muerte, como si fueran perros de presa.

Luego, en medio del tumulto, un hombre, Zola, de pie ante la Francia, arrostrando el error de los jueces y los arrebatos de la pasión, soberbio, en su lucha por la verdad.

Es un drama. Todos los pueblos de la tierra asisten al debate; se discute un derecho de vida. –“¡Luz, mucha luz, en nombre de la humanidad!”– gritan todos. Y hay un problema: si el desdichado galeote de la isla resulta inocente por fin, ¿seguirán atados todavía los hombres a la eterna obsesión de juzgar a sus semejantes?»  Manuel B. Ugarte.

De Marcelino Vázquez Martínez

                                                           La Coruña, 22 de enero de 18981              

Un español humilde se honra en felicitar al que de manera tan noble y abnegada se ha atrevido a sostener la campaña que todo corazón generoso y honrado no puede por menos de ensalzar.

Marcelino Vázquez Martínez aprovecha esta ocasión para ofrecer el testimonio de su consideración al insigne novelista Mr. Emilio Zola.2

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. El membrete de la cuartilla presenta el nombre «Sporting-Club». Sin embargo, debemos manejar la hipótesis de que no se trata de un directivo de esta Sociedad Recreativa (que aún existe) sino de uno de tantos miembros, ya que el papel timbrado con el nombre de la sociedad estaba a disposición de todos los socios para su uso particular. Por otra parte ni el Archivo del Ayuntamiento de La Coruña ni la Biblioteca de estudios locales cuentan con información específica sobre este vecino. (Información de Victoria Villanueva, responsable de dicho Archivo)

2. El 22 de enero es publicado en L’Aurore el artículo de Zola «Réponse à l’assignation. Lettre à M. le Ministre de la Guerre».

Ese mismo día aparece en La Lucha de Clases (Bilbao) un artículo de Juan Arama titulado «Un valiente». José Martínez Ruiz escribe «Crónica» para El Progreso.

De Arturo Casares

                                                           La Coruña, 24 de enero de 18981

Monsieur Émile Zola

Monsieur:

Je savais que vous étiez un des écrivains les plus renommés de la France, un romancier, un philosophe, un homme qui cherche, au moyen de la littérature, la guérison de bien de maladies sociales; je n’ignorais que vous, l’homme qui a pu se faire une place à la politique, a dédaigné toujours se mêler dans les affaires publiques; j’avais appris que ce Zola sur lequel a tombé l’appel de démoralisateur étant [sic] la plus honnête personne, le plus vertueux citoyen; et c’était parce que je savais tout ceci que je vous admirais et que je vous respectais.

Eh bien: à présent ce n’est pas du romancier, du philosophe, du citoyen de qui s’agit; il s’agit de l’homme pur, vertueux qui sont faire [sic] sur les autels de la Justice et de la Vérité le sacrifice de son nom, de ses intérêts, de la paix de sa vie, même de cette si précieuse vie, peut-être.

En voyant votre conduite si noble, si dévouée, si brave, dans ce triste procès du malheureux Dreyfus, je n’ai pas pu m’empêcher de vous écrire, pour vous témoigner les sentiments que cela m’inspire, et pour vous offrir –ayez la bonté d’accepter cet offre– mes services tous gratuits comme avocat, dans l’occasion où vous en aurez besoin en Espagne.

Votre admirateur

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Las informaciones del Archivo del Ayuntamiento de La Coruña apuntan como autor de la carta a Arturo Casares Quiroga, hermano y padrino del que fuera jefe del gobierno desde el 13 de mayo de 1936 al 17 de julio de ese mismo año, Santiago Casares Quiroga. De profesión abogado, destacó por su defensa de la clase trabajadora. Murió a los veintisiete años víctima de la tisis, y está enterrado en el cementerio civil de La Coruña. El 15 de julio de 1931 se le dedicó el nombre de una calle de la ciudad, que luego fue sustituido durante la dictadura, perdiéndose así en la memoria de sus conciudadanos. (Información facilitada por Victoria Villanueva)

De Angel Miró

                                          Vendrell (Tarragona), 25 de enero de 18981

Sr. D. Emilio Zola

Muy Sr. mío: tristemente afligido por el fallo condenatorio recaído sobre vuestra respetable persona, os envío desde mi humilde hogar, mi más sentidísimo pésame; esperando sabréis consolaros de la pena que os abruma y que considero de duelo universal para los amantes de la justicia.

Dans cet [sic] Pot-Bouille2 français, vous devriez avoir fait comme le monsieur du second et ne pas vous mêler des affaires de madame Josserand.

He leído todas vuestras obras y como sincero admirador vuestro, no he podido resistir al deseo de comunicaros la participación que he tomado en vuestra pena.

Os saluda de corazón y os desea resignación su S.S.

q.l.b.l.m.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Àngel Miró i Poblet (El Vendrell, 1858-1932) era zapatero de oficio. No se sabe que tuviera afiliación política alguna, pero, según gente que lo conoció, era de tendencia catalanista y de izquierdas. Estudió francés y viajó a París. Fue amigo de Jaume Carner i Romeu, abogado y político de El Vendrell, que llegó a ser ministro de finanzas en 1931-33, durante el segundo gobierno de Azaña (información facilitada por Mª Carmen Coll i Font, directora del Arxiu Històric Comarcal del Vendrell).

Al pie de la carta aparece la dirección: «Calle Alta, 17».

2. Pot-Bouille (1882) es la décima novela de la serie Les Rougon-Macquart. La traducción española Miseria humana apareció editada por la Librería San Martín en 1883. En torno a una escalera, son narradas las relaciones de unos vecinos: La señora Josserand quiere casar a sus hijas a cualquier precio. Sólo un vecino, el del segundo, se escapa del círculo miserable. Se trata de un caballero casi misterioso, del que nadie sabe nada.

De Vicente Muñoz

                                               Burjasot (Valencia), 25 de enero de 1898

Los republicanos de Burjasot y en su nombre el Presidente del Casino, saludan calurosamente al gran francés honra de su patria y eminente novelista, por la enérgica y patriótica actitud que ha adoptado en el asunto Dreyfus1.

Grande y difícil es la causa que V. defiende, pero es mayor aún la admiración despertada en todos los corazones nobles del orbe.

Sírvale esta felicitación, modesta como es, de lenitivo a los disgustos que le causan la ignorancia y la reacción.

El Presidente,

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Valencia seguía el asunto Zola y su campaña en favor de la revisión del  caso Dreyfus a través de la pluma de Blasco Ibáñez, quien, entre otros artículos, escribió a lo largo del año: «Zola, su esposa y Labori» (17-01-98), «El heroísmo de Zola» (20-01-98), «Si Zola fuese español» (22-01-98), «Émile Zola» (23-01-98), «Arístides, Esquilo y Zola» (25-01-98), «Los enemigos de Zola» (26-01-98), «El triunfo de Zola» (3-09-98). Ver J. Vayssière, «L’affaire Dreyfus à Valence: Blasco Ibáñez», Les Cahiers naturalistes, nº51, 1977, pp.97-108 y Clayton Alcorn, «L’album de Valence: un grand hommage à Zola», Les Cahiers naturalistes, nº53, 1979, pp.145-147.

De Antonio Pérez y Clemente Rayo

                                                              Valencia, 26 de enero de 1898

Este casino republicano1 compuesto de humildes obreros sin ningún título pomposo que ofreceros, más que su entusiasta corazón por todo aquello que sea justo, hágalo quien lo haga sin reconocer fronteras, ni dogmas religiosos, pues el bien allí donde se realiza es bien; no puede dejar pasar la presente ocasión sin felicitar con toda la efusión de su alma al obrero eminente gloria de la Francia que ha sabido fustigar con la moderna novela2 los vicios sociales de una manera tan brillante y sabia; que su nombre quedará grabado por ineternum en el cerebro de todos los que amen la literatura viril puesta al servicio de la razón.

El último acto que habéis realizado colocándoos al lado del débil, del oprimido que sufre una injusticia social hija de la preocupación religiosa, unida a un falso amor patrio que en sí mismo se condena. Esta elevación de sentimientos, ponen de manifiesto, su grandeza que en nuestros pobres juicios, os eleva a lo infinito, por lo que no podemos por menos que dejar paso al grito ¡Viva Zola! honra de su patria y gloria de la humana especie.

Si la espada, símbolo de la fuerza, (no de la razón) con el fanatismo de antiguas creencias; os hicieran salir de la nación que le cupo la gloria de haberos visto nacer: recordad que en esta tierra española hay una provincia llamada Valencia y en ella miles de obreros que os adoran como al héroe de este siglo, pues habéis puesto vuestra sublime inteligencia al lado de la razón, de la justicia y del derecho3.

Lo que no rendimos a reyes ni emperadores, que es nuestro homenaje, lo tributamos al gran Zola.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Por el membrete, se trata del Casino Republicano De la Vega, del cual, según los datos que aparecen junto a las firmas a pie de página, Antonio Pérez era secretario, y Clemente Rayo presidente.

2. Las novelas de Zola eran ya muy conocidas en Valencia gracias al enorme empeño que puso en ello Vicente Blasco Ibáñez. El entonces joven escritor español solicitó  a Zola en 1893 la autorización para publicar sus obras en la revista El Pueblo que él mismo dirigía y que supondría editarlas a un módico precio accesible a todos los obreros: «Mon désir est que le peuple espagnol s’illustre et comme le manque d’argent l’empêche de connaître les plus grands écrivains, je désirerai mettre ces oeuvres à la hauteur de sa misère; et pour cela, j’ai pensé publier une bibliothèque de volumes de cinq cents pages à 0,75 cts traduisant vos principaux ouvrages.» (Ver Alaoui, S., Les éditions espagnoles de l’oeuvre de Zola, Tesis doctoral inédita, Université Lumière Lyon 2, 1991) [Mi deseo es que el pueblo español se ilustre, y como la falta de dinero le impide conocer los más grandes escritores, desearía poner esas obras a la altura de su pobreza; y para ello, he pensado publicar una biblioteca de volúmenes de quinientas páginas a 0,75 céntimos traduciendo las principales obras de usted.]

3. El movimiento obrero francés tardó bastante más en reaccionar. El 18 de enero de 1898, cuando por toda Francia se llevaban a cabo manifestaciones antisemitas, treinta y dos diputados socialistas publicaron un manifiesto desvinculándose del futuro de Dreyfus por entender que pertenecía a la clase capitalista o clase enemiga. En España aparecieron artículos como «Los socialistas franceses y la cuestión Dreyfus» en El Socialista de 28 de enero de 1898.

De Emilio Reverter

                                                               Barcelona, 30 de enero de 18981

Mi respetable señor y maestro: Al contemplaros solo contra toda la Francia, de esa gran Francia, llamada siempre por sus destinos históricos a resolver los más graves problemas de la justicia, de la verdad, del derecho, del progreso y de la libertad en el mundo; al veros solo cual nuevo Mesías ante el pueblo de Israel; como otro gran Napoleón en medio de las muchedumbres; cual Moisés en la soledad del Sinaí, luchando solo contra todos para regenerar al pueblo francés de su eterno chauvinismo, de su anacrónico romanticismo nacional y de su imperante [eufonismo]; proclamando con un valor rayano en el heroísmo el reinado absoluto de la justicia, el eterno ideal sobre la tierra; manteniendo íntegros los fueros de la conciencia en frente de una ley draconiana; pretendiendo a despecho de la extraviada opinión nacional solucionar un problema de justicia humana con vuestra perspicacia y vuestra [etognosia]  de novelador experimental; perseguido por el odio del alma nacional, sugestionada por un atavismo anárquico; expuesto a que bajo la avalancha de las multitudes desaparezca y se hunda en un instante vuestra inmensa obra literaria, orgullo de la cultura francesa y admiración del mundo; permitídme, señor, que os ofrezca y diere respetuoso y sincero mensaje de salutación y que admire vuestro enérgico individualismo, como admirando vengo años ha vuestro portentoso talento en cien libros reflejado.

«La France est malade», sí; y el Mundo, la opinión universal os proclama entusiasmáticamente la primera figura universal de fin de siglo.

Paso a paso vengo siguiendo los ruidosos incidentes del proceso Dreyfus; con ánimo sereno y juicio imparcial, no tocado de antisemitismo, vengo examinando una a una las pruebas aducidas en pro de la inocencia del condenado de la Isla del Diablo y los argumentos expuestos en favor de la revisión del proceso; con admiración creciente he leído una y cien veces vuestras hermosas cartas en defensa del que creéis víctima de un error judicial; y, con franqueza, os declaro, señor, que unas y otras han llevado tiempo ha a mi ánimo la convicción moral plena y absoluta de la inocencia de vuestro desventurado defendido, de ese mártir del eterno odio de la raza o del inexorable destino.

Sabed, pues, que no estáis solo en vuestra noble y admirable campaña en pro de la justicia y de la inocencia. En ella os acompaña la conciencia universal, la opinión unánime de este pueblo hermano, que os aplaude y admira, por vuestra fe inquebrantable en el orden moral y en el valor de la ciencia, y que desde el fondo de su alma os anima y alienta para que perseveréis en vuestra noble y hermosa actitud.2

En la titánica lucha que sostenéis, digna de vuestra fama y reputación universal, por el supremo ideal de la justicia absoluta sobre la tierra y en contra de la infalibilidad e inmunidad de los jueces, escudados en el principio de la «santidad de la cosa juzgada», que no puede suponer nunca la infalibilidad de tribunal alguno, podréis ser vencido, sí, por las violencias de un [sectarismo] social o por la anfibológica razón de Estado, arma de todo Gobierno débil y reaccionario; pero lo seréis únicamente de hecho. A vuestra derrota material responderá la conciencia universal declarándoos vencedor, aclamándoos heroico paladín del reinado de la Justicia absoluta en la tierra.

«Jamás vuestro buen nombre

el mundo olvidará,

que lengua de todo hombre

siempre lo nombrará»3

Intérprete de los sentimientos de este hidalgo pueblo español, hónrome en hacer llegar hasta vos la entusiasta y sincera expresión de la admiración que le produce vuestra nobilísima y hermosa actitud, a la par que me complazco en ofreceros el testimonio de mi más respetuosa consideración personal y declararme atento y S.S. q.b.s.m.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Emilio Reverter Delmes cuenta entre sus obras: Guía-catálogo, Memoria de la Exposición Universal de Barcelona (Barcelona, 2ª edición 1888), Filipinas por España. Narración episódica de la rebelión en el Archipiélago Filipino (Barcelona, 1897-1899), La guerra de Cuba, Reseña histórica de la insurrección Cubana (1895-1898) (Barcelona, 1897-1899) y La insurrección de Filipinas en 1896 y 1897 (Barcelona, 1899).

Bajo su rúbrica hace constar: «abogado y publicista».

La dirección que aparece en pie de página: «s/c Aragón, 233 pral.».

2. Miguel Sawa publicó en Don Quijote el artículo «A la juventud española» con fecha de 28 de enero  (Ver, más adelante, carta nº 46). El 31 de enero Clarín escribe, en el Heraldo de Madrid, «Abajo los judíos» (debemos añadir que, a pesar del título, el contenido es abiertamente dreyfusista).

3. Fueron numerosas las canciones que surgieron a favor y en contra de Dreyfus y de Zola en la época, tanto dentro como fuera de Francia.

De Juan Bustingorri

                                                           Bilbao (Vizcaya), febrero de 1898  

A Mr. Emilio Zola

Ilustre Maestro: No os importe que la aberración de una parte del pueblo Francés os persiga, el mundo mira con asombro al más grande de los modernos pensadores, al más ilustre literato hasta hoy. Vuestro proceso es un timbre glorioso que llegará a las generaciones venideras enseñando el camino del honor.1

Le saludo con cariño y respeto.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. El 1 de febrero de 1898 La Revue blanche (1889-1903), una de las revistas de vanguardia más importantes de finales de siglo, entra en la lucha publicando  «Protestation», firmado por el colectivo de la revista. En sus páginas colaboraron literatos como André Gide, Marcel Proust, Octave Mirbeau, Charles Péguy, así como artistas del renombre de Toulouse-Lautrec, Vallotton y Bonnard. Este artículo es uno de los raros textos escritos en nombre de la revista (otro será el aparecido el 1 de marzo de este mismo año como homenaje a Zola). Con el mismo, el equipo de redacción toma un posicionamiento en favor de Dreyfus y habla por primera vez del antisemitismo en Francia, ataca al ejército situado por encima de las leyes, al fanatismo burgués. Reprocha también a la juventud de las universidades francesas el haber traicionado su misión racionalista y kantiana. Estas características hacen de «Protestation» el compañero de «J’accuse». (Ver Datta, V., «La Revue blanche» (1889-1903), Intellectuals and Politics in Fin de Siècle France, New York, New York University, 1989. Este mismo año de 1898 aparece en España La Revista Blanca, publicación periódica anarquista de sociología, ciencias y artes, fundada por Federico Urales. En ella escribieron figuras importantes del anarquismo español (Tarrida de Mármol, Lorenzo, Prat, Mella) y colaboraron intelectuales (Giner de los Ríos, Unamuno, Clarín, Cossío).

De Francisco Eceiza Artola

                                            Pamplona (Navarra), 2 de febrero de 18981

Sr. Don Emilio Zola

Distinguido Sr. mío: no tengo el honor de conocerle a V. personalmente, pero es una satisfacción para mi hace años conocerle por sus escritos.

Hoy le conozco a V. más, mucho más, y le diré a V. cómo.

Por los periódicos que recibo, sigo cerciorándome con creciente interés del giro de los asuntos del desgraciado Dreyfus que tanto debe a V.

La actitud noble, enérgica y levantada de V.; la firmeza de su carácter y su bondad puesta de relieve en el mérito de sus escritos, haciendo frente a un Gobierno y a la ley misma, en defensa de la recta justicia, ennoblecerían y elevarían a V. si no estuviera V. tan elevado.

El sentimiento de adhesión a su persona por sus propios méritos, me impulsan a dirigir a V. este simple escrito, en el cual, para exponerle mi admiración juzgo tenues mis palabras.

Permítame V. pues me atreva a darle mil enhorabuenas por cuanto hace en bien de un semejante pertenezca a la secta o religión cualquiera que sea.2

Soy de V. Señor mío con la más alta consideración, y me ofrezco a sus órdenes3 atento S.  q.b.s.m.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. «Coronel graduado y retirado del Ejército español. Calle Estafeta, nº 62» como él mismo da a conocer bajo su rúbrica.

2. El 2 de febrero de 1898 apareció en Nuevo Mundo un artículo firmado por Juan Sin Tierra, «La semana» referido a Zola y al caso Dreyfus. El 4 de febrero Luciano Salvador publicará en La Correspondencia Militar, «La protesta de los intelectuales. A M. Maurice Barrès».

3. Una particular despedida propia de un militar.

De Soledad

                                                              Madrid, 10 de febrero de 18981

¡Bendito seáis mil y mil veces! España entera os ama y os admira2.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Probablemente se trate de la escritora Graciela Sotomayor Lemoine, quien firmaba con el seudónimo Soledad. De su actividad literaria destacamos: Malía (Santiago de Chile, 1898) y Un recuerdo de amor. Poema dramático histórico en 3 actos y en verso (Santiago de Chile, 1921).

Otra mujer ocupó un papel destacado en el proceso a Zola: Sibylle-Gabrielle Marie-Antoinette de Riqueti de Mirabeau, condesa de Martel de Janville (Gyp). Ella fue la encargada de cubrir la información sobre el caso Zola en el periódico antidreyfusista La Libre Parole. Su antisemitismo le dió fama, así como sus formas agitadoras y violentas y su ruidosa participación en manifestaciones en contra de la revisión. (Ver Silverman, W.Z., The Notorious Life of Gyp: Rightwing Anarchist in fin-de-siècle France, New York, Oxford University Press, 1994)

2. Anónimo también será el artículo «El último rugido» aparecido en El Progreso este mismo 10 de febrero. 

De Leopoldo Palacios

                                                                Oviedo, 10 de febrero de 18981

Monsieur Émile Zola

Monsieur:

Vous recevrez avec cette lettre, un numéro de ma Revista Popular, journal des jeunes2 gens avancés de l’Université3, la plus libérale de l’Espagne, enthousiastes de la justice et du progrès.

Il contient notre adhésion sincère et vaillante à votre campagne humanitaire et juste. Quand on lutte pour des idéaux de géant, que les méchantes âmes ne comprennent pas, et la réaction étouffe lourde, lâche, et l’adversité blesse et abat inclémente… l’adhésion de la jeunesse puissante, c’est le souffle de l’Humanité qui anime la bataille, qui inspire courage au champion de la justice, l’halène de l’avenir qui salue au présent, dans cet [sic] comerce [sic] des esprits nobles, perfectionnant le progrès dans le devenir continuel de générations qui fuient à la hâte…

En avant, Zola, la jeunesse libérale vous admire et vous suit, en avant…!

Recevez aussi, mes respectueuses salutations cordiales, et mes sentiments les plus distingués

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Leopoldo Palacios Morini formó parte de La Escuela Nueva junto con Núñez de Arenas, Araquistain, etc.  Entre sus obras figuran títulos como: Importancia de la Ingeniería en México, México, 1911; La fundación González Allende, de Toro. Historia, documentos y noticias, Madrid, 1918; Los mandatos internacionales de la Sociedad de Naciones. Discursos leídos ante la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas en la recepción pública de D. … el día 16 de octubre de 1927 y contestación de D. Adolfo G. Posada, Madrid, 1928; Las Universidades populares, Valencia, s.a.; Las oficinas de colocación principalmente en Alemania, Madrid, 1928. En 1911 participó en La Escuela Nueva con una conferencia sobre Fourier. En este ciclo tomaron parte también Julián Besteiro (sobre Louis Blanc), Leopoldo Alas [hijo] (sobre Proudhon), José Ortega y Gasset (sobre Lassalle) y Francisco Bernis (sobre Marx). (Ver Tuñón de Lara, M., Medio siglo de cultura española (1885-1936), Madrid, Tecnos, 1977).

Bajo la rúbrica de Leopoldo Palacios: «Adresse: Puerta-nueva-baja 1-2º»

2. La juventud española había recibido el mensaje de Leopoldo Alas en favor de la movilización masiva, y en el que dirigiéndose a Zola decía: «Si la juventud francesa te escarnece, la juventud de otro pueblo hermano te aclama, te sigue, te venera». Poco después, cogería el testigo el escritor Enrique Gómez Carrillo, quien publicó en El Madrid Cómico un artículo titulado «Protesta» recogiendo las siguientes ideas: «Porque, decía el prudente autor de La Regenta, “fuera de muy mal ver que sólo se presentase una minoría. Las minorías, en estos casos, pese al orgullo, siempre son algo débiles”. Hace un mes, en efecto, cuando Emilio Zola era el acusador del ejército y también el acusador de la justicia humana, una contramanifestación o, por lo menos, una atmósfera de indiferencia pública que ahogara el entusiasmo generoso de los jóvenes manifestantes, habría sido de temer. Ahora no. Ahora que Zola ha sido condenado al “máximo de la pena” por doce representantes de la burguesía patriotera de Francia, toda la juventud de España se ha puesto tácitamente de acuerdo para manifestar su admiración por el gran luchador del pensamiento moderno y su odio contra el chauvinismo cruel e instintivo de las sociedades modernas. […] En nombre de la juventud española, pues, El Madrid Cómico protesta contra la sentencia del jurado del Sena; protesta contra la burguesía francesa y protesta también –con verdadera tristeza– contra la juventud de París, cuya actitud ha sido repugnante por primera vez en la vida de la gran nación francesa […].» (Ver Díaz-Plaja, F., 1898, Madrid, Editora Nacional, 1976)

3. Sobre la situación de la universidad española, véase Guereña, J.-L., «Les intellectuels universitaires en Espagne», en Histoire comparée des intellectuels, París, CNRS, 1997.

De Emilio de Arroyo

                                                              Madrid, 10 de febrero de 18981

Insigne tocayo, gloria de Francia, y eminencia del presente siglo: salud, libertad y justicia.

Ni fui judío, ni soy católico (–aunque me bautizaron–), ni profeso religión positiva ninguna. Solo sí, tengo admiración, respeto, fraternal cariño e inmensa veneración por y para quienes, cual Vd. con sus escritos, con su palabra y con sus hechos defienden el Progreso de la Humanidad y se sacrifican por beneficiar a ésta.

Considerando a V. así, y queriéndole más hoy que padece por tan grandiosas causas, tengo el honor de felicitaros cordialmente, y rogaros dispongáis incondicionalmente de mi humilde personalidad y de mis modestos interés y significación si para algo pueden seros útiles.

Espera sus órdenes, este que se ofrece muy suyo atto. afmo. Admirador y S.S.Q.L.B.Ss.Ms.2

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. El papel timbrado utilizado presenta en letras grandes «Emilio de Arroyo y Comp.ª». Perpendicular a este frontispicio: «Norte, centro y Sud América. Banca, Bolsa, Descuentos, Rentas, Pensiones, Representaciones, Consignaciones, Comisiones, Tránsitos, etc. etc.» Bajo la rúbrica: «(Escritor público)», «(Gutenberg\)» y la dirección, «s/c. Palma, 45».

En un lateral del folio y con letras de imprenta: «Adresse: Telegr. D’Arroyo.- Madrid».

2. La misiva va acompañada de una tarjeta de saludos: «Norte, Centro y Sud América. Emilio de Arroyo y Cª en Madrid repiten a V el ofrecimiento de su casa, representación y buenos servicios, al reiterarle sus saludos, quedando en espera de sus nuevas y siempre gratas órdenes». En el anverso presenta el siguiente mensaje a mano: «Cuanto soy y cuanto pudiera valer, lo pone a vuestro servicio».

De José Pombo y Labat  

                                                              Madrid, 10 de febrero de 18981

Sr. Don Emilio Zola

Respeto, entusiasmo grande y admiración sublime son los móviles, que, determinando en mí, me impelen irresistiblemente a dar satisfacción a los sentimientos de mi corazón, doliéndome, en el alma, no poseer las condiciones necesarias y precisas para realzar con grandiosos y elocuentes conceptos la gran obra realizada por Vos.

Ahora comenzáis. A Dios ruego os sostenga y aliente para terminar esta ardua lucha. Nada temáis: La victoria al fin será nuestra, la gloria para Vos y Francia posternada os entregará la corona a que os hacéis acreedor2. Proseguid.

Paréceme veros altivo y enérgico, reivindicar vuestro derecho, protestando de las negativas del Tribunal, con pasmosa elocuencia y palabra que resuena en los ámbitos de la estancia, ocupada totalmente, no por desocupados buscadores de emociones, sino por parte del público más culto de la Francia, que, en silencio, sostiene sorda lucha desencadenada en su alma. De un lado, la verdad, la justicia, Zola con su gloria y sus prestigios, de otro, el odio y el rencor, carcoma y polilla de los corazones humanos, semilla que llevada por el viento y arrojada en el seno de una Nación, produce el árbol de la desgracia de cuyas ramas pende el fruto funesto del llanto, el dolor y la ruina. Proseguid. Público es el funesto espectáculo que las insensatas muchedumbres ofrecen en las calles. Como airadas olas de hirvientes espumas pretenden hundir el débil leño que en su superficie flota y la elevan a altura inconmensurable a la cual no pueden llegar. ¿conseguirán rebasar el límite inmenso de vuestra gloria?… ¡Pero no! En su impetuosa carrera no lograrán hundir en el abismo de la desgracia, la gloria más grande de la Francia contemporánea. Proseguid.

La Europa os contempla. Tras los denuestos de ahora vendrá la Historia con sus altos juicios: la Historia, la eterna rectificadora de todas las injusticias.

Como amante de la justicia y ferviente admirador vuestro.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. La referencia al lugar de donde es enviada la carta: «España. Madrid. Hotel del Universo». 2. Efectivamente, así comenzaba a ser y así se vivirá en España, donde el 12 de abril de 1903 ya se representada en el Circo Barcelonés la obra teatral Emilio Zola o el Poder del genio, inspirada en el caso Dreyfus, escrita por el dramaturgo libertario José Fola Igúrbide, y creada con la intención de dar mayor gloria a la memoria de Zola.

(Anónimo)

                                                                  [s.l.], 11 de febrero de 1898  

Sr. D. Emilio Zola

Muy señor mío; la convicción de que V. nunca sabrá quien es la que a V. se dirige, me anima a insinuarle una idea, que confío, no desechará.

Sigo con vivísimo interés la noble campaña que V. ha emprendido en favor del pobre Dreyffus (que sin estar en muchos antecedentes considero inocente) y veo también que la mayoría del pueblo está en contra de vos, pues bien, ahora que todos los poderes de la tierra se conjuran contra vuestra noble causa, quizá sea el elegido por la Madre de Dios para demostraros su poder ¡Con qué gusto vería nuestra Buena Madre que le recomendaseis una causa tan digna de un corazón generoso como no dudo es el vuestro! Me atrevo a aseguraros que si le pedís a la Virgen [Clementísima] de Lourdes que haga patente la inocencia de ese infeliz caballero y le prometéis ser su ferviente devoto, os lo concederá enseguida, pues convenceos de que para Ella nada hay imposible ¿veis como están los ánimos por la defensa que hacéis de la inocencia? Pues bien, nuestra Buena Madre hará que los que ahora os hacen la guerra sean los primeros en reconocer que tenéis razón y por una cosa que tan poco os cuesta, devolvéis la felicidad a un ser desdichado.

Me parece que la Virgen Santísima tiene muchos deseos de veros a sus plantas y llamará a su querido hijo, prometédle pues, visitarla en su Santuario de Lourdes y veréis como os oye a pesar de la guerra que hasta ahora le habéis hecho, Ella es misericordiosa y os ama, pues muchas lágrimas le hemos costado, invocadla en este asunto. Yo no me canso de suplicároslo, pues parece que la Virgen nos asegura que un asunto tan ruidoso quiere resolverlo para demostraros su poder y amor hacia las criaturas.

Yo, aunque poco valgan mis súplicas, le rogaré también que prevalezca la verdad de los hechos y tendré una verdadera satisfacción el día que pueda daros mi enhorabuena.

Una que se interesa por la felicidad de Dreyffus1.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. El 11 de febrero apareció, en El Globo, «¿Tiene razón?» firmado por Lorena.

De Manuel Maucci

                                                                  París, 11 de febrero de 18981

Monsieur Émile Zola

Arrivé de Barcelone je viens vous demander de vouloir bien me fixer un rendez-vous le plus tôt possible ne pouvant séjourner à Paris que quelques jours.

Dans l’attente d’une prompte réponse je vous présente Monsieur mes <…> empressées.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Proprietario de la Casa Editorial Maucci (1892-1868), sita en la calle Mallorca, 166 de Barcelona. El mensaje, que no parece ser escrito por la misma mano que firma, presenta tras la rúbrica de Manuel Maucci: «adresse chez Mr. Giovannacci, 84 faubg. Saint Antoine».

En 1901 Maucci publicaría la traducción de Travail de Émile Zola realizada por Clarín. (Ver Saillard, S., «Pour une histoire de la traduction moderne. A propos de Travail/Trabajo: Zola, Clarín, 1901», en La Traduction, Caen, 1989. Véase también el estudio preliminar de Francisco Caudet a Émile Zola, Trabajo, traducción de Leopoldo Alas «Clarín», Madrid, Ediciones de la Torre, 1991.)

El mundo editorial francés, igual que otros sectores de la sociedad, tomará partido en el caso Dreyfus. «L’Affaire» dará lugar a una batalla en el ámbito de la imprenta. Los defensores del Ejército y de la Iglesia contarán con más del noventa por ciento de los periódicos; el mundo de la librería pertenecería a los «dreyfusards». Después del «J’accuse», el editor Stock agrupó una serie de obras bajo el título Publications sur l’affaire Dreyfus. Sobre este tema, publicó en septiembre de 1899 un catálogo de veinticuatro páginas con ciento dieciséis títulos. (Ver Mollier, J.-Y., L’Argent et les lettres. Histoire du capitalisme d’édition (1880-1920), París, Fayard, 1988)

De Antonio Orozco y Muñoz

                                                              Madrid, 11 de febrero de 18981

Señor Don Emilio Zola

Muy respetable ilustre señor mío. Sin merecimientos para ello, sin valer nada, sin ser nadie, solo un ser humilde que piensa algo, entusiasta ferviente de los hombres de talento admirable y de abnegación sublime; sin ser nada, repito, solo un modesto almacenista de papel, yo quiero llegue a sus manos el testimonio de mi más viva adhesión y simpatía, al ver cómo se conduce en el asunto Dreyfus.

Y quisiera merecer, que este humilde homenaje de admiración, lo recibiera como el más elevado que no el más elevado es el que más siente [sic]; en la prenda segura que ninguno admirará más su loable proceder, las buenas miras de sus sentimientos, y deseando su triunfo en la justa causa que defiende y suplicándole perdón por estas líneas, se ofrece a V. con toda consideración muy affº. S.S.   

Q.B.S.M.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Membrete: «Antonio Orozco y Muñoz. Toledo, 82. Comisión-Representación. Almacén de papeles de saldos». Al lado del membrete aparece la impresión de un tampón con los mismos datos, pero con la dirección de «Relatores, 9».

De Antonio Aguilar y García

                                                              Madrid, 12 de febrero de 18981

Mr. Emilio Zola

Mi distinguido señor:

El ejemplo que da V. a la humanidad, defendiendo valientemente la causa de la justicia, y arrastrando persecuciones, en un periodo en el cual nuestras sociedades decadentes necesitan regeneración pronta, es de los más meritorios en la historia contemporánea.

Nosotros, los españoles, a la vez que amamos a Francia entrañablemente, sabemos respetar cuanto corresponde a lo que, en las relaciones de los pueblos, se considera la vida privada; más, por encima de una razón de Estado, y a más altura que las conveniencias de momentos, se hallan los inmutables principios de la moral y de la justicia, verbo de salvación para cuantos hombres comulguen en la Iglesia de la honradez.

Bastárame el dictado de mi conciencia honrada, para enviar a V., señor mío, el testimonio de una felicitación, si muy humilde, porque de mí procede, muy entusiástica, porque de ardentísima devoción es signo. Mas, aparte de esto, quien, como yo, se ha apartado voluntariamente de la magistratura, con la que tuve la honra de investirme durante algunos años, y ha comprometido su porvenir, por considerar que los Tribunales faltos de independencia empequeñecen los pueblos y pugnan con la rectitud y con las convicciones del magistrado, tiene títulos suficientes para rendir su homenaje a V., en los actuales momentos, y aun a hacerlo se halla obligado de especial modo.

Precisamente, sobre la mesa tengo, aún no enjutas, las últimas cuartillas de un libro que titulo El Poder judicial2, en las cuales, refiriéndome a la sentencia contra Cristo, acabo de escribir lo siguiente:

«¡Tales manifestaciones del Poder conocemos hoy, y de tal modo, con tal exactitud y con tal frecuencia, reproducciones del Calvario, que aquellos jueces deicidas casi nos son familiares!»

Aquí, en España3, abogo cuanto puedo, en conferencias, en artículos y en libros, por la constitución de un Poder judicial, que sea garantía de nuestras libertades y digno contra los desafueros del absorbente y tiránico Poder ejecutivo. Quizás, en Francia, no fuera baldía la discusión de tendencia semejante.

Reitero a V. mis felicitaciones por haber conseguido, con un solo acto, lo que imposible parecía; sobrepujar sus ya ganados triunfos.

Me honro, señor mío, presentado a V. el testimonio de mi consideración muy distinguida y de mi admiración devotísima.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Membrete: «Antonio Aguilar y García. Abogado. Principe, 27, 2º izqda. Madrid».

2. No tenemos datos de que el libro llegara a ser editado.

3. El 12 de febrero Clarín dio un «Palique» sobre Zola en el Madrid Cómico. Ese mismo día en El Globo apareció «El proceso de M. Émile Zola», de la pluma de A. Sea.

De Juan Botella

                                                              Alicante, 12 de febrero de 18981

Sr. Don Emilio Zola

Ilustre Señor:

En estos críticos momentos en que se halla defendiendo con entereza de carácter la inocencia a su entender de un desgraciado que sufre la infamante nota de traición a su patria aunque para ello tenga V. que ir en contra de todo un pueblo y gran parte de su ejército. Esa conducta inimitable merece el aprecio, consideración y respeto de toda persona sensata y que tenga amor a la justicia. Por eso este joven y modesto obrero tiene el grande honor de enviarle la más entusiasta felicitación por su digna manera de proceder.

Mi mayor orgullo, Ilustre Señor, sería obtener contestación aunque no más fuese que dos líneas con su valiosísima firma al pie. Grande cuidado tendría yo en hacerle en cuadro y ostentarlo en mi humilde morada. Pero, ¿cómo va a ser contestado mi pálido homenaje al lado de tantas y valiosísimas como a diario recibe y que en justicia merece? No es tanto. Esperaré. Suyo s.s.q.s.m.b.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Bajo la rúbrica: «Su casa San Cristobal 1º ».

De Ventura Mirabent

                                         Isla Cristina (Huelva), 13 de febrero de 1898

Monsieur Émile Zola

Mr.

Permettez-moi de vous adresser un sincère salut d’admiration par votre noble conduite dans l’affaire Dreyfus.

Tout l’amour que je sens par [sic] la France s’est concentré dans votre enviable personnalité, personnalité que devienne [sic] plus grandiose à mesure qu’augmente l’opposition que vous font.

Je suis sûr que vous possédez de preuves suffisants [sic]  pour démontrer l’innocence du martyr de l’Ile du Diable1.

Tous ceux que [sic] maintenant vous calomnient en vous croyant vendu, reactionneront, et alors, dés le fond de leurs âmes sortira un cri d’admiration pour celui-là que [sic] sacrifia sa tranquillité et sa fortune par [sic] rendre à la société un être innocent.

Suivez, Mr, suivez ce chemin jusqu’à la fin, sûr de trouver au bout la juste récompense que mérite votre noble cause. J’ai l’honneur de vous offrir l’expression sincère de ma plus distinguée considération et respect.

Votre admirateur.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. L’île du Diable fue una de las tres islas de las Guayanas destinadas entonces por el gobierno francés al encarcelamiento. Los presos con elevadas penas y los especializados en evasiones eran deportados a l’île Royale, los reincidentes eran llevados a las cárceles de l’île Saint-Joseph –como la mayoría de los anarquistas–, y l’île du Diable, la más pequeña e inaccesible, que había sido hasta entonces ocupada por enfermos de lepra, en aquellos momentos estaba desocupada. Fue allí donde Dreyfus sufrió un aislamiento, y así una tortura complementaria, que de ninguna manera preveía la ley.

De Manuel Casás Fernández

                                                        La Coruña, 14 de febrero de 18981

Mr Emilio Zola

Mi distinguido y excmo. Sr: Tengo el gusto de enviarle un ejemplar de La Voz de Galicia, que inserta unas cuantas líneas2, que testimonian la admiración con que se contempla vuestra nobilísima actitud en frente de las asechanzas de una misma intransigencia.

Fiad en el fallo de la historia.

Su admirador.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Manuel Casás, además de ser abogado (según indica el membrete de su carta), tuvo una importante producción literaria como lo atestiguan sus obras: Pláticas y Crónicas. Apuntes literarios (La Coruña, 1907), Voltaire criminalista (Madrid, 1930), Proceso del Catalanismo. Antecedentes… El problema regional en la Segunda República Española (Madrid, 1932) y Concepción Arenal. Su vida y sus obras, (Madrid, 1936).

2. El artículo que acompaña apareció en La Voz de Galicia el día 14 de febrero de 1898, firmado por el propio Casás Fernández. El título completo del artículo, inscrito en la sección Algo de Crónica, es «Zola y los judíos.- Sellés y Gabriel D’Annunzio; el fracaso de Cleopatra.- La ciudad muerta». Reproducimos aquí la primera parte del mismo:

«Esa campaña violenta e iracunda con que Francia acomete y persigue a los hijos de un pueblo que se creyó escogido es un anatema y una lección. Es anatema, porque a aquellas palabras escritas por el tierno Lamennaix: “La raza de Israel está marcada con un sello más terrible que el de Caín; una mano de hierro ha escrito sobre su frente: ¡Deicida!” añaden hoy los franceses, como mancha de oprobio y de ignominia, una sola palabra: “Traidor”, que es maldición que a un tiempo mismo pronuncian los labios caldeados por la brasa de un patriotismo que quiere lavar con sangre las huellas con que las botas de los prusianos mancillaron la tierra francesa.

No hay resignación para acatar las desgracias sufridas; el ansia de una próxima revancha ciega los ojos y perturba los corazones, y de un lado a otro de la nación surge, como ola gigantesca, una protesta viva, ardiente y vehementísima contra el desgraciado cautivo en la Isla del Diablo, y contra los hijos todos de Israel, a quienes tachan de enemigos de la patria. En medio del atronador grito de venganza y de indignación que resuena en el pueblo francés, óyese la voz de Zola que vibra con acento enérgico y elocuente para defender a Dreyfus y a toda la raza judía.

Aquella inteligencia potente y briosa; aquella pluma creadora, que trazó con perfiles magistrales páginas notables de la literatura contemporánea, conviértense en duro escudo que ampara al infeliz oficial que ante una terrible acusación de espionaje vióse despojado de espada, insignias y condecoraciones e insultado por la alborotada muchedumbre, que arrojó sobre su frente el escupitajo de colérico e infamante desprecio.

Y Zola, que fue calificado por sus enemigos como cachazudo y egoísta burgués –¡él que diera tan fuerte palmetazo a toda la burguesía en su Pot-bouille!– y el insigne autor de Germinal, a quien los envidiosos de su talento y de su fama echaron en cara su semejanza con Ganesa, el ídolo indo de abultado abdomen y cabeza de elefante, que sólo atiende a los apetitos groseros y a las ambiciones sensualistas, desdeña esa aura popular que le acarició con los halagos de la gloria, mira con indiferencia la tranquilidad de su castillo de Medán –que es en la literatura francesa templo venerado de donde salieron ilustres escritores y eminentes poetas que son el orgullo de la cultura francesa –y aquel de quien se dijo que todo era método, todo cálculo, todo análisis frío, todo egoísmo, deja en tierra sus arreos de Sancho, y empuñando la lanza de D. Quijote quiere desfacer los agravios y enderezar los entuertos del pueblo francés y acomete con furioso empuje a grandes y pequeños, a aristócratas y plebeyos, a autoridades y a súbditos, y se dispone a cambiar su cómodo sillón de escritor por el duro y peligroso banquillo de procesado.

Y esa juventud animosa del barrio Latino, en la gran ciudad, que siempre admiró al ilustre Zola, ahora derriba y maltrata a su ídolo y lo convierte en ridículo monigote que sirve de burla y de chacota a la irritada muchedumbre. Y con la juventud estudiosa los catedráticos de las Universidades de Francia levantan bandera para reñir batalla contra Zola, condenando su obra cristiana de perdón y de fraternidad. ¡Cómo recordará Zola la ironía fina y cáustica, picante como guindilla, con que el famoso Voltaire azotó las destemplanzas y las intransigencias de los doctores de la Sorbona!

Es también una lección esa campaña de Francia contra los israelitas, porque en ella enseña cómo un pueblo donde la revolución escribió el evangelio de la tolerancia, una nación que levantó grandioso altar a la hermosa trinidad de la libertad, de la igualdad y de la fraternidad, arroja cadenas infamantes al cuello de los infelices hijos de Jehová, y los acosa, los persigue, los insulta y los maltrata como si en vez de hombres fuesen bestias. ¡Oh, si esos escándalos ocurriesen en España, cómo se nos recordaría que éramos la nación de Felipe II y que teníamos los huesos calcinados por las hogueras de la Inquisición!

Aquí, gracias a Dios, somos más demócratas y más tolerantes que en Francia, y no miramos a la nariz del vecino para reconocer su procedencia católica o judía.

En nombre de la civilización y del progreso, en un siglo de libertad, se reproducen aquellas palabras con que Ferien, en su Cuadro del socialismo, compara la tolerancia con la peste y maldice a quien, con la libertad religiosa, pide paz para todas las almas.

Y esas cenizas del que se llamó a sí mismo apóstol de la tolerancia, que acaban de ser removidas en su antigua sepultura con la veneración y el respeto de todos los franceses, qué estremecimiento de espanto no habrán sentido ante esos gritos con que la multitud acorrala a los desgraciados descendientes de Israel. Si viviese Voltaire tendría que borrar aquellos versos famosos con que cantó el triunfo de la tolerancia religiosa: Et dans l’Europe enfin l’heureux tolérantismo / De tout esprit bien fait devient le catéchismo […]»

De José Gallardo y Guzmán

                       Aguilar de la Frontera (Córdoba), 14 de febrero de 18981

À Monsieur Émile Zola

Monsieur

Un ancien élève de 1848 du Lycée Bonaparte (aujourd’hui Fontanes) à l’honneur de s’adresser à vous, tout en regrettant d’avoir oublié un peu sa grammaire Française ce qui le fera commettre bien de fautes, que votre bon sens saura excuser.

Mon but, Monsieur, en vous écrivant, est de vous féliciter de tout mon coeur pour la campagne glorieuse que vous avez entreprise à l’occasion du procès Dreyfus, ce malheureux, victime sans doute des préjugés de race et du fanatisme d’un peuple égaré.

Soyez persuadé, Monsieur, que les hommes de coeur de tous les pays sont avec vous pour glorifier votre manière d’agir aussi pure que désintéressée. Persistez-y et allez jusqu’au bout. Tous les gens de coeur seront avec vous.

Dans le rôle de rédemption que vous remplissez, <…> vous, d’autres vous ont précédé chez nous. A Madrid même vous avez un Marquis de Cabriñana victime de la Justice des hommes et de la brutalité des coquins. Le Marquis a démasqué beaucoup de canailles et il a été poursuivi par les voies judiciaires qui malheureusement laissent beaucoup à désirer dans notre pays. Mais, la conscience publique, le bon sens et le voeu du peuple ont été pour lui et la personnalité du Marquis de Cabriñana est aujourd’hui au premier rang entre les personnes honorables et honnêtes de notre pays.

Ne craignez donc pas, Monsieur, les persécutions de cette Justice Historique dont les procédés sont partout les mêmes. Composée cette justice d’hommes payés par les gouvernements des respectifs pays; ils sont obligés d’obéir à leur supérieur hiérarchique. Mais le véritable Tribunal à vous, qui vous acquittera, se compose de vos lecteurs et vous en avez beaucoup dans toutes les Nations; je vous le garantie.

Nous sommes connus, nous autres les Espagnols, par notre esprit d’indépendance et notre amour à la Liberté. De tout temps nos anciennes Cortes et au XV Siècle nos Comuneros de Castille ont proclamé des principes politiques que votre Révolution de 1789 n’a fait que revendiquer comme siens. Nous nous flattons, Monsieur, de vous avoir précédé dans l’adoption de certains principes populaires et démocratiques. Aussi nous voyons avec peine que la France de la fin du XIXe Siècle oublie ces principes qu’elle a ouvertement admis et proclamés il y a cent ans. Il faut penser à une erreur du moment.

La France reviendra sur elle même, il faut l’espérer, lorsqu’elle verra qu’elle fait une fausse route. Oui, il faut marcher en avant; jamais en arrière. Penser à l’infaillibilité des hommes qui composent un Tribunal, même militaire, c’est une erreur et c’est pourquoi la révision du procès Dreyfus s’impose et la conscience universelle vous l’accorde.

Je suis tellement identifié avec votre manière de voir, que dans la modestie de la vie d’une petite ville de province, je tache de faire tout le bien possible à mes semblables dans les moyens de mes forces.

Dernièrement, comme correspondant d’un Journal de grande circulation de Madrid (El Liberal) j’ai appelé sérieusement l’attention des autorités Judiciaires sur le vice du jeu qui était si développé sur une grande échelle. L’autorité, représentée par un Juge un peu susceptible, a cru voir dans ma démarche une espèce de chantage et, il ya trois jours, j’ai été demandé devant le Tribunal. Le juge, fort sévère et de bien mauvaise humeur m’a questionné sur le nom des joueurs, l’adresse des maisons où l’on jouait, les noms des victimes du jeu etc.,etc. Je me suis borné à répondre que comme reporter d’un journal très répandu, je m’étais limité à dénoncer la présence en notre ville de spéculateurs étrangers qui venaient exploiter le vice du jeu qu’il fallait éviter. Mon rôle terminait là et c’était à l’autorité Judiciaire de chercher ce qu’elle me demandait, d’éviter les conséquences d’une spéculation qui avait produit des pertes énormes dans notre ville.

Comme vous devez supposer, Monsieur, ma réponse n’a pas été du goût de ce Monsieur qui aurait voulu convertir la Presse en Agence de Police. Mais j’étais sur mes gardes et j’ai été ferme dans mes déclarations qui auraient pu me procurer des désagréments comme les vôtres; le tout pour éviter ces pertes à mes concitoyens ¡[sic] C’est triste!

Mais persistons, Monsieur, dans la lutte du bien contre le mal et en avant toujours.

Croyez, Monsieur, à l’admiration et sympathie de Votre dévoué Serviteur

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. El Archivo del Ayuntamiento de Aguilar de la Frontera no tiene constancia alguna de este nombre. Sabemos, al menos que fue autor de una novela titulada El Castillo de Montilla y que escribía en el Diario Mercantil de Málaga. A este respecto, véase Medina Arjona, E., «D. José Gallardo y el “caso Dreyfus”», Terceras jornadas Niceto Alcalá-Zamora y su época, ed. cit.

De José Jaime y Pérez

                                                              Madrid, 14 de febrero de 18981

A Monsieur Émile Zola

Je ne doute pas, Monsieur Zola, que la félicitation la plus modeste que vous recevrez au sujet de votre campagne Humanité, Vérité, Justice sur l’Affaire Dreyfus ce sera bien certainement celle-ci; mais si elle est en effet la plus modeste, elle n’est pas, soyez bien sûr, moins sincère que toutes les autres que vous aurez reçu avant la mienne.

Je ne suis pas un homme de lettres, je suis tout simplement un industriel, maître aujourd’hui chez moi, écolier pendant 4 ans en France où j’acquis mon certificat d’études primaires à l’Académie de Bordeaux en 1879 et comme lecteur assidu de tous vos ouvrages, et très particulièrement de votre collection Les Rougon, dont j’ai tous les volumes dans mon cabinet de travail, et pour terminer, sentant pour vous et envers votre oeuvre une grande admiration, je vous dirige ces quelques lignes pleines de fautes sûrement, pour vous féliciter de toute mon âme par votre courage et par votre désir de justice et je désire de tout coeur que votre procès finisse selon nous attendons vos vrais admirateurs.2

Pardonnez-moi, Monsieur Zola, si avec cette lettre je vous ai causé de l’ennui et en finissant je vous serre la main bien cordialement.

Je suis votre dévoué serviteur et admirateur.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Membrete: «La Constancia. Fábrica de cartones, movida a vapor (Casa fundada en 1847). José Jaime y Pérez. Paseo de las acacias, núm.31. Madrid». 2. El 14 de febrero R. Soriano publicó, en Los Lunes del Imparcial, «El cazador de Gorras».

De Claudio Lago de Lanzós

                                            Ferrol (La Coruña), 14 de febrero de 18981

Mr. Emilio Zola

Siéntome verdaderamente feliz al considerarme, como hombre, en el grato deber de rendiros mi homenaje de respeto, gratitud y admiración por vuestra incomparable actitud en el asunto del desgraciado Dreyfus.

No puede haber un solo corazón, libre de la tiranía de una momentánea ofuscación, que no sienta como vos, más que la amargura de las afrentas, el inefable deleite del que sabe poner la palanca de su poderosa inteligencia y el tesoro inagotable de sus nobles sentimientos al servicio de la causa de la justicia y de la humanidad2.

Os saludo lleno de emoción y verdaderamente confortado por el hermoso ejemplo de vuestra sublime abnegación. La causa de la humana solidaridad os aclama como uno de sus apóstoles en estos decadentes tiempos de corrupción y de egoísmos3.

Dios os conceda el triunfo inmediato sobre el error y la iniquidad, y larga y dichosa vida en favor de los desgraciados y como merecido premio al hombre singular que así descuella entre los de la presente y perturbada generación.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Papel timbrado: «C. L de Lanzós». Entre las obras de Claudio Lago de Lanzós hallamos: Revista de Administración y Contabilidad de Marina: consagrada a recopilar la legislación general del ramo (Cádiz, 1880-1882), Revista de Administración de Marina: periódico profesional de legislación, jurisprudencia y doctrina/Cuerpo Administrativo de la Armada y de su Asociación de Socorros Mutuos (Madrid, 1880-1887), Manual de Reales Ordenes de generalidad para el gobierno de la Armada (Madrid, 1885-1888) y El material naval extranjero. Planchas de protección y proyectiles de acero cromado (Ferrol, 1897). (Información facilitada por Mª Jesús García López, responsable de la Biblioteca Municipal del Concello de Ferrol)

2. Es posible que Claudio Lago de Lanzós sea la misma persona que firma como Claudio en La Correspondencia Militar, de 22 de febrero, el artículo «Zola y Francia».

3. En un artículo de 1898, titulado «Capricho. Murmuración en el siglo L» y firmado con el seudónimo «Arlequín», se da una visión futurista de la época. En el mismo el autor no se abstiene de ver como un hecho anacrónico e insensato lo que estaba ocurriendo en Francia con el caso Dreyfus: «[…] —Yo no voy más que al Rítmico, ya sabes mi pasión por la música. Ayer tocaron una Discordancia de trompetas eléctricas y aullidos de perro salvaje… ¡Un encanto!  —Y de libros, ¿tienes algo nuevo?  —Un novelón histórico: Dreyfus y los franceses; una porción de disparates que no puede ser que haya ocurrido nunca.  —A propósito: ya sabes que han suprimido el estudio de francés en todos los liceos.  —Ya era hora. ¡Una lengua muerta! Yo estoy aprendiendo el malayo… ¿Quién vive hoy sin hablar el malayo? […]». (Ver Díaz-Plaja, F., 1898, ed. cit.)

De Teodoro Pérez Alonso

                                      Rincón de Soto (Rioja), 14 de febrero de 18981

Muy señor mío y de mi mayor respeto: Sin tener el honor de conocerle personalmente y sólo por el hermoso acto de valor y de nobleza que está realizando ante el mundo entero, me atrevo a felicitarle con verdadero entusiasmo, indignándome (como tiene que indignarse toda persona honrada y celosa de sus libertades) el inicuo proceder de ese gobierno y autoridades, tanto civiles como militares, que sucumbiendo a ideas políticas o miras particulares, se atreven a pisotear la Justicia, fallando y sentenciando dentro de la constitución de una República como podría haberlo hecho dos siglos atrás el Tribunal de la Inquisición.

No soy letrado y por lo tanto no estoy iniciado en los secretos de la legislación, pero la razón y el sentido común, me dicen bien claramente que tanto en este proceso como en el consejo de guerra que condenó a Dreyfus, se están cometiendo y cometieron abusos y atropellos intolerables en una nación civilizada.

Con sumo interés sigo en la prensa el curso de este proceso, alagando la idea de que terminará triunfando la verdad de la mentira, en cuyo caso me cabrá la satisfacción de verle más respetado que nunca y elevado al primer puesto de la moralidad, bien merecido por su talento y honradez.

De no ser así, si la injusticia triunfa, bien puede V. decir a todos sus compatriotas (que tanto han cacareado la célebre frase, atribuida según creo a Dumas (padre)) que la frontera Africana no está ya en los Pirineos, desde que ellos mismos se han encargado de trasladarla con su salvajismo al otro lado de la Francia.

Rogándole me dispense el atrevimiento de dirigirme a V. en esta ocasión, distrayéndole de sus múltiples ocupaciones, se despide expresándole su adhesión viva y respetuosa.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Membrete: «Arregui y Pérez. Comisionistas. Almacenistas de vinos. Rincón de Soto (Rioja)». Actualmente, en los Archivos del Ayuntamiento de Rincón de Soto no se tiene constancia de que fuera vecino del mismo.

De Carlos Varangot

                                                                  Buenos Aires, 14 de febrero de 18981

Saludo y admiro al escritor y al patriota que todo lo sacrifica en aras de la justicia y de la patria.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Membrete: «Carlos Varangot. Avenida de Mayo 651-Rivadavia 654 (Casa de la Compañía de Mandatos y Préstamos)». Carlos Varangot es autor de Historia y filosofía del notariado, Buenos Aires, 1894.

                       De Francisco Antonio Ibáñez

                                           Cartagena (Murcia), 15 de febrero de 18981

Mr. Emilio Zola

Mi respetable Maestro:

Adelante y siempre adelante.

La causa que tan valerosamente defendéis, es la de la razón y la justicia, y la razón y la justicia se abren paso, a pesar de las asquerosidades del favor y la tiranía.

Tened la satisfacción de que están con vos todas las almas honradas de este desgraciado país, siempre amante de toda idea generosa.2

Recibid mi más alta consideración de respeto y aquí, aunque de lejos, sigo como cosa propia vuestros triunfos y admiro vuestra inquebrantable constancia.

Siempre vuestro.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. La rúbrica no permite reconocer el nombre, pero el papel lleva el sello: «Francisco Antonio Ibáñez». Botánico cartagenero que clasificó la Sabina Mora o Ciprés de Cartagena (Tetraclinis articulata) entre 1885 y 1890.

 En pie de página: «s/c Duque 9».

2. El 15 de febrero Blasco Ibáñez remitió a Zola una lista de firmas de los lectores de El Pueblo que apoyaban al escritor francés. Este mismo día Luis Bonafoux publica, en el Heraldo de Madrid, «La multitud».

De José Lorenzo y Álvarez, José Orgéa y Arturo A. Troche

                                                              Orense, 15 de febrero de 18981

Señor: El partido de Fusión republicana de esta Provincia, acordó enviaros un testimonio de su más profunda veneración por la titánica lucha que habéis empeñado con la reacción y el militarismo, para evitar que se ahoguen los sagrados principios de la Justicia en ese pueblo que escribió la epopeya de las libertades.

Si el éxito que debe coronar tan gigantescos esfuerzos en el asunto del pobre Dreyfus no compensara vuestras angustias, tened entendido, ilustre señor, que en la patria de don Quijote, somos muchos los que veneramos en vos al Cristo del siglo XIX.

El Secretario (José Lorenzo y Álvarez)

Vº Bº

El Presidente (José Orgéa)

                                                               Orense, 16 de febrero de 1898

La Sociedad Círculo Republicano hace suyo el anterior mensaje.2

El Presidente ([J. Cuanda])

El Secretario (Arturo A. Troche)

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Membrete: «Fusión Republicana-Comisión Directiva-Orense».

2. Esta adhesión está escrita y firmada en la misma hoja que la anterior. La caligrafía de esta última parte corresponde al secretario de la Sociedad del Círculo Republicano.

 De Antonio Sánchez Pérez, José Abad y Ochoa, Manuel de Tolosa Latour, Emeterio Mazorriaga, Casiano Macías, José de Navarrete, Rossini, Antonio Portuondo y Eizaguirre, Luis Sanz, J. de Alcázar, Fidel Melgares (Félix de Montemar), Alfonso Regadera, Eduardo de Letes, Clemente de Trápaga y Errazu, Aurelio Dantón Pérez, Andrés Rodríguez y Gil, F. Zambrana, y Víctor Said Armesto.

                                                              Madrid, 15 de febrero de 18981

Ilustre señor

Los que suscriben literatos, artistas, políticos, amantes de la verdad y de la justicia ante todo, envían a Vd la expresión más viva de admiración entusiasta porque en el escritor ilustre, honra de las letras francesas, ven hoy la personificación de los más nobles sentimientos de la humanidad.

Reciba Vd la felicitación entusiasta de sus admiradores

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Presentamos algunas notas biográficas por orden alfabético:

Abad y Ochoa, José. Publicó: Celebridades contemporáneas. Caricaturas de Román Bonet (Alcoy, 1916).

Alcázar, J. de, es posiblemente José de Alcázar quien escribió Historia de los dominios españoles en Oceanía (Filipinas) (Manila, 1895) e Historia de España en América (Isla de Cuba) (Madrid, 1898).

Dantón Pérez podría ser Niceto Oneca, quien utilizaba el seudónimo de Dantón, y que publicó: Historia general de la Masonería, desde los tiempos más remotos hasta nuestra época. Sus orígenes, sus causas, desarrollo, etc. (Barcelona, 1882-1883), Bodas regias y festejos (Desde los Reyes Católicos hasta nuestros días) Recopilación histórica 1462-1906 (Madrid, 1906), La fundación de Monforte y el cuadro de Van Der Goes (Madrid, 1912).

Mazorriaga y Fernández-Agüero, Emeterio. Publicó: La leyenda del Caballero del Cisne. Transcripción anotada del Códice de la Biblioteca Nacional (Madrid, 1914) y Platón el Divino. Estudio preliminar a la traducción directa de sus «Diálogos» (Madrid, 1918).

Melgares, Fidel (Félix de Montemar): Bajo su rúbrica anota: «Redactor del Heraldo de Madrid».

Navarrete y Vela-Hidalgo, José de, (Puerto de Santa María (Cádiz), 1836-Niza, 1901), militar y literato, fue conocido por su participación en la revolución de Septiembre, detentando en las Cortes de la misma la investidura de diputado. Entre sus obras destacamos: Cuantas veo tantas quiero, comedia (1868), La fe del siglo XIX (1873), La cesta de la plaza, comedia (1875), Las llaves del Estrecho (1882), Norte y Sur: recuerdos alegres de Vizcaya y mi tierra (Madrid, 1882), Sonrisas y lágrimas, artículos escogidos (1883), María de los Angeles, novela (1883), División de Plaza. Las fiestas de toros impugnadas (1886) y Niza y Rota (París, 1899). (Ver López Jiménez, L., El Naturalismo y España, Madrid, Alhambra, 1977). En esta carta, bajo su rúbrica aparece: «Literato».

Portuondo, Antonio,  (Santiago de Cuba, 1845-Madrid, 1920), ingeniero de caminos que escribió: Discusiones de trigonometría (1878), Ensayo sobre el infinito (1880) y la traducción del Tratado de Geometría elemental de Rouche y Camberousse. Su hermano, Bernardo Portuondo y Barceló, ingeniero militar, fue destinado a Cuba en 1865, en donde dirigió importantes obras ferroviarias. A su regreso a España destacó como orador demócrata en el Congreso.

Regadera, Alfonso. Bajo su firma anota: «Redactor de El Resumen».

Rodríguez y Gil, Andrés. Antes de su rúbrica escribe: «No admito más santos que los que siendo ricos, independientes y libres se sacrifican por la humanidad como el eminente Zola por el sentimiento de Justicia». Bajo su rúbrica: «médico militar retirado».

Said Armesto, Víctor (1874-Madrid, 1914) se dedicó al estudio crítico de la literatura. Escribió entre otras obras: La leyenda de D. Juan: orígenes poéticos de «El Burlador de Sevilla y Convidado de Piedra» (Madrid, 1908) y Notas para el estudio de la Materia de Bretaña en la poesía lírica gallega de los siglos XIII y XIV (Madrid, 1911), Tristán y la literatura rústica (1911). Cuando murió Zola en 1902, Víctor Said se expresaba así: «Fue no sólo el primer escritor de su tiempo sino también un alma honrada abierta a todo lo noble y puro. Novelista, aplastó a sus adversarios bajo el peso de sus inmortales obras; portaestandarte del naturalismo, dilató los dominios de la estética combatiendo en pro de la verdad artística; defensor de Dreyfus, restableció los fueros de la justicia ultrajada infligiendo en la mejilla del chauvinismo el divino latigazo de su cólera; moralista, proclamó los ideales puros del espíritu y con firmeza de estoico y arrogancia de sectario, marcó con el hierro de su verbo la frente de la sociedad contemporánea, lanzándole al rostro toda su pobredumbre y sus vergüenzas» (Ver Díaz-Plaja, F., Vida y obra de Víctor Said Armesto, La Coruña, Fundación “Pedro Barrié de la Maza”, 1993).

Sánchez Pérez, Antonio, (Madrid, 1938-1912) fue uno de los más respetados periodistas y escritores de su época. Obtuvo una cátedra de matemáticas de la que fue privado por sus ideales políticos. Durante la República ocupó el cargo de gobernador en Huelva y en Valencia. Dirigió el periódico El Solfeo y publicó entre otras muchas obras: Breves consideraciones acerca de la declaración de la prensa republicana (Madrid, 1870), Lo relativo. Novela (Madrid, 1885), Bodas de azar (Madrid, 1888), El primer choque. Comedia (Madrid, 1889), Celebridades españolas contemporáneas Ramón de Campoamor (Madrid, 1889), Un busto albacea. El psicó-grafo (Madrid, 1889), Glorias republicanas de España y América (Barcelona, 1893), El son que tocan. Juguete cómico (Madrid, 1893), La gente nueva. Comedia (Madrid, 1896), Fiestas Palacianas (Madrid, 1900).

Tolosa y Latour, Manuel de (Madrid, 1957-1919). Miembro de la Sociedad Los Escolares Médicos de la que fue secretario primero. Escribió numerosas obras en favor de la infancia y la higiene. Entre ellas destacamos: El Niño. Apuntes científicos, con una carta de José Ortega y Munilla (Madrid, 1880), La protección médica del niño desvalido (Madrid, 1881), Organización de los hospitales de niños (Madrid, 1883), La Madre y el Niño ante la Higiene (Madrid, 1887). En 1897 publicó, con seudónimo de El Doctor Fausto, La Nochebuena de un médico. Niñerías (Madrid, 1897) con prólogo de Benito Pérez Galdós (Sobre Benito Pérez Galdós y el naturalismo ver Santa, A., «L’influence du Naturalisme français et de Zola dans La Desheredada et Tormento de Benito Pérez Galdós», Zola sans frontières, ed. Auguste Dezalay, Strasbourg, Presses Universitaires de Strasbourg, 1996).

Trápaga y Erriazu, Clemente de. Antes de su rúbrica anota: «Loor al gran Zola; al insigne ciudadano de viriles energías, por su valiente y moralizadora actitud». Zambrana, Florián (aunque la caligrafía no permite distinguir bien entre Zambrano y Zambrana, nos inclinamos por este último) publicó El Acre. Notas y Correspondencias (Ginebra, 1904). Antes de su rúbrica escribe: «Bien por el librepensamiento».

De Juan T. Vidal

                                            Mahón (Menorca), 15 de febrero de 18981

Sr. D. Emilio Zola

Muy Sr. mío: Con indignación he visto había sido V. objeto de la más baja manifestación, llevada a cabo por los enemigos del Progreso.

Protesto con toda mi alma de dicha manifestación, y lo felicito por su valiente campaña emprendida en favor de la justicia universal.

En un todo y por todo, ya sabe está a su disposición S.S. q.s.m.b.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. El papel es timbrado: «Juan T. Vidal». En pie de página: «s/c Deyá 1». A través de los Padrones de Habitantes del año 1901 y siguientes, se localiza a Juan T. Vidal en la calle de Moreras, número 10, no en la calle Deyá, aunque es posible que en  1898 viviera en aquel domicilio. El primer padrón arroja los siguientes datos: Juan T. Vidal Pelliser, de 34 años, nacido en Mahón el 7 de julio de 1866. Profesión: comercio. Está casado y tiene dos hijos. A través de los posteriores libros, sabemos que permanece en la misma casa hasta su muerte, que ocurre entre 1940 y 1945, aunque no se ha podido concretar ese dato.  En una Guía de Menorca, publicada en el años 1911, en la que se recoge numerosa y muy variada información de toda la isla, Juan T. Vidal aparece en el apartado de «Profesiones de la ciudad de Mahón» como representante comisionista, es decir debía desempeñar comisiones mercantiles para alguna empresa o quizás para varias. En esta misma Guía, en el apartado de las «Representaciones consulares», figura como cónsul de Cuba, con dirección en su propio domicilio, calle Dr. Orfila, 10 (en aquella época, la calle de las Moreras había pasado a denominarse calle del Dr. Orfila). Por otra parte, en un libro titulado Información estadística ilustrada de Baleares, publicada en 1935, en el capítulo de «Agencias de Vapores» aparece Juan T. Vidal, con domicilio igualmente en Moreras, 10 (en estos momentos solamente existían dos empresas dedicadas al transporte marítimo). Por último, en el año 1905, lo encontramos de vocal de la Junta de «Deportes y Excursiones» del Ateneo Científico y Literario de Mahón, creado en ese mismo año. (Información proporcionada por María Angeles Hernández, Cronista Archivera del Ayuntamiento de Mahón)

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