Cartas a Émile Zola

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CARTAS A ÉMILE ZOLA

De Nicolás Murga

                                      San Sebastián (Guipúzcoa), 14 de enero de 1898   

Mr. Émile Zola

Monsieur,

Je vous remets ici, un article sur l’affaire Dreyfus1, écrit en espagnol parce qu’il m’est difficile de l’avoir écrit en français.

Je vous prie de le lire et même de le faire publier si vous le croyez utile2, après le faire traduire.3

Je vous salue sincèrement,

Colección: Institut des Textes et Manuscrits Modernes (ITEM)-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1.  A continuación reproducimos el artículo aludido, que podrá resumir la situación y el estado de ánimo en estos inicios de 1898:

Dreyfus

En pleno siglo XIX, la republicana Francia, la que ostenta en su escudo las palabras «Liberté, Egalité et Fraternité», la que tantas batallas sostuviera para conquistar las modernas libertades, la igualdad de todos los ciudadanos ante la Ley, la justicia y rectitud en los tribunales, la vista pública de los procesos, la que asaltó y derribó la siniestra Bastilla teatro de tantos crímenes políticos misteriosos, la que hizo una Revolución gloriosa contra la tiranía, para redimir los derechos del hombre, y garantizar su vida, hacienda y libertad, esa Francia llamada cerebro de Europa, nos ha dado en el asunto Dreyfus, un espectáculo que podría pasar en un imperio despótico y bárbaro, en China, Marruecos o Turquía, donde juzgan y decapitan reos políticos en secreto, y a puertas cerradas, pero que es deshonroso e intolerable en una nación que se titula libre y civilizada.

Se condena a Dreyfus por pruebas de documentos verdaderos o falsos, robados en una Embajada, y que ni siquiera los ve el defensor de Dreyfus. Esos documentos no aparecen ahora por ningún lado; la causa está en los archivos del Ministerio de la Guerra. Allí está la acusación anónima, la defensa, y la sentencia. ¿Pero dónde están las pruebas? ¿Por qué han desaparecido, y no se han hecho públicas? ¿Por razones de Estado? Ridícula y cobarde contestación. ¿Tienen acaso aquellos Ministros de la Guerra, Generales y oficiales una declaración de guerra por parte de Alemania? Valientes militares.

Mejor hubiesen hecho en temer la deshonra bochornosa y criminal que sobre sus uniformes y sobre todo el ejército francés lanzaban, al hacerse cómplices del miserable ladrón que robó o falsificó aquellos documentos. El honor y la caballerosidad de un oficial, no permiten asociarse a un criminal, ocultando su nombre que reclama la justicia y el Código Penal para castigar su delito. El que así obran tan criminal es, como el ladrón mismo, y en vez de ocultarlo y darle dinero en premio de su delito, el Ministro de la Guerra debió haberlo entregado a los tribunales.

En ningún país civilizado hubiese servido como evidencia, ningún documento adquirido por medios criminales, pues supongo que en Francia, el robo es un crimen como en todas las demás partes del mundo. Luego aquel Ministro y todo el Consejo de Guerra, debieran ser procesados criminalmente, como cómplices y ocultadores de un hecho criminal.

¿Y ese secreto en las deliberaciones de aquel Consejo, y del que acaba de juzgar a Esterhazy? ¿Ha vuelto Francia a los tiempos de la Inquisición de Felipe II, del león acusador anónimo de San Marcos de Venecia, o los de la impenetrable tumba de la maldecida Bastilla?

Es además absurdo suponer que sea tan fácil extraer documentos secretos de una Embajada, y volverlos a dejar en su sitio, pues todo el mundo supone que estarían bien guardados, y en lugar seguro, y que siendo todo el personal de la embajada alemana personas de la mayor confianza, y anti-franceses, no era cosa fácil sobornar a ninguno de ellos. Creo pues, firmemente que la real historia es una fábula, y que el miserable que llevó esos papeles al Ministro de la Guerra, los falsificó el mismo. ¿Por qué no se obliga al Ministro a declarar el nombre de aquel ladrón si robó, o falsificador si escribió los documentos el mismo?

Nosotros a lo menos, los Españoles, sin pasión alguna, y sin ser judíos, vemos ese asunto bajo este punto de vista, y sin prejuzgar para nada la inocencia o culpabilidad del Capitán Dreyfus, creemos que al juzgarlo y condenarlo se han hollado todas las garantías que las modernas Constituciones otorgan al más infeliz de todos los ciudadanos libres.

Protestamos pues contra esa nueva tiranía e Inquisición militar, disfrazada con la máscara de un falso patriotismo llamado «Secreto de Estado».”

2.  A raíz de las manifestaciones en las calles y las llamadas a la violencia que pronunciaban los antisemitas de Jules Guérin, Zola escribe «Lettre à la France» el 7 de enero de 1898.

El 10 de enero comenzó un juicio contra Esterhazy. Mathieu tomó como abogado a Demange, y Lucie Dreyfus, esposa del capitán, a Labori. Sin embargo, las partes civiles fueron rehusadas, se decretó juicio a puerta cerrada, y los testigos Mathieu, Shcheurer y Picquart fueron abucheados por un público mayoritariamente militar. El 11 de enero Esterhazy fue declarado inocente.

El 13 de este mes, Scheurer-Kestner tiene que dejar la vicepresidencia del Senado; Picquart es arrestado y Zola publica, en el periódico L’Aurore, la «Lettre au président de la République» («J’accuse»). Félix Faure es por entonces ese presidente. Aquella misma tarde del 13 de enero se discutió en la cámara francesa la propuesta de emprender acciones legales contra Zola, así como contra el periódico L’Aurore. La propuesta fue aceptada por 312 votos a favor.

A raíz del «J’accuse» se recordó el origen italiano de Zola, y sus novelas consideradas pornográficas. La Société des Gens de Lettres comenzó a preparar su expulsión. No se trataba ya solamente de la inocencia de un hombre, era una lucha ideológica.

En España, el 2 de enero de 1898 Blasco Ibáñez había publicado, en El Pueblo, «El hombre aislado es el más fuerte».

Este mismo año aparecerían en Madrid dos ediciones de Un escándalo nacional en Francia. ¡Yo acuso!, y otra edición en Madrid por F. Fe al año siguiente.

3. Presentamos los textos originales en donde el símbolo [ ] indicará  un dato o palabra propuesta o restituida, por incierta o por elementales cuestiones de ortografía; <…> indicará palabra o palabras ilegibles.

De Pedro G. Fernández Fanjul

                                                                Madrid, 20 de enero de 18981

Sr. D. Emilio Zola

Señor: Enamorado fervoroso de la justicia, mi corazón rinde culto a los hombres fuertes que todo lo sacrifican por defenderla.

Yo os veo luchar, solo, contra las muchedumbres fanáticas que irritadas os escarnecen; yo os veo luchar denodadamente en favor de un pobre prisionero a quien creéis víctima de un error de la humana justicia. Yo os contemplo lanzando palabras de paz y de misericordia entre las multitudes que, al encender de nuevo las luchas de raza y de religión atropellan los fueros de la humanidad redimida por Cristo y sellada por Él con ósculo de paz; y al veros tan solo y tan esforzado, os admiro, sin pararme a pensar si padece error vuestro entendimiento, pues con harta claridad percibo que tenéis sano el corazón.

Triste cosa es, en verdad, sufrir injustamente el odio de un pueblo a quien se ama; pero es más triste todavía renegar, por adularle, de la justicia en que se cree.

Defendéis, Señor, una causa humana; y si por defenderla incurrís en el desamor de algunos compatriotas ofuscados, el mundo entero os acoge para alentaros en vuestra empresa generosa.2

Si la humilde simpatía de un hijo de esta tierra española3, tan hidalga como mal comprendida, puede serviros de lenitivo y confortaros en estos días de prueba, recibid, señor, la que con toda sinceridad os ofrece vuestro admirador que os besa la mano.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Membrete: «Abogado. Arco de Sta. María, 41 cuadpdo. pral. Madrid».

2. El 20 de enero Zola recibió una citación judidial.

En un manifiesto los socialistas invitan al proletariado a no interesarse por el caso. Ni el ejército ni el gobierno querían ser comprometidos por Zola. Para evitar que el juicio contra éste condujera a la revisión del caso Dreyfus, se eligieron sólo unas frases de su artículo (las referentes a que la sentencia de inocencia de Esterhazy vino de arriba).

3. El 19 de enero apareció en el Heraldo de Madrid un artículo de Luis Bonafoux, «Zola carnavalesco». Y ese mismo día J. Burell empezó a escribir «Solo. Zola en el banquillo». Así mismo, en El Imparcial, Arzubialde cubrió la información «Zola en los tribunales» durante el mes de enero, febrero, abril, mayo, julio y septiembre de 1898. El 20 de enero, J. Riquelme escribe, en El Progreso, «Sombras». En este mismo periódico y el mismo día Mariano de Cavia publica «Habla un judío español».

De Gabriel Olcina

                                                Alpera (Albacete), 21 de enero de 18981 

Sr. D. Emilio Zola

Muy distinguido señor mío: cuarenta y tres años tenía yo, cuando leí por primera vez una producción de V., y fue tal el entusiasmo que en mí produjo que resolví aprender a leer en francés y traducirlo para poder leer sus grandes obras, a las que dedico un par de horas diarias que me quedan libres, pues generalmente estoy por el día en el campo a la vista de los trabajos agrícolas, en donde leo los periódicos españoles, para poder leer por las noches los libros de V. en casa.

Grande, muy grande, me ha parecido V. desde que comencé a leer sus obras, tan grande que en las conversaciones con mis amigos, siempre le apellido El Cervantes francés; pero nunca me ha parecido V. tan grande como me parece ahora, pues lo encuentro a V. sublime defendiendo una causa (que en la conciencia de V. le parece justa) contra la opinión de Francia entera, sin temor a perder la gran popularidad que a tanta costa ha adquirido, y no puedo resistir el deseo que tengo de felicitarle por si esto puede servir de consuelo al grande hombre a quien tanto admiro. Poquísimo valgo, pero no dude que soy hombre de corazón y lo poco que tenga y valiese lo pongo a su disposición.

Si está V. molesto en Francia, mientras dure este estado inconcebible para mí en el pueblo francés, la mayor honra y alegría que pudiera yo recibir en mi vida, es teniendo a V. y su familia en mi casa que es muy grande; y aunque mi cocina es modesta, mi cocinera dirigida por mi esposa e hija haría prodigios para aproximarse a la cocina francesa; y este pueblo estaría de fiesta si durase un año su estancia en ésta, como si durase toda la vida.

Crea V. señor, que en España se le ama a V. tanto como se ama a nuestros grandes hombres.

No sólo por la conducta que con V. observa la juventud escolar, sino porque siempre he juzgado a Francia y sobre todo París, el pueblo más ilustrado del mundo, siento un dolor en mi alma, pues París mirado desde aquí en estos días de locura parece un pueblo que ha llegado a la cúspide de la civilización y de pronto viene una reacción que lo pone al nivel de los pueblos de Turquía.

Si Francia y sobre todo París es el pueblo a quien nos complacemos en querer copiar y seguir sus inspiraciones todos los pueblos de raza latina, ¿cómo hemos de ver sin pena su conducta actual (y por la juventud que mañana ha de dirigir los destinos de esa gran nación) insultando a diario a su más grande figura, ¡y en qué ocasión! En el instante en que esta gran figura cumple uno de sus más grandes destinos sobre la tierra; el defender a un inocente?

Quiera Dios que pronto vuelva Francia en sí, y ocupe el puesto que tanto tiempo ha ocupado al frente de nuestra raza latina. ¿Será verdad lo que dicen nuestros enemigos los Germanos, que la raza latina está en decadencia y por lo tanto próxima a su ocaso?; yo no lo puedo creer; pero francamente, cuando veo cosas como las que estamos viendo en los principales pueblos de la principal nación, de la más culta de nuestra raza, mi tristeza es infinita y dudo. Que París, Burdeos, Marsella y los pueblos principales de Francia se ocupen ahora de lo que se ocupaban los frailes españoles del siglo XVI, es vergonzoso; y con razón los teutones se alegran afirmándose más en la decadencia de raza de sus enemigos.

Dispénseme señor el cansancio que le produzca la lectura de mi mal escrita carta; y crea que el que la escribe le ama como ama a la memoria de Miguel Cervantes.

No soy más que un modesto propietario y agricultor, pero cuanto soy y cuanto valgo, está a la disposición de V.

No le he escrito en Francés porque escribo muchísimo peor que en español.

Proyecto viajar a París, si no antes para 1900, y una de mis ilusiones es conocer personalmente (aunque sea sin presentarme a su presencia) al gran hombre que tanto admira…2

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. De Gabriel Olcina sabemos por la memoria de algunos habitantes de Alpera que se ocupaba de sus propiedades rústicas, haciendo a la vez las funciones de maestro de escuela.

2. El 21 de enero, Belhomme, Varinard y Couard, los tres expertos encargados de aportar pruebas caligráficas, emprenden contra Zola un proceso por difamación a raíz del «J’accuse».

De José Cortés

                                                          Écija (Sevilla), 21 de enero de 1898   

Sr. D. Emilio Zola

Muy señor mío y respetable señor: felicito a V. por su noble actitud en defensa de la justicia.

Su manera de obrar en la cuestión Dreyfus añade un timbre más a los ya conquistados por su talento y su valor en la defensa de sus ideales. Su nombre pasará a la posteridad no sólo como escritor correcto y jefe de una escuela literaria, sino también como el de mayor gloria para todo ciudadano, como el de Hombre honrado.

Sírvase, pues, aceptar el testimonio de mi consideración más distinguida y el humilde parabién de su respetuoso admirador que l.b.l.m.Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

De Manuel B. Ugarte

                                                                       París, 21 de enero de 18981  

Monsieur Émile Zola

Monsieur et cher maître:

Permettez à une conscience tranquille, éloignée de tout parti-pris, et secouée d’un seul amour de Justice et de Vérité, de vous témoigner sa plus vive admiration, pour la belle campagne que vous avez entreprise.

Un étranger, simple spectateur du drame, est mieux placé que personne pour bien apprécier l’oeuvre héroïque à laquelle vous vous dévouez.

Je pense que les hommes n’ont pas le droit de juger les hommes. Et les juges, moins que personne, ne doivent pas s’entêter dans leur première opinion; il serait temps, d’après le bon sens, de se remettre cent fois à l’ouvrage, tant qu’il resterait le moindre doute. Et encore ainsi, on ne serait pas tout à fait sûr de ne pas condamner un innocent. L’autorité de la chose jugée est la plus ridicule des vanités des hommes.

J’ai l’honneur de vous envoyer une des correspondances que j’ai adressée à El Estandarte de Madrid, sur l’affaire Dreyfus 2. Je regrette de ne pas pouvoir vous envoyer la traduction; mais, vous voyez si je suis en peine , même pour coordonner ces quelques notes.

Agréez monsieur toutes mes félicitations et l’assurance de que dans ces moments où tant de passions déchaînées méconnaissent votre généreuse initiative, les hommes impartiaux apprécient vos efforts et sont avec vous.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Manuel B. Ugarte (Buenos Aires, 1878-Niza, 1951) fue un escritor y político fundamentalmente  preocupado por los temas sociales. Además de ser corresponsal en París (donde residió gran parte de su vida) de El Tiempo de Buenos Aires, lo fue también de El Estandarte de Madrid, razón por la cual lo incluimos en este elenco. Destacó por su ingente obra literaria en la que sobresalen sus Paisajes parisienses, prólogo de M. de Unamuno (Paris, 1901), Crónicas de bulevard, prólogo de Rubén Darío (París, 1903), L’âme espagnole. Etude (París, 1928), Enfermedades sociales (Barcelona, 1906), La joven literatura hispanoamericana (París, 1906), Cuentos argentinos (París, 1900), El porvenir de la América latina (Méjico, 1918), Mi campaña hispanoamericana (Barcelona, 1923), El dolor de escribir (1933). Como político, se afilió al Partido Socialista de Argentina en el que posteriormente produjo una escisión nacionalista que él mismo capitaneó.

Dirección desde donde se remite esta carta: «19, de la Place des Vosges» en París.

2. La brevedad del artículo aludido nos permite aquí su reproducción íntegra:

«La cuestión Dreyfus», El Estandarte (16 de Enero de 1898):

«Nuestro ilustrado corresponsal de París nos envía ayer las siguientes líneas sobre el interesante asunto que hoy embarga la atención no sólo de la capital de Francia, sino de la Europa entera, por los especiales caracteres que reviste, según demuestran los últimos telegramas recibidos, que a continuación publicamos.

Dice nuestro aludido corresponsal:

Hay algo siniestro y obscuro en esta extraña pesadilla que sacude al pueblo parisiense.

Las pasiones se desencadenan, las rachas se precipitan, las conciencias se dividen y se alinean, las unas frente a las otras; como si tuviesen escarapela de partido. Y todos los excesos, todos los tumultos de la razón, blanden sobre las cabezas el hierro de las represalias.

Es difícil ver claro. Cuanto más se ahonda en la sombra, más densas son las tinieblas. Pero esta noche moral, es como la tormenta: está tajada por los relámpagos.

Allá, en una isla solitaria, dormita un prisionero perdido entre dos brumas: la del mar y la del pensamiento. ¿Es un culpable? ¿Es una víctima? Nadie lo sabe. Pero basta la duda, para que los corazones le otorguen fe de inocencia.

Aquí, en la enorme ciudad, brota la ira por las cien bocas de la discordia. Los labios se contraen, los puños se crispan, y en el horrible sacudimiento de la pasión, no se sabe si los labios amenazan más que los puños. Se grita “¡A muerte!”, y ese grito, aplicado ora a un hombre, ora a otro, abofetea todas las mejillas. Asoman odios de raza.

Los grupos pasan coléricos, desenfrenados, vomitando injurias. Y mientras se disputan y se muerden el alma con las palabras, todos invocan ese ideal de justicia, que es quizá la tradición de una quimera.

Más lejos, en el silencio de un aposento sombrío, llora una mujer llamando en vano a su esposo y se mesa los cabellos, desafiando toda la infamia, resistiendo a todas las dudas y blasfemando contra los ejércitos, esos rebaños de hombres que las naciones adiestran para la muerte, como si fueran perros de presa.

Luego, en medio del tumulto, un hombre, Zola, de pie ante la Francia, arrostrando el error de los jueces y los arrebatos de la pasión, soberbio, en su lucha por la verdad.

Es un drama. Todos los pueblos de la tierra asisten al debate; se discute un derecho de vida. –“¡Luz, mucha luz, en nombre de la humanidad!”– gritan todos. Y hay un problema: si el desdichado galeote de la isla resulta inocente por fin, ¿seguirán atados todavía los hombres a la eterna obsesión de juzgar a sus semejantes?»  Manuel B. Ugarte.

De Marcelino Vázquez Martínez

                                                           La Coruña, 22 de enero de 18981              

Un español humilde se honra en felicitar al que de manera tan noble y abnegada se ha atrevido a sostener la campaña que todo corazón generoso y honrado no puede por menos de ensalzar.

Marcelino Vázquez Martínez aprovecha esta ocasión para ofrecer el testimonio de su consideración al insigne novelista Mr. Emilio Zola.2

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. El membrete de la cuartilla presenta el nombre «Sporting-Club». Sin embargo, debemos manejar la hipótesis de que no se trata de un directivo de esta Sociedad Recreativa (que aún existe) sino de uno de tantos miembros, ya que el papel timbrado con el nombre de la sociedad estaba a disposición de todos los socios para su uso particular. Por otra parte ni el Archivo del Ayuntamiento de La Coruña ni la Biblioteca de estudios locales cuentan con información específica sobre este vecino. (Información de Victoria Villanueva, responsable de dicho Archivo)

2. El 22 de enero es publicado en L’Aurore el artículo de Zola «Réponse à l’assignation. Lettre à M. le Ministre de la Guerre».

Ese mismo día aparece en La Lucha de Clases (Bilbao) un artículo de Juan Arama titulado «Un valiente». José Martínez Ruiz escribe «Crónica» para El Progreso.

De Arturo Casares

                                                           La Coruña, 24 de enero de 18981

Monsieur Émile Zola

Monsieur:

Je savais que vous étiez un des écrivains les plus renommés de la France, un romancier, un philosophe, un homme qui cherche, au moyen de la littérature, la guérison de bien de maladies sociales; je n’ignorais que vous, l’homme qui a pu se faire une place à la politique, a dédaigné toujours se mêler dans les affaires publiques; j’avais appris que ce Zola sur lequel a tombé l’appel de démoralisateur étant [sic] la plus honnête personne, le plus vertueux citoyen; et c’était parce que je savais tout ceci que je vous admirais et que je vous respectais.

Eh bien: à présent ce n’est pas du romancier, du philosophe, du citoyen de qui s’agit; il s’agit de l’homme pur, vertueux qui sont faire [sic] sur les autels de la Justice et de la Vérité le sacrifice de son nom, de ses intérêts, de la paix de sa vie, même de cette si précieuse vie, peut-être.

En voyant votre conduite si noble, si dévouée, si brave, dans ce triste procès du malheureux Dreyfus, je n’ai pas pu m’empêcher de vous écrire, pour vous témoigner les sentiments que cela m’inspire, et pour vous offrir –ayez la bonté d’accepter cet offre– mes services tous gratuits comme avocat, dans l’occasion où vous en aurez besoin en Espagne.

Votre admirateur

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Las informaciones del Archivo del Ayuntamiento de La Coruña apuntan como autor de la carta a Arturo Casares Quiroga, hermano y padrino del que fuera jefe del gobierno desde el 13 de mayo de 1936 al 17 de julio de ese mismo año, Santiago Casares Quiroga. De profesión abogado, destacó por su defensa de la clase trabajadora. Murió a los veintisiete años víctima de la tisis, y está enterrado en el cementerio civil de La Coruña. El 15 de julio de 1931 se le dedicó el nombre de una calle de la ciudad, que luego fue sustituido durante la dictadura, perdiéndose así en la memoria de sus conciudadanos. (Información facilitada por Victoria Villanueva)

De Angel Miró

                                          Vendrell (Tarragona), 25 de enero de 18981

Sr. D. Emilio Zola

Muy Sr. mío: tristemente afligido por el fallo condenatorio recaído sobre vuestra respetable persona, os envío desde mi humilde hogar, mi más sentidísimo pésame; esperando sabréis consolaros de la pena que os abruma y que considero de duelo universal para los amantes de la justicia.

Dans cet [sic] Pot-Bouille2 français, vous devriez avoir fait comme le monsieur du second et ne pas vous mêler des affaires de madame Josserand.

He leído todas vuestras obras y como sincero admirador vuestro, no he podido resistir al deseo de comunicaros la participación que he tomado en vuestra pena.

Os saluda de corazón y os desea resignación su S.S.

q.l.b.l.m.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Àngel Miró i Poblet (El Vendrell, 1858-1932) era zapatero de oficio. No se sabe que tuviera afiliación política alguna, pero, según gente que lo conoció, era de tendencia catalanista y de izquierdas. Estudió francés y viajó a París. Fue amigo de Jaume Carner i Romeu, abogado y político de El Vendrell, que llegó a ser ministro de finanzas en 1931-33, durante el segundo gobierno de Azaña (información facilitada por Mª Carmen Coll i Font, directora del Arxiu Històric Comarcal del Vendrell).

Al pie de la carta aparece la dirección: «Calle Alta, 17».

2. Pot-Bouille (1882) es la décima novela de la serie Les Rougon-Macquart. La traducción española Miseria humana apareció editada por la Librería San Martín en 1883. En torno a una escalera, son narradas las relaciones de unos vecinos: La señora Josserand quiere casar a sus hijas a cualquier precio. Sólo un vecino, el del segundo, se escapa del círculo miserable. Se trata de un caballero casi misterioso, del que nadie sabe nada.

De Vicente Muñoz

                                               Burjasot (Valencia), 25 de enero de 1898

Los republicanos de Burjasot y en su nombre el Presidente del Casino, saludan calurosamente al gran francés honra de su patria y eminente novelista, por la enérgica y patriótica actitud que ha adoptado en el asunto Dreyfus1.

Grande y difícil es la causa que V. defiende, pero es mayor aún la admiración despertada en todos los corazones nobles del orbe.

Sírvale esta felicitación, modesta como es, de lenitivo a los disgustos que le causan la ignorancia y la reacción.

El Presidente,

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Valencia seguía el asunto Zola y su campaña en favor de la revisión del  caso Dreyfus a través de la pluma de Blasco Ibáñez, quien, entre otros artículos, escribió a lo largo del año: «Zola, su esposa y Labori» (17-01-98), «El heroísmo de Zola» (20-01-98), «Si Zola fuese español» (22-01-98), «Émile Zola» (23-01-98), «Arístides, Esquilo y Zola» (25-01-98), «Los enemigos de Zola» (26-01-98), «El triunfo de Zola» (3-09-98). Ver J. Vayssière, «L’affaire Dreyfus à Valence: Blasco Ibáñez», Les Cahiers naturalistes, nº51, 1977, pp.97-108 y Clayton Alcorn, «L’album de Valence: un grand hommage à Zola», Les Cahiers naturalistes, nº53, 1979, pp.145-147.

De Antonio Pérez y Clemente Rayo

                                                              Valencia, 26 de enero de 1898

Este casino republicano1 compuesto de humildes obreros sin ningún título pomposo que ofreceros, más que su entusiasta corazón por todo aquello que sea justo, hágalo quien lo haga sin reconocer fronteras, ni dogmas religiosos, pues el bien allí donde se realiza es bien; no puede dejar pasar la presente ocasión sin felicitar con toda la efusión de su alma al obrero eminente gloria de la Francia que ha sabido fustigar con la moderna novela2 los vicios sociales de una manera tan brillante y sabia; que su nombre quedará grabado por ineternum en el cerebro de todos los que amen la literatura viril puesta al servicio de la razón.

El último acto que habéis realizado colocándoos al lado del débil, del oprimido que sufre una injusticia social hija de la preocupación religiosa, unida a un falso amor patrio que en sí mismo se condena. Esta elevación de sentimientos, ponen de manifiesto, su grandeza que en nuestros pobres juicios, os eleva a lo infinito, por lo que no podemos por menos que dejar paso al grito ¡Viva Zola! honra de su patria y gloria de la humana especie.

Si la espada, símbolo de la fuerza, (no de la razón) con el fanatismo de antiguas creencias; os hicieran salir de la nación que le cupo la gloria de haberos visto nacer: recordad que en esta tierra española hay una provincia llamada Valencia y en ella miles de obreros que os adoran como al héroe de este siglo, pues habéis puesto vuestra sublime inteligencia al lado de la razón, de la justicia y del derecho3.

Lo que no rendimos a reyes ni emperadores, que es nuestro homenaje, lo tributamos al gran Zola.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Por el membrete, se trata del Casino Republicano De la Vega, del cual, según los datos que aparecen junto a las firmas a pie de página, Antonio Pérez era secretario, y Clemente Rayo presidente.

2. Las novelas de Zola eran ya muy conocidas en Valencia gracias al enorme empeño que puso en ello Vicente Blasco Ibáñez. El entonces joven escritor español solicitó  a Zola en 1893 la autorización para publicar sus obras en la revista El Pueblo que él mismo dirigía y que supondría editarlas a un módico precio accesible a todos los obreros: «Mon désir est que le peuple espagnol s’illustre et comme le manque d’argent l’empêche de connaître les plus grands écrivains, je désirerai mettre ces oeuvres à la hauteur de sa misère; et pour cela, j’ai pensé publier une bibliothèque de volumes de cinq cents pages à 0,75 cts traduisant vos principaux ouvrages.» (Ver Alaoui, S., Les éditions espagnoles de l’oeuvre de Zola, Tesis doctoral inédita, Université Lumière Lyon 2, 1991) [Mi deseo es que el pueblo español se ilustre, y como la falta de dinero le impide conocer los más grandes escritores, desearía poner esas obras a la altura de su pobreza; y para ello, he pensado publicar una biblioteca de volúmenes de quinientas páginas a 0,75 céntimos traduciendo las principales obras de usted.]

3. El movimiento obrero francés tardó bastante más en reaccionar. El 18 de enero de 1898, cuando por toda Francia se llevaban a cabo manifestaciones antisemitas, treinta y dos diputados socialistas publicaron un manifiesto desvinculándose del futuro de Dreyfus por entender que pertenecía a la clase capitalista o clase enemiga. En España aparecieron artículos como «Los socialistas franceses y la cuestión Dreyfus» en El Socialista de 28 de enero de 1898.

De Emilio Reverter

                                                               Barcelona, 30 de enero de 18981

Mi respetable señor y maestro: Al contemplaros solo contra toda la Francia, de esa gran Francia, llamada siempre por sus destinos históricos a resolver los más graves problemas de la justicia, de la verdad, del derecho, del progreso y de la libertad en el mundo; al veros solo cual nuevo Mesías ante el pueblo de Israel; como otro gran Napoleón en medio de las muchedumbres; cual Moisés en la soledad del Sinaí, luchando solo contra todos para regenerar al pueblo francés de su eterno chauvinismo, de su anacrónico romanticismo nacional y de su imperante [eufonismo]; proclamando con un valor rayano en el heroísmo el reinado absoluto de la justicia, el eterno ideal sobre la tierra; manteniendo íntegros los fueros de la conciencia en frente de una ley draconiana; pretendiendo a despecho de la extraviada opinión nacional solucionar un problema de justicia humana con vuestra perspicacia y vuestra [etognosia]  de novelador experimental; perseguido por el odio del alma nacional, sugestionada por un atavismo anárquico; expuesto a que bajo la avalancha de las multitudes desaparezca y se hunda en un instante vuestra inmensa obra literaria, orgullo de la cultura francesa y admiración del mundo; permitídme, señor, que os ofrezca y diere respetuoso y sincero mensaje de salutación y que admire vuestro enérgico individualismo, como admirando vengo años ha vuestro portentoso talento en cien libros reflejado.

«La France est malade», sí; y el Mundo, la opinión universal os proclama entusiasmáticamente la primera figura universal de fin de siglo.

Paso a paso vengo siguiendo los ruidosos incidentes del proceso Dreyfus; con ánimo sereno y juicio imparcial, no tocado de antisemitismo, vengo examinando una a una las pruebas aducidas en pro de la inocencia del condenado de la Isla del Diablo y los argumentos expuestos en favor de la revisión del proceso; con admiración creciente he leído una y cien veces vuestras hermosas cartas en defensa del que creéis víctima de un error judicial; y, con franqueza, os declaro, señor, que unas y otras han llevado tiempo ha a mi ánimo la convicción moral plena y absoluta de la inocencia de vuestro desventurado defendido, de ese mártir del eterno odio de la raza o del inexorable destino.

Sabed, pues, que no estáis solo en vuestra noble y admirable campaña en pro de la justicia y de la inocencia. En ella os acompaña la conciencia universal, la opinión unánime de este pueblo hermano, que os aplaude y admira, por vuestra fe inquebrantable en el orden moral y en el valor de la ciencia, y que desde el fondo de su alma os anima y alienta para que perseveréis en vuestra noble y hermosa actitud.2

En la titánica lucha que sostenéis, digna de vuestra fama y reputación universal, por el supremo ideal de la justicia absoluta sobre la tierra y en contra de la infalibilidad e inmunidad de los jueces, escudados en el principio de la «santidad de la cosa juzgada», que no puede suponer nunca la infalibilidad de tribunal alguno, podréis ser vencido, sí, por las violencias de un [sectarismo] social o por la anfibológica razón de Estado, arma de todo Gobierno débil y reaccionario; pero lo seréis únicamente de hecho. A vuestra derrota material responderá la conciencia universal declarándoos vencedor, aclamándoos heroico paladín del reinado de la Justicia absoluta en la tierra.

«Jamás vuestro buen nombre

el mundo olvidará,

que lengua de todo hombre

siempre lo nombrará»3

Intérprete de los sentimientos de este hidalgo pueblo español, hónrome en hacer llegar hasta vos la entusiasta y sincera expresión de la admiración que le produce vuestra nobilísima y hermosa actitud, a la par que me complazco en ofreceros el testimonio de mi más respetuosa consideración personal y declararme atento y S.S. q.b.s.m.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Emilio Reverter Delmes cuenta entre sus obras: Guía-catálogo, Memoria de la Exposición Universal de Barcelona (Barcelona, 2ª edición 1888), Filipinas por España. Narración episódica de la rebelión en el Archipiélago Filipino (Barcelona, 1897-1899), La guerra de Cuba, Reseña histórica de la insurrección Cubana (1895-1898) (Barcelona, 1897-1899) y La insurrección de Filipinas en 1896 y 1897 (Barcelona, 1899).

Bajo su rúbrica hace constar: «abogado y publicista».

La dirección que aparece en pie de página: «s/c Aragón, 233 pral.».

2. Miguel Sawa publicó en Don Quijote el artículo «A la juventud española» con fecha de 28 de enero  (Ver, más adelante, carta nº 46). El 31 de enero Clarín escribe, en el Heraldo de Madrid, «Abajo los judíos» (debemos añadir que, a pesar del título, el contenido es abiertamente dreyfusista).

3. Fueron numerosas las canciones que surgieron a favor y en contra de Dreyfus y de Zola en la época, tanto dentro como fuera de Francia.

De Juan Bustingorri

                                                           Bilbao (Vizcaya), febrero de 1898  

A Mr. Emilio Zola

Ilustre Maestro: No os importe que la aberración de una parte del pueblo Francés os persiga, el mundo mira con asombro al más grande de los modernos pensadores, al más ilustre literato hasta hoy. Vuestro proceso es un timbre glorioso que llegará a las generaciones venideras enseñando el camino del honor.1

Le saludo con cariño y respeto.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. El 1 de febrero de 1898 La Revue blanche (1889-1903), una de las revistas de vanguardia más importantes de finales de siglo, entra en la lucha publicando  «Protestation», firmado por el colectivo de la revista. En sus páginas colaboraron literatos como André Gide, Marcel Proust, Octave Mirbeau, Charles Péguy, así como artistas del renombre de Toulouse-Lautrec, Vallotton y Bonnard. Este artículo es uno de los raros textos escritos en nombre de la revista (otro será el aparecido el 1 de marzo de este mismo año como homenaje a Zola). Con el mismo, el equipo de redacción toma un posicionamiento en favor de Dreyfus y habla por primera vez del antisemitismo en Francia, ataca al ejército situado por encima de las leyes, al fanatismo burgués. Reprocha también a la juventud de las universidades francesas el haber traicionado su misión racionalista y kantiana. Estas características hacen de «Protestation» el compañero de «J’accuse». (Ver Datta, V., «La Revue blanche» (1889-1903), Intellectuals and Politics in Fin de Siècle France, New York, New York University, 1989. Este mismo año de 1898 aparece en España La Revista Blanca, publicación periódica anarquista de sociología, ciencias y artes, fundada por Federico Urales. En ella escribieron figuras importantes del anarquismo español (Tarrida de Mármol, Lorenzo, Prat, Mella) y colaboraron intelectuales (Giner de los Ríos, Unamuno, Clarín, Cossío).

De Francisco Eceiza Artola

                                            Pamplona (Navarra), 2 de febrero de 18981

Sr. Don Emilio Zola

Distinguido Sr. mío: no tengo el honor de conocerle a V. personalmente, pero es una satisfacción para mi hace años conocerle por sus escritos.

Hoy le conozco a V. más, mucho más, y le diré a V. cómo.

Por los periódicos que recibo, sigo cerciorándome con creciente interés del giro de los asuntos del desgraciado Dreyfus que tanto debe a V.

La actitud noble, enérgica y levantada de V.; la firmeza de su carácter y su bondad puesta de relieve en el mérito de sus escritos, haciendo frente a un Gobierno y a la ley misma, en defensa de la recta justicia, ennoblecerían y elevarían a V. si no estuviera V. tan elevado.

El sentimiento de adhesión a su persona por sus propios méritos, me impulsan a dirigir a V. este simple escrito, en el cual, para exponerle mi admiración juzgo tenues mis palabras.

Permítame V. pues me atreva a darle mil enhorabuenas por cuanto hace en bien de un semejante pertenezca a la secta o religión cualquiera que sea.2

Soy de V. Señor mío con la más alta consideración, y me ofrezco a sus órdenes3 atento S.  q.b.s.m.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. «Coronel graduado y retirado del Ejército español. Calle Estafeta, nº 62» como él mismo da a conocer bajo su rúbrica.

2. El 2 de febrero de 1898 apareció en Nuevo Mundo un artículo firmado por Juan Sin Tierra, «La semana» referido a Zola y al caso Dreyfus. El 4 de febrero Luciano Salvador publicará en La Correspondencia Militar, «La protesta de los intelectuales. A M. Maurice Barrès».

3. Una particular despedida propia de un militar.

De Soledad

                                                              Madrid, 10 de febrero de 18981

¡Bendito seáis mil y mil veces! España entera os ama y os admira2.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Probablemente se trate de la escritora Graciela Sotomayor Lemoine, quien firmaba con el seudónimo Soledad. De su actividad literaria destacamos: Malía (Santiago de Chile, 1898) y Un recuerdo de amor. Poema dramático histórico en 3 actos y en verso (Santiago de Chile, 1921).

Otra mujer ocupó un papel destacado en el proceso a Zola: Sibylle-Gabrielle Marie-Antoinette de Riqueti de Mirabeau, condesa de Martel de Janville (Gyp). Ella fue la encargada de cubrir la información sobre el caso Zola en el periódico antidreyfusista La Libre Parole. Su antisemitismo le dió fama, así como sus formas agitadoras y violentas y su ruidosa participación en manifestaciones en contra de la revisión. (Ver Silverman, W.Z., The Notorious Life of Gyp: Rightwing Anarchist in fin-de-siècle France, New York, Oxford University Press, 1994)

2. Anónimo también será el artículo «El último rugido» aparecido en El Progreso este mismo 10 de febrero. 

De Leopoldo Palacios

                                                                Oviedo, 10 de febrero de 18981

Monsieur Émile Zola

Monsieur:

Vous recevrez avec cette lettre, un numéro de ma Revista Popular, journal des jeunes2 gens avancés de l’Université3, la plus libérale de l’Espagne, enthousiastes de la justice et du progrès.

Il contient notre adhésion sincère et vaillante à votre campagne humanitaire et juste. Quand on lutte pour des idéaux de géant, que les méchantes âmes ne comprennent pas, et la réaction étouffe lourde, lâche, et l’adversité blesse et abat inclémente… l’adhésion de la jeunesse puissante, c’est le souffle de l’Humanité qui anime la bataille, qui inspire courage au champion de la justice, l’halène de l’avenir qui salue au présent, dans cet [sic] comerce [sic] des esprits nobles, perfectionnant le progrès dans le devenir continuel de générations qui fuient à la hâte…

En avant, Zola, la jeunesse libérale vous admire et vous suit, en avant…!

Recevez aussi, mes respectueuses salutations cordiales, et mes sentiments les plus distingués

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Leopoldo Palacios Morini formó parte de La Escuela Nueva junto con Núñez de Arenas, Araquistain, etc.  Entre sus obras figuran títulos como: Importancia de la Ingeniería en México, México, 1911; La fundación González Allende, de Toro. Historia, documentos y noticias, Madrid, 1918; Los mandatos internacionales de la Sociedad de Naciones. Discursos leídos ante la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas en la recepción pública de D. … el día 16 de octubre de 1927 y contestación de D. Adolfo G. Posada, Madrid, 1928; Las Universidades populares, Valencia, s.a.; Las oficinas de colocación principalmente en Alemania, Madrid, 1928. En 1911 participó en La Escuela Nueva con una conferencia sobre Fourier. En este ciclo tomaron parte también Julián Besteiro (sobre Louis Blanc), Leopoldo Alas [hijo] (sobre Proudhon), José Ortega y Gasset (sobre Lassalle) y Francisco Bernis (sobre Marx). (Ver Tuñón de Lara, M., Medio siglo de cultura española (1885-1936), Madrid, Tecnos, 1977).

Bajo la rúbrica de Leopoldo Palacios: «Adresse: Puerta-nueva-baja 1-2º»

2. La juventud española había recibido el mensaje de Leopoldo Alas en favor de la movilización masiva, y en el que dirigiéndose a Zola decía: «Si la juventud francesa te escarnece, la juventud de otro pueblo hermano te aclama, te sigue, te venera». Poco después, cogería el testigo el escritor Enrique Gómez Carrillo, quien publicó en El Madrid Cómico un artículo titulado «Protesta» recogiendo las siguientes ideas: «Porque, decía el prudente autor de La Regenta, “fuera de muy mal ver que sólo se presentase una minoría. Las minorías, en estos casos, pese al orgullo, siempre son algo débiles”. Hace un mes, en efecto, cuando Emilio Zola era el acusador del ejército y también el acusador de la justicia humana, una contramanifestación o, por lo menos, una atmósfera de indiferencia pública que ahogara el entusiasmo generoso de los jóvenes manifestantes, habría sido de temer. Ahora no. Ahora que Zola ha sido condenado al “máximo de la pena” por doce representantes de la burguesía patriotera de Francia, toda la juventud de España se ha puesto tácitamente de acuerdo para manifestar su admiración por el gran luchador del pensamiento moderno y su odio contra el chauvinismo cruel e instintivo de las sociedades modernas. […] En nombre de la juventud española, pues, El Madrid Cómico protesta contra la sentencia del jurado del Sena; protesta contra la burguesía francesa y protesta también –con verdadera tristeza– contra la juventud de París, cuya actitud ha sido repugnante por primera vez en la vida de la gran nación francesa […].» (Ver Díaz-Plaja, F., 1898, Madrid, Editora Nacional, 1976)

3. Sobre la situación de la universidad española, véase Guereña, J.-L., «Les intellectuels universitaires en Espagne», en Histoire comparée des intellectuels, París, CNRS, 1997.

De Emilio de Arroyo

                                                              Madrid, 10 de febrero de 18981

Insigne tocayo, gloria de Francia, y eminencia del presente siglo: salud, libertad y justicia.

Ni fui judío, ni soy católico (–aunque me bautizaron–), ni profeso religión positiva ninguna. Solo sí, tengo admiración, respeto, fraternal cariño e inmensa veneración por y para quienes, cual Vd. con sus escritos, con su palabra y con sus hechos defienden el Progreso de la Humanidad y se sacrifican por beneficiar a ésta.

Considerando a V. así, y queriéndole más hoy que padece por tan grandiosas causas, tengo el honor de felicitaros cordialmente, y rogaros dispongáis incondicionalmente de mi humilde personalidad y de mis modestos interés y significación si para algo pueden seros útiles.

Espera sus órdenes, este que se ofrece muy suyo atto. afmo. Admirador y S.S.Q.L.B.Ss.Ms.2

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. El papel timbrado utilizado presenta en letras grandes «Emilio de Arroyo y Comp.ª». Perpendicular a este frontispicio: «Norte, centro y Sud América. Banca, Bolsa, Descuentos, Rentas, Pensiones, Representaciones, Consignaciones, Comisiones, Tránsitos, etc. etc.» Bajo la rúbrica: «(Escritor público)», «(Gutenberg\)» y la dirección, «s/c. Palma, 45».

En un lateral del folio y con letras de imprenta: «Adresse: Telegr. D’Arroyo.- Madrid».

2. La misiva va acompañada de una tarjeta de saludos: «Norte, Centro y Sud América. Emilio de Arroyo y Cª en Madrid repiten a V el ofrecimiento de su casa, representación y buenos servicios, al reiterarle sus saludos, quedando en espera de sus nuevas y siempre gratas órdenes». En el anverso presenta el siguiente mensaje a mano: «Cuanto soy y cuanto pudiera valer, lo pone a vuestro servicio».

De José Pombo y Labat  

                                                              Madrid, 10 de febrero de 18981

Sr. Don Emilio Zola

Respeto, entusiasmo grande y admiración sublime son los móviles, que, determinando en mí, me impelen irresistiblemente a dar satisfacción a los sentimientos de mi corazón, doliéndome, en el alma, no poseer las condiciones necesarias y precisas para realzar con grandiosos y elocuentes conceptos la gran obra realizada por Vos.

Ahora comenzáis. A Dios ruego os sostenga y aliente para terminar esta ardua lucha. Nada temáis: La victoria al fin será nuestra, la gloria para Vos y Francia posternada os entregará la corona a que os hacéis acreedor2. Proseguid.

Paréceme veros altivo y enérgico, reivindicar vuestro derecho, protestando de las negativas del Tribunal, con pasmosa elocuencia y palabra que resuena en los ámbitos de la estancia, ocupada totalmente, no por desocupados buscadores de emociones, sino por parte del público más culto de la Francia, que, en silencio, sostiene sorda lucha desencadenada en su alma. De un lado, la verdad, la justicia, Zola con su gloria y sus prestigios, de otro, el odio y el rencor, carcoma y polilla de los corazones humanos, semilla que llevada por el viento y arrojada en el seno de una Nación, produce el árbol de la desgracia de cuyas ramas pende el fruto funesto del llanto, el dolor y la ruina. Proseguid. Público es el funesto espectáculo que las insensatas muchedumbres ofrecen en las calles. Como airadas olas de hirvientes espumas pretenden hundir el débil leño que en su superficie flota y la elevan a altura inconmensurable a la cual no pueden llegar. ¿conseguirán rebasar el límite inmenso de vuestra gloria?… ¡Pero no! En su impetuosa carrera no lograrán hundir en el abismo de la desgracia, la gloria más grande de la Francia contemporánea. Proseguid.

La Europa os contempla. Tras los denuestos de ahora vendrá la Historia con sus altos juicios: la Historia, la eterna rectificadora de todas las injusticias.

Como amante de la justicia y ferviente admirador vuestro.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. La referencia al lugar de donde es enviada la carta: «España. Madrid. Hotel del Universo». 2. Efectivamente, así comenzaba a ser y así se vivirá en España, donde el 12 de abril de 1903 ya se representada en el Circo Barcelonés la obra teatral Emilio Zola o el Poder del genio, inspirada en el caso Dreyfus, escrita por el dramaturgo libertario José Fola Igúrbide, y creada con la intención de dar mayor gloria a la memoria de Zola.

(Anónimo)

                                                                  [s.l.], 11 de febrero de 1898  

Sr. D. Emilio Zola

Muy señor mío; la convicción de que V. nunca sabrá quien es la que a V. se dirige, me anima a insinuarle una idea, que confío, no desechará.

Sigo con vivísimo interés la noble campaña que V. ha emprendido en favor del pobre Dreyffus (que sin estar en muchos antecedentes considero inocente) y veo también que la mayoría del pueblo está en contra de vos, pues bien, ahora que todos los poderes de la tierra se conjuran contra vuestra noble causa, quizá sea el elegido por la Madre de Dios para demostraros su poder ¡Con qué gusto vería nuestra Buena Madre que le recomendaseis una causa tan digna de un corazón generoso como no dudo es el vuestro! Me atrevo a aseguraros que si le pedís a la Virgen [Clementísima] de Lourdes que haga patente la inocencia de ese infeliz caballero y le prometéis ser su ferviente devoto, os lo concederá enseguida, pues convenceos de que para Ella nada hay imposible ¿veis como están los ánimos por la defensa que hacéis de la inocencia? Pues bien, nuestra Buena Madre hará que los que ahora os hacen la guerra sean los primeros en reconocer que tenéis razón y por una cosa que tan poco os cuesta, devolvéis la felicidad a un ser desdichado.

Me parece que la Virgen Santísima tiene muchos deseos de veros a sus plantas y llamará a su querido hijo, prometédle pues, visitarla en su Santuario de Lourdes y veréis como os oye a pesar de la guerra que hasta ahora le habéis hecho, Ella es misericordiosa y os ama, pues muchas lágrimas le hemos costado, invocadla en este asunto. Yo no me canso de suplicároslo, pues parece que la Virgen nos asegura que un asunto tan ruidoso quiere resolverlo para demostraros su poder y amor hacia las criaturas.

Yo, aunque poco valgan mis súplicas, le rogaré también que prevalezca la verdad de los hechos y tendré una verdadera satisfacción el día que pueda daros mi enhorabuena.

Una que se interesa por la felicidad de Dreyffus1.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. El 11 de febrero apareció, en El Globo, «¿Tiene razón?» firmado por Lorena.

De Manuel Maucci

                                                                  París, 11 de febrero de 18981

Monsieur Émile Zola

Arrivé de Barcelone je viens vous demander de vouloir bien me fixer un rendez-vous le plus tôt possible ne pouvant séjourner à Paris que quelques jours.

Dans l’attente d’une prompte réponse je vous présente Monsieur mes <…> empressées.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Proprietario de la Casa Editorial Maucci (1892-1868), sita en la calle Mallorca, 166 de Barcelona. El mensaje, que no parece ser escrito por la misma mano que firma, presenta tras la rúbrica de Manuel Maucci: «adresse chez Mr. Giovannacci, 84 faubg. Saint Antoine».

En 1901 Maucci publicaría la traducción de Travail de Émile Zola realizada por Clarín. (Ver Saillard, S., «Pour une histoire de la traduction moderne. A propos de Travail/Trabajo: Zola, Clarín, 1901», en La Traduction, Caen, 1989. Véase también el estudio preliminar de Francisco Caudet a Émile Zola, Trabajo, traducción de Leopoldo Alas «Clarín», Madrid, Ediciones de la Torre, 1991.)

El mundo editorial francés, igual que otros sectores de la sociedad, tomará partido en el caso Dreyfus. «L’Affaire» dará lugar a una batalla en el ámbito de la imprenta. Los defensores del Ejército y de la Iglesia contarán con más del noventa por ciento de los periódicos; el mundo de la librería pertenecería a los «dreyfusards». Después del «J’accuse», el editor Stock agrupó una serie de obras bajo el título Publications sur l’affaire Dreyfus. Sobre este tema, publicó en septiembre de 1899 un catálogo de veinticuatro páginas con ciento dieciséis títulos. (Ver Mollier, J.-Y., L’Argent et les lettres. Histoire du capitalisme d’édition (1880-1920), París, Fayard, 1988)

De Antonio Orozco y Muñoz

                                                              Madrid, 11 de febrero de 18981

Señor Don Emilio Zola

Muy respetable ilustre señor mío. Sin merecimientos para ello, sin valer nada, sin ser nadie, solo un ser humilde que piensa algo, entusiasta ferviente de los hombres de talento admirable y de abnegación sublime; sin ser nada, repito, solo un modesto almacenista de papel, yo quiero llegue a sus manos el testimonio de mi más viva adhesión y simpatía, al ver cómo se conduce en el asunto Dreyfus.

Y quisiera merecer, que este humilde homenaje de admiración, lo recibiera como el más elevado que no el más elevado es el que más siente [sic]; en la prenda segura que ninguno admirará más su loable proceder, las buenas miras de sus sentimientos, y deseando su triunfo en la justa causa que defiende y suplicándole perdón por estas líneas, se ofrece a V. con toda consideración muy affº. S.S.   

Q.B.S.M.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Membrete: «Antonio Orozco y Muñoz. Toledo, 82. Comisión-Representación. Almacén de papeles de saldos». Al lado del membrete aparece la impresión de un tampón con los mismos datos, pero con la dirección de «Relatores, 9».

De Antonio Aguilar y García

                                                              Madrid, 12 de febrero de 18981

Mr. Emilio Zola

Mi distinguido señor:

El ejemplo que da V. a la humanidad, defendiendo valientemente la causa de la justicia, y arrastrando persecuciones, en un periodo en el cual nuestras sociedades decadentes necesitan regeneración pronta, es de los más meritorios en la historia contemporánea.

Nosotros, los españoles, a la vez que amamos a Francia entrañablemente, sabemos respetar cuanto corresponde a lo que, en las relaciones de los pueblos, se considera la vida privada; más, por encima de una razón de Estado, y a más altura que las conveniencias de momentos, se hallan los inmutables principios de la moral y de la justicia, verbo de salvación para cuantos hombres comulguen en la Iglesia de la honradez.

Bastárame el dictado de mi conciencia honrada, para enviar a V., señor mío, el testimonio de una felicitación, si muy humilde, porque de mí procede, muy entusiástica, porque de ardentísima devoción es signo. Mas, aparte de esto, quien, como yo, se ha apartado voluntariamente de la magistratura, con la que tuve la honra de investirme durante algunos años, y ha comprometido su porvenir, por considerar que los Tribunales faltos de independencia empequeñecen los pueblos y pugnan con la rectitud y con las convicciones del magistrado, tiene títulos suficientes para rendir su homenaje a V., en los actuales momentos, y aun a hacerlo se halla obligado de especial modo.

Precisamente, sobre la mesa tengo, aún no enjutas, las últimas cuartillas de un libro que titulo El Poder judicial2, en las cuales, refiriéndome a la sentencia contra Cristo, acabo de escribir lo siguiente:

«¡Tales manifestaciones del Poder conocemos hoy, y de tal modo, con tal exactitud y con tal frecuencia, reproducciones del Calvario, que aquellos jueces deicidas casi nos son familiares!»

Aquí, en España3, abogo cuanto puedo, en conferencias, en artículos y en libros, por la constitución de un Poder judicial, que sea garantía de nuestras libertades y digno contra los desafueros del absorbente y tiránico Poder ejecutivo. Quizás, en Francia, no fuera baldía la discusión de tendencia semejante.

Reitero a V. mis felicitaciones por haber conseguido, con un solo acto, lo que imposible parecía; sobrepujar sus ya ganados triunfos.

Me honro, señor mío, presentado a V. el testimonio de mi consideración muy distinguida y de mi admiración devotísima.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Membrete: «Antonio Aguilar y García. Abogado. Principe, 27, 2º izqda. Madrid».

2. No tenemos datos de que el libro llegara a ser editado.

3. El 12 de febrero Clarín dio un «Palique» sobre Zola en el Madrid Cómico. Ese mismo día en El Globo apareció «El proceso de M. Émile Zola», de la pluma de A. Sea.

De Juan Botella

                                                              Alicante, 12 de febrero de 18981

Sr. Don Emilio Zola

Ilustre Señor:

En estos críticos momentos en que se halla defendiendo con entereza de carácter la inocencia a su entender de un desgraciado que sufre la infamante nota de traición a su patria aunque para ello tenga V. que ir en contra de todo un pueblo y gran parte de su ejército. Esa conducta inimitable merece el aprecio, consideración y respeto de toda persona sensata y que tenga amor a la justicia. Por eso este joven y modesto obrero tiene el grande honor de enviarle la más entusiasta felicitación por su digna manera de proceder.

Mi mayor orgullo, Ilustre Señor, sería obtener contestación aunque no más fuese que dos líneas con su valiosísima firma al pie. Grande cuidado tendría yo en hacerle en cuadro y ostentarlo en mi humilde morada. Pero, ¿cómo va a ser contestado mi pálido homenaje al lado de tantas y valiosísimas como a diario recibe y que en justicia merece? No es tanto. Esperaré. Suyo s.s.q.s.m.b.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Bajo la rúbrica: «Su casa San Cristobal 1º ».

De Ventura Mirabent

                                         Isla Cristina (Huelva), 13 de febrero de 1898

Monsieur Émile Zola

Mr.

Permettez-moi de vous adresser un sincère salut d’admiration par votre noble conduite dans l’affaire Dreyfus.

Tout l’amour que je sens par [sic] la France s’est concentré dans votre enviable personnalité, personnalité que devienne [sic] plus grandiose à mesure qu’augmente l’opposition que vous font.

Je suis sûr que vous possédez de preuves suffisants [sic]  pour démontrer l’innocence du martyr de l’Ile du Diable1.

Tous ceux que [sic] maintenant vous calomnient en vous croyant vendu, reactionneront, et alors, dés le fond de leurs âmes sortira un cri d’admiration pour celui-là que [sic] sacrifia sa tranquillité et sa fortune par [sic] rendre à la société un être innocent.

Suivez, Mr, suivez ce chemin jusqu’à la fin, sûr de trouver au bout la juste récompense que mérite votre noble cause. J’ai l’honneur de vous offrir l’expression sincère de ma plus distinguée considération et respect.

Votre admirateur.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. L’île du Diable fue una de las tres islas de las Guayanas destinadas entonces por el gobierno francés al encarcelamiento. Los presos con elevadas penas y los especializados en evasiones eran deportados a l’île Royale, los reincidentes eran llevados a las cárceles de l’île Saint-Joseph –como la mayoría de los anarquistas–, y l’île du Diable, la más pequeña e inaccesible, que había sido hasta entonces ocupada por enfermos de lepra, en aquellos momentos estaba desocupada. Fue allí donde Dreyfus sufrió un aislamiento, y así una tortura complementaria, que de ninguna manera preveía la ley.

De Manuel Casás Fernández

                                                        La Coruña, 14 de febrero de 18981

Mr Emilio Zola

Mi distinguido y excmo. Sr: Tengo el gusto de enviarle un ejemplar de La Voz de Galicia, que inserta unas cuantas líneas2, que testimonian la admiración con que se contempla vuestra nobilísima actitud en frente de las asechanzas de una misma intransigencia.

Fiad en el fallo de la historia.

Su admirador.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Manuel Casás, además de ser abogado (según indica el membrete de su carta), tuvo una importante producción literaria como lo atestiguan sus obras: Pláticas y Crónicas. Apuntes literarios (La Coruña, 1907), Voltaire criminalista (Madrid, 1930), Proceso del Catalanismo. Antecedentes… El problema regional en la Segunda República Española (Madrid, 1932) y Concepción Arenal. Su vida y sus obras, (Madrid, 1936).

2. El artículo que acompaña apareció en La Voz de Galicia el día 14 de febrero de 1898, firmado por el propio Casás Fernández. El título completo del artículo, inscrito en la sección Algo de Crónica, es «Zola y los judíos.- Sellés y Gabriel D’Annunzio; el fracaso de Cleopatra.- La ciudad muerta». Reproducimos aquí la primera parte del mismo:

«Esa campaña violenta e iracunda con que Francia acomete y persigue a los hijos de un pueblo que se creyó escogido es un anatema y una lección. Es anatema, porque a aquellas palabras escritas por el tierno Lamennaix: “La raza de Israel está marcada con un sello más terrible que el de Caín; una mano de hierro ha escrito sobre su frente: ¡Deicida!” añaden hoy los franceses, como mancha de oprobio y de ignominia, una sola palabra: “Traidor”, que es maldición que a un tiempo mismo pronuncian los labios caldeados por la brasa de un patriotismo que quiere lavar con sangre las huellas con que las botas de los prusianos mancillaron la tierra francesa.

No hay resignación para acatar las desgracias sufridas; el ansia de una próxima revancha ciega los ojos y perturba los corazones, y de un lado a otro de la nación surge, como ola gigantesca, una protesta viva, ardiente y vehementísima contra el desgraciado cautivo en la Isla del Diablo, y contra los hijos todos de Israel, a quienes tachan de enemigos de la patria. En medio del atronador grito de venganza y de indignación que resuena en el pueblo francés, óyese la voz de Zola que vibra con acento enérgico y elocuente para defender a Dreyfus y a toda la raza judía.

Aquella inteligencia potente y briosa; aquella pluma creadora, que trazó con perfiles magistrales páginas notables de la literatura contemporánea, conviértense en duro escudo que ampara al infeliz oficial que ante una terrible acusación de espionaje vióse despojado de espada, insignias y condecoraciones e insultado por la alborotada muchedumbre, que arrojó sobre su frente el escupitajo de colérico e infamante desprecio.

Y Zola, que fue calificado por sus enemigos como cachazudo y egoísta burgués –¡él que diera tan fuerte palmetazo a toda la burguesía en su Pot-bouille!– y el insigne autor de Germinal, a quien los envidiosos de su talento y de su fama echaron en cara su semejanza con Ganesa, el ídolo indo de abultado abdomen y cabeza de elefante, que sólo atiende a los apetitos groseros y a las ambiciones sensualistas, desdeña esa aura popular que le acarició con los halagos de la gloria, mira con indiferencia la tranquilidad de su castillo de Medán –que es en la literatura francesa templo venerado de donde salieron ilustres escritores y eminentes poetas que son el orgullo de la cultura francesa –y aquel de quien se dijo que todo era método, todo cálculo, todo análisis frío, todo egoísmo, deja en tierra sus arreos de Sancho, y empuñando la lanza de D. Quijote quiere desfacer los agravios y enderezar los entuertos del pueblo francés y acomete con furioso empuje a grandes y pequeños, a aristócratas y plebeyos, a autoridades y a súbditos, y se dispone a cambiar su cómodo sillón de escritor por el duro y peligroso banquillo de procesado.

Y esa juventud animosa del barrio Latino, en la gran ciudad, que siempre admiró al ilustre Zola, ahora derriba y maltrata a su ídolo y lo convierte en ridículo monigote que sirve de burla y de chacota a la irritada muchedumbre. Y con la juventud estudiosa los catedráticos de las Universidades de Francia levantan bandera para reñir batalla contra Zola, condenando su obra cristiana de perdón y de fraternidad. ¡Cómo recordará Zola la ironía fina y cáustica, picante como guindilla, con que el famoso Voltaire azotó las destemplanzas y las intransigencias de los doctores de la Sorbona!

Es también una lección esa campaña de Francia contra los israelitas, porque en ella enseña cómo un pueblo donde la revolución escribió el evangelio de la tolerancia, una nación que levantó grandioso altar a la hermosa trinidad de la libertad, de la igualdad y de la fraternidad, arroja cadenas infamantes al cuello de los infelices hijos de Jehová, y los acosa, los persigue, los insulta y los maltrata como si en vez de hombres fuesen bestias. ¡Oh, si esos escándalos ocurriesen en España, cómo se nos recordaría que éramos la nación de Felipe II y que teníamos los huesos calcinados por las hogueras de la Inquisición!

Aquí, gracias a Dios, somos más demócratas y más tolerantes que en Francia, y no miramos a la nariz del vecino para reconocer su procedencia católica o judía.

En nombre de la civilización y del progreso, en un siglo de libertad, se reproducen aquellas palabras con que Ferien, en su Cuadro del socialismo, compara la tolerancia con la peste y maldice a quien, con la libertad religiosa, pide paz para todas las almas.

Y esas cenizas del que se llamó a sí mismo apóstol de la tolerancia, que acaban de ser removidas en su antigua sepultura con la veneración y el respeto de todos los franceses, qué estremecimiento de espanto no habrán sentido ante esos gritos con que la multitud acorrala a los desgraciados descendientes de Israel. Si viviese Voltaire tendría que borrar aquellos versos famosos con que cantó el triunfo de la tolerancia religiosa: Et dans l’Europe enfin l’heureux tolérantismo / De tout esprit bien fait devient le catéchismo […]»

De José Gallardo y Guzmán

                       Aguilar de la Frontera (Córdoba), 14 de febrero de 18981

À Monsieur Émile Zola

Monsieur

Un ancien élève de 1848 du Lycée Bonaparte (aujourd’hui Fontanes) à l’honneur de s’adresser à vous, tout en regrettant d’avoir oublié un peu sa grammaire Française ce qui le fera commettre bien de fautes, que votre bon sens saura excuser.

Mon but, Monsieur, en vous écrivant, est de vous féliciter de tout mon coeur pour la campagne glorieuse que vous avez entreprise à l’occasion du procès Dreyfus, ce malheureux, victime sans doute des préjugés de race et du fanatisme d’un peuple égaré.

Soyez persuadé, Monsieur, que les hommes de coeur de tous les pays sont avec vous pour glorifier votre manière d’agir aussi pure que désintéressée. Persistez-y et allez jusqu’au bout. Tous les gens de coeur seront avec vous.

Dans le rôle de rédemption que vous remplissez, <…> vous, d’autres vous ont précédé chez nous. A Madrid même vous avez un Marquis de Cabriñana victime de la Justice des hommes et de la brutalité des coquins. Le Marquis a démasqué beaucoup de canailles et il a été poursuivi par les voies judiciaires qui malheureusement laissent beaucoup à désirer dans notre pays. Mais, la conscience publique, le bon sens et le voeu du peuple ont été pour lui et la personnalité du Marquis de Cabriñana est aujourd’hui au premier rang entre les personnes honorables et honnêtes de notre pays.

Ne craignez donc pas, Monsieur, les persécutions de cette Justice Historique dont les procédés sont partout les mêmes. Composée cette justice d’hommes payés par les gouvernements des respectifs pays; ils sont obligés d’obéir à leur supérieur hiérarchique. Mais le véritable Tribunal à vous, qui vous acquittera, se compose de vos lecteurs et vous en avez beaucoup dans toutes les Nations; je vous le garantie.

Nous sommes connus, nous autres les Espagnols, par notre esprit d’indépendance et notre amour à la Liberté. De tout temps nos anciennes Cortes et au XV Siècle nos Comuneros de Castille ont proclamé des principes politiques que votre Révolution de 1789 n’a fait que revendiquer comme siens. Nous nous flattons, Monsieur, de vous avoir précédé dans l’adoption de certains principes populaires et démocratiques. Aussi nous voyons avec peine que la France de la fin du XIXe Siècle oublie ces principes qu’elle a ouvertement admis et proclamés il y a cent ans. Il faut penser à une erreur du moment.

La France reviendra sur elle même, il faut l’espérer, lorsqu’elle verra qu’elle fait une fausse route. Oui, il faut marcher en avant; jamais en arrière. Penser à l’infaillibilité des hommes qui composent un Tribunal, même militaire, c’est une erreur et c’est pourquoi la révision du procès Dreyfus s’impose et la conscience universelle vous l’accorde.

Je suis tellement identifié avec votre manière de voir, que dans la modestie de la vie d’une petite ville de province, je tache de faire tout le bien possible à mes semblables dans les moyens de mes forces.

Dernièrement, comme correspondant d’un Journal de grande circulation de Madrid (El Liberal) j’ai appelé sérieusement l’attention des autorités Judiciaires sur le vice du jeu qui était si développé sur une grande échelle. L’autorité, représentée par un Juge un peu susceptible, a cru voir dans ma démarche une espèce de chantage et, il ya trois jours, j’ai été demandé devant le Tribunal. Le juge, fort sévère et de bien mauvaise humeur m’a questionné sur le nom des joueurs, l’adresse des maisons où l’on jouait, les noms des victimes du jeu etc.,etc. Je me suis borné à répondre que comme reporter d’un journal très répandu, je m’étais limité à dénoncer la présence en notre ville de spéculateurs étrangers qui venaient exploiter le vice du jeu qu’il fallait éviter. Mon rôle terminait là et c’était à l’autorité Judiciaire de chercher ce qu’elle me demandait, d’éviter les conséquences d’une spéculation qui avait produit des pertes énormes dans notre ville.

Comme vous devez supposer, Monsieur, ma réponse n’a pas été du goût de ce Monsieur qui aurait voulu convertir la Presse en Agence de Police. Mais j’étais sur mes gardes et j’ai été ferme dans mes déclarations qui auraient pu me procurer des désagréments comme les vôtres; le tout pour éviter ces pertes à mes concitoyens ¡[sic] C’est triste!

Mais persistons, Monsieur, dans la lutte du bien contre le mal et en avant toujours.

Croyez, Monsieur, à l’admiration et sympathie de Votre dévoué Serviteur

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. El Archivo del Ayuntamiento de Aguilar de la Frontera no tiene constancia alguna de este nombre. Sabemos, al menos que fue autor de una novela titulada El Castillo de Montilla y que escribía en el Diario Mercantil de Málaga. A este respecto, véase Medina Arjona, E., «D. José Gallardo y el “caso Dreyfus”», Terceras jornadas Niceto Alcalá-Zamora y su época, ed. cit.

De José Jaime y Pérez

                                                              Madrid, 14 de febrero de 18981

A Monsieur Émile Zola

Je ne doute pas, Monsieur Zola, que la félicitation la plus modeste que vous recevrez au sujet de votre campagne Humanité, Vérité, Justice sur l’Affaire Dreyfus ce sera bien certainement celle-ci; mais si elle est en effet la plus modeste, elle n’est pas, soyez bien sûr, moins sincère que toutes les autres que vous aurez reçu avant la mienne.

Je ne suis pas un homme de lettres, je suis tout simplement un industriel, maître aujourd’hui chez moi, écolier pendant 4 ans en France où j’acquis mon certificat d’études primaires à l’Académie de Bordeaux en 1879 et comme lecteur assidu de tous vos ouvrages, et très particulièrement de votre collection Les Rougon, dont j’ai tous les volumes dans mon cabinet de travail, et pour terminer, sentant pour vous et envers votre oeuvre une grande admiration, je vous dirige ces quelques lignes pleines de fautes sûrement, pour vous féliciter de toute mon âme par votre courage et par votre désir de justice et je désire de tout coeur que votre procès finisse selon nous attendons vos vrais admirateurs.2

Pardonnez-moi, Monsieur Zola, si avec cette lettre je vous ai causé de l’ennui et en finissant je vous serre la main bien cordialement.

Je suis votre dévoué serviteur et admirateur.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Membrete: «La Constancia. Fábrica de cartones, movida a vapor (Casa fundada en 1847). José Jaime y Pérez. Paseo de las acacias, núm.31. Madrid». 2. El 14 de febrero R. Soriano publicó, en Los Lunes del Imparcial, «El cazador de Gorras».

De Claudio Lago de Lanzós

                                            Ferrol (La Coruña), 14 de febrero de 18981

Mr. Emilio Zola

Siéntome verdaderamente feliz al considerarme, como hombre, en el grato deber de rendiros mi homenaje de respeto, gratitud y admiración por vuestra incomparable actitud en el asunto del desgraciado Dreyfus.

No puede haber un solo corazón, libre de la tiranía de una momentánea ofuscación, que no sienta como vos, más que la amargura de las afrentas, el inefable deleite del que sabe poner la palanca de su poderosa inteligencia y el tesoro inagotable de sus nobles sentimientos al servicio de la causa de la justicia y de la humanidad2.

Os saludo lleno de emoción y verdaderamente confortado por el hermoso ejemplo de vuestra sublime abnegación. La causa de la humana solidaridad os aclama como uno de sus apóstoles en estos decadentes tiempos de corrupción y de egoísmos3.

Dios os conceda el triunfo inmediato sobre el error y la iniquidad, y larga y dichosa vida en favor de los desgraciados y como merecido premio al hombre singular que así descuella entre los de la presente y perturbada generación.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Papel timbrado: «C. L de Lanzós». Entre las obras de Claudio Lago de Lanzós hallamos: Revista de Administración y Contabilidad de Marina: consagrada a recopilar la legislación general del ramo (Cádiz, 1880-1882), Revista de Administración de Marina: periódico profesional de legislación, jurisprudencia y doctrina/Cuerpo Administrativo de la Armada y de su Asociación de Socorros Mutuos (Madrid, 1880-1887), Manual de Reales Ordenes de generalidad para el gobierno de la Armada (Madrid, 1885-1888) y El material naval extranjero. Planchas de protección y proyectiles de acero cromado (Ferrol, 1897). (Información facilitada por Mª Jesús García López, responsable de la Biblioteca Municipal del Concello de Ferrol)

2. Es posible que Claudio Lago de Lanzós sea la misma persona que firma como Claudio en La Correspondencia Militar, de 22 de febrero, el artículo «Zola y Francia».

3. En un artículo de 1898, titulado «Capricho. Murmuración en el siglo L» y firmado con el seudónimo «Arlequín», se da una visión futurista de la época. En el mismo el autor no se abstiene de ver como un hecho anacrónico e insensato lo que estaba ocurriendo en Francia con el caso Dreyfus: «[…] —Yo no voy más que al Rítmico, ya sabes mi pasión por la música. Ayer tocaron una Discordancia de trompetas eléctricas y aullidos de perro salvaje… ¡Un encanto!  —Y de libros, ¿tienes algo nuevo?  —Un novelón histórico: Dreyfus y los franceses; una porción de disparates que no puede ser que haya ocurrido nunca.  —A propósito: ya sabes que han suprimido el estudio de francés en todos los liceos.  —Ya era hora. ¡Una lengua muerta! Yo estoy aprendiendo el malayo… ¿Quién vive hoy sin hablar el malayo? […]». (Ver Díaz-Plaja, F., 1898, ed. cit.)

De Teodoro Pérez Alonso

                                      Rincón de Soto (Rioja), 14 de febrero de 18981

Muy señor mío y de mi mayor respeto: Sin tener el honor de conocerle personalmente y sólo por el hermoso acto de valor y de nobleza que está realizando ante el mundo entero, me atrevo a felicitarle con verdadero entusiasmo, indignándome (como tiene que indignarse toda persona honrada y celosa de sus libertades) el inicuo proceder de ese gobierno y autoridades, tanto civiles como militares, que sucumbiendo a ideas políticas o miras particulares, se atreven a pisotear la Justicia, fallando y sentenciando dentro de la constitución de una República como podría haberlo hecho dos siglos atrás el Tribunal de la Inquisición.

No soy letrado y por lo tanto no estoy iniciado en los secretos de la legislación, pero la razón y el sentido común, me dicen bien claramente que tanto en este proceso como en el consejo de guerra que condenó a Dreyfus, se están cometiendo y cometieron abusos y atropellos intolerables en una nación civilizada.

Con sumo interés sigo en la prensa el curso de este proceso, alagando la idea de que terminará triunfando la verdad de la mentira, en cuyo caso me cabrá la satisfacción de verle más respetado que nunca y elevado al primer puesto de la moralidad, bien merecido por su talento y honradez.

De no ser así, si la injusticia triunfa, bien puede V. decir a todos sus compatriotas (que tanto han cacareado la célebre frase, atribuida según creo a Dumas (padre)) que la frontera Africana no está ya en los Pirineos, desde que ellos mismos se han encargado de trasladarla con su salvajismo al otro lado de la Francia.

Rogándole me dispense el atrevimiento de dirigirme a V. en esta ocasión, distrayéndole de sus múltiples ocupaciones, se despide expresándole su adhesión viva y respetuosa.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Membrete: «Arregui y Pérez. Comisionistas. Almacenistas de vinos. Rincón de Soto (Rioja)». Actualmente, en los Archivos del Ayuntamiento de Rincón de Soto no se tiene constancia de que fuera vecino del mismo.

De Carlos Varangot

                                                                  Buenos Aires, 14 de febrero de 18981

Saludo y admiro al escritor y al patriota que todo lo sacrifica en aras de la justicia y de la patria.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Membrete: «Carlos Varangot. Avenida de Mayo 651-Rivadavia 654 (Casa de la Compañía de Mandatos y Préstamos)». Carlos Varangot es autor de Historia y filosofía del notariado, Buenos Aires, 1894.

                       De Francisco Antonio Ibáñez

                                           Cartagena (Murcia), 15 de febrero de 18981

Mr. Emilio Zola

Mi respetable Maestro:

Adelante y siempre adelante.

La causa que tan valerosamente defendéis, es la de la razón y la justicia, y la razón y la justicia se abren paso, a pesar de las asquerosidades del favor y la tiranía.

Tened la satisfacción de que están con vos todas las almas honradas de este desgraciado país, siempre amante de toda idea generosa.2

Recibid mi más alta consideración de respeto y aquí, aunque de lejos, sigo como cosa propia vuestros triunfos y admiro vuestra inquebrantable constancia.

Siempre vuestro.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. La rúbrica no permite reconocer el nombre, pero el papel lleva el sello: «Francisco Antonio Ibáñez». Botánico cartagenero que clasificó la Sabina Mora o Ciprés de Cartagena (Tetraclinis articulata) entre 1885 y 1890.

 En pie de página: «s/c Duque 9».

2. El 15 de febrero Blasco Ibáñez remitió a Zola una lista de firmas de los lectores de El Pueblo que apoyaban al escritor francés. Este mismo día Luis Bonafoux publica, en el Heraldo de Madrid, «La multitud».

De José Lorenzo y Álvarez, José Orgéa y Arturo A. Troche

                                                              Orense, 15 de febrero de 18981

Señor: El partido de Fusión republicana de esta Provincia, acordó enviaros un testimonio de su más profunda veneración por la titánica lucha que habéis empeñado con la reacción y el militarismo, para evitar que se ahoguen los sagrados principios de la Justicia en ese pueblo que escribió la epopeya de las libertades.

Si el éxito que debe coronar tan gigantescos esfuerzos en el asunto del pobre Dreyfus no compensara vuestras angustias, tened entendido, ilustre señor, que en la patria de don Quijote, somos muchos los que veneramos en vos al Cristo del siglo XIX.

El Secretario (José Lorenzo y Álvarez)

Vº Bº

El Presidente (José Orgéa)

                                                               Orense, 16 de febrero de 1898

La Sociedad Círculo Republicano hace suyo el anterior mensaje.2

El Presidente ([J. Cuanda])

El Secretario (Arturo A. Troche)

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Membrete: «Fusión Republicana-Comisión Directiva-Orense».

2. Esta adhesión está escrita y firmada en la misma hoja que la anterior. La caligrafía de esta última parte corresponde al secretario de la Sociedad del Círculo Republicano.

 De Antonio Sánchez Pérez, José Abad y Ochoa, Manuel de Tolosa Latour, Emeterio Mazorriaga, Casiano Macías, José de Navarrete, Rossini, Antonio Portuondo y Eizaguirre, Luis Sanz, J. de Alcázar, Fidel Melgares (Félix de Montemar), Alfonso Regadera, Eduardo de Letes, Clemente de Trápaga y Errazu, Aurelio Dantón Pérez, Andrés Rodríguez y Gil, F. Zambrana, y Víctor Said Armesto.

                                                              Madrid, 15 de febrero de 18981

Ilustre señor

Los que suscriben literatos, artistas, políticos, amantes de la verdad y de la justicia ante todo, envían a Vd la expresión más viva de admiración entusiasta porque en el escritor ilustre, honra de las letras francesas, ven hoy la personificación de los más nobles sentimientos de la humanidad.

Reciba Vd la felicitación entusiasta de sus admiradores

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Presentamos algunas notas biográficas por orden alfabético:

Abad y Ochoa, José. Publicó: Celebridades contemporáneas. Caricaturas de Román Bonet (Alcoy, 1916).

Alcázar, J. de, es posiblemente José de Alcázar quien escribió Historia de los dominios españoles en Oceanía (Filipinas) (Manila, 1895) e Historia de España en América (Isla de Cuba) (Madrid, 1898).

Dantón Pérez podría ser Niceto Oneca, quien utilizaba el seudónimo de Dantón, y que publicó: Historia general de la Masonería, desde los tiempos más remotos hasta nuestra época. Sus orígenes, sus causas, desarrollo, etc. (Barcelona, 1882-1883), Bodas regias y festejos (Desde los Reyes Católicos hasta nuestros días) Recopilación histórica 1462-1906 (Madrid, 1906), La fundación de Monforte y el cuadro de Van Der Goes (Madrid, 1912).

Mazorriaga y Fernández-Agüero, Emeterio. Publicó: La leyenda del Caballero del Cisne. Transcripción anotada del Códice de la Biblioteca Nacional (Madrid, 1914) y Platón el Divino. Estudio preliminar a la traducción directa de sus «Diálogos» (Madrid, 1918).

Melgares, Fidel (Félix de Montemar): Bajo su rúbrica anota: «Redactor del Heraldo de Madrid».

Navarrete y Vela-Hidalgo, José de, (Puerto de Santa María (Cádiz), 1836-Niza, 1901), militar y literato, fue conocido por su participación en la revolución de Septiembre, detentando en las Cortes de la misma la investidura de diputado. Entre sus obras destacamos: Cuantas veo tantas quiero, comedia (1868), La fe del siglo XIX (1873), La cesta de la plaza, comedia (1875), Las llaves del Estrecho (1882), Norte y Sur: recuerdos alegres de Vizcaya y mi tierra (Madrid, 1882), Sonrisas y lágrimas, artículos escogidos (1883), María de los Angeles, novela (1883), División de Plaza. Las fiestas de toros impugnadas (1886) y Niza y Rota (París, 1899). (Ver López Jiménez, L., El Naturalismo y España, Madrid, Alhambra, 1977). En esta carta, bajo su rúbrica aparece: «Literato».

Portuondo, Antonio,  (Santiago de Cuba, 1845-Madrid, 1920), ingeniero de caminos que escribió: Discusiones de trigonometría (1878), Ensayo sobre el infinito (1880) y la traducción del Tratado de Geometría elemental de Rouche y Camberousse. Su hermano, Bernardo Portuondo y Barceló, ingeniero militar, fue destinado a Cuba en 1865, en donde dirigió importantes obras ferroviarias. A su regreso a España destacó como orador demócrata en el Congreso.

Regadera, Alfonso. Bajo su firma anota: «Redactor de El Resumen».

Rodríguez y Gil, Andrés. Antes de su rúbrica escribe: «No admito más santos que los que siendo ricos, independientes y libres se sacrifican por la humanidad como el eminente Zola por el sentimiento de Justicia». Bajo su rúbrica: «médico militar retirado».

Said Armesto, Víctor (1874-Madrid, 1914) se dedicó al estudio crítico de la literatura. Escribió entre otras obras: La leyenda de D. Juan: orígenes poéticos de «El Burlador de Sevilla y Convidado de Piedra» (Madrid, 1908) y Notas para el estudio de la Materia de Bretaña en la poesía lírica gallega de los siglos XIII y XIV (Madrid, 1911), Tristán y la literatura rústica (1911). Cuando murió Zola en 1902, Víctor Said se expresaba así: «Fue no sólo el primer escritor de su tiempo sino también un alma honrada abierta a todo lo noble y puro. Novelista, aplastó a sus adversarios bajo el peso de sus inmortales obras; portaestandarte del naturalismo, dilató los dominios de la estética combatiendo en pro de la verdad artística; defensor de Dreyfus, restableció los fueros de la justicia ultrajada infligiendo en la mejilla del chauvinismo el divino latigazo de su cólera; moralista, proclamó los ideales puros del espíritu y con firmeza de estoico y arrogancia de sectario, marcó con el hierro de su verbo la frente de la sociedad contemporánea, lanzándole al rostro toda su pobredumbre y sus vergüenzas» (Ver Díaz-Plaja, F., Vida y obra de Víctor Said Armesto, La Coruña, Fundación “Pedro Barrié de la Maza”, 1993).

Sánchez Pérez, Antonio, (Madrid, 1938-1912) fue uno de los más respetados periodistas y escritores de su época. Obtuvo una cátedra de matemáticas de la que fue privado por sus ideales políticos. Durante la República ocupó el cargo de gobernador en Huelva y en Valencia. Dirigió el periódico El Solfeo y publicó entre otras muchas obras: Breves consideraciones acerca de la declaración de la prensa republicana (Madrid, 1870), Lo relativo. Novela (Madrid, 1885), Bodas de azar (Madrid, 1888), El primer choque. Comedia (Madrid, 1889), Celebridades españolas contemporáneas Ramón de Campoamor (Madrid, 1889), Un busto albacea. El psicó-grafo (Madrid, 1889), Glorias republicanas de España y América (Barcelona, 1893), El son que tocan. Juguete cómico (Madrid, 1893), La gente nueva. Comedia (Madrid, 1896), Fiestas Palacianas (Madrid, 1900).

Tolosa y Latour, Manuel de (Madrid, 1957-1919). Miembro de la Sociedad Los Escolares Médicos de la que fue secretario primero. Escribió numerosas obras en favor de la infancia y la higiene. Entre ellas destacamos: El Niño. Apuntes científicos, con una carta de José Ortega y Munilla (Madrid, 1880), La protección médica del niño desvalido (Madrid, 1881), Organización de los hospitales de niños (Madrid, 1883), La Madre y el Niño ante la Higiene (Madrid, 1887). En 1897 publicó, con seudónimo de El Doctor Fausto, La Nochebuena de un médico. Niñerías (Madrid, 1897) con prólogo de Benito Pérez Galdós (Sobre Benito Pérez Galdós y el naturalismo ver Santa, A., «L’influence du Naturalisme français et de Zola dans La Desheredada et Tormento de Benito Pérez Galdós», Zola sans frontières, ed. Auguste Dezalay, Strasbourg, Presses Universitaires de Strasbourg, 1996).

Trápaga y Erriazu, Clemente de. Antes de su rúbrica anota: «Loor al gran Zola; al insigne ciudadano de viriles energías, por su valiente y moralizadora actitud». Zambrana, Florián (aunque la caligrafía no permite distinguir bien entre Zambrano y Zambrana, nos inclinamos por este último) publicó El Acre. Notas y Correspondencias (Ginebra, 1904). Antes de su rúbrica escribe: «Bien por el librepensamiento».

De Juan T. Vidal

                                            Mahón (Menorca), 15 de febrero de 18981

Sr. D. Emilio Zola

Muy Sr. mío: Con indignación he visto había sido V. objeto de la más baja manifestación, llevada a cabo por los enemigos del Progreso.

Protesto con toda mi alma de dicha manifestación, y lo felicito por su valiente campaña emprendida en favor de la justicia universal.

En un todo y por todo, ya sabe está a su disposición S.S. q.s.m.b.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. El papel es timbrado: «Juan T. Vidal». En pie de página: «s/c Deyá 1». A través de los Padrones de Habitantes del año 1901 y siguientes, se localiza a Juan T. Vidal en la calle de Moreras, número 10, no en la calle Deyá, aunque es posible que en  1898 viviera en aquel domicilio. El primer padrón arroja los siguientes datos: Juan T. Vidal Pelliser, de 34 años, nacido en Mahón el 7 de julio de 1866. Profesión: comercio. Está casado y tiene dos hijos. A través de los posteriores libros, sabemos que permanece en la misma casa hasta su muerte, que ocurre entre 1940 y 1945, aunque no se ha podido concretar ese dato.  En una Guía de Menorca, publicada en el años 1911, en la que se recoge numerosa y muy variada información de toda la isla, Juan T. Vidal aparece en el apartado de «Profesiones de la ciudad de Mahón» como representante comisionista, es decir debía desempeñar comisiones mercantiles para alguna empresa o quizás para varias. En esta misma Guía, en el apartado de las «Representaciones consulares», figura como cónsul de Cuba, con dirección en su propio domicilio, calle Dr. Orfila, 10 (en aquella época, la calle de las Moreras había pasado a denominarse calle del Dr. Orfila). Por otra parte, en un libro titulado Información estadística ilustrada de Baleares, publicada en 1935, en el capítulo de «Agencias de Vapores» aparece Juan T. Vidal, con domicilio igualmente en Moreras, 10 (en estos momentos solamente existían dos empresas dedicadas al transporte marítimo). Por último, en el año 1905, lo encontramos de vocal de la Junta de «Deportes y Excursiones» del Ateneo Científico y Literario de Mahón, creado en ese mismo año. (Información proporcionada por María Angeles Hernández, Cronista Archivera del Ayuntamiento de Mahón)

De Enrique Sánchez Torres

                                                           Barcelona, 16 de febrero de 18981

Muy señor mío de mi consideración: Perdone V. el que le escriba en castellano, pues si bien entiendo un poco el francés no lo sé para poderlo escribir: supongo que cuando menos a V. le pasará una cosa parecida con el español, y podrá entenderme lo suficiente, si es que entre la avalancha de cartas que sin duda recibirá V. estos días, se digna fijar un poco en la mía la atención.

En V., –como en todos los grandes escritores, sabios artistas, etc.– he visto yo y veo un fondo de quijotismo encantador, a pesar de todos sus escándalos y pecados públicos y privados. Y ¿qué quiere V.? a mí me han gustado siempre los Quijotes. La cuestión Dreyfus ha venido a probar perfectamente que V. distinguía el bien del mal, lo justo de lo injusto, lo abusivo de lo que es el derecho, la luz de las tinieblas, en una palabra. Lo que le está pasando en ese asunto es sólo la venganza, el desquite amoroso de un judío: me explicaré. A V. le consta perfectamente que el ídolo universal de nuestro tiempo y de todos los tiempos es el oro, el dinero, que simboliza y sintetiza todas las concupiscencias, todos los pecados humanos. Este ídolo podría llevar el nombre de dios de las tinieblas sociales e individuales porque es el que ha extendido y sostiene el imperio de la iniquidad, de la mentira, de la farsa y del vicio. V. en muchas de sus obras ha puesto este vicio, esta iniquidad, esta farsa social en vigoroso y quizá en su género nunca visto relieve. No es que yo aplauda por entero sus procedimientos muchas veces, literariamente hablando, impuros, torpes, henchidos de un pesimismo más que filosófico y humano y realista, infernal y diabólicos y de consiguiente en esto falsos, porque sólo retratan la verdad exterior y grosera que deja traslucir un humor agrio. Pero en fin, en muchas cosas tiene V. razón.

¿Pues cómo, si V. tiene dignidad, honradez, amor a la luz y a la justicia, no se siente aplastado, como fundido por el peso de esta misma justicia y de una terrible lógica?

Esta justicia, esta lógica y esta luz, han tratado en vano de pedirle a V. un sitio en su corazón y en su conciencia en forma o figura de un Judío Crucificado. A este judío pobre, humilde, santo, escarnecido, injuriado, abofeteado, muerto de amor a la más santa y divina y justa de las causas, V. no le ha querido escuchar, no le ha querido atender ni siquiera como se atiende y escucha en un tribunal a un ladrón, a un asesino, a un pícaro redomado: le ha pospuesto a Barrabás. A este Judío todos le injurian, calumnian y maltratan: pide luz, verdad, justicia, humanidad, que se le conozca al menos, y después se le juzgue y sentencie y condene, enbuenhora. El Sr. Zola, cuando este Judío desnudo, calumniado y pobre le pedía luz y justicia… misericordia al menos… ha mirado muy bajo, muy bajo… ha visto muchas sotanas y manteos y ceremonias y debilidades y mezquindades humanas… como tantos otros… y nada más. Ha hecho más que no querer defender al Judío santo y justo y bueno, más que condenarlo y despreciarle; ha dicho que no existía; que no conocía a tal hombre. ¿Pues si V. que tiene tanta sed de justicia, según parece, trata así a la Justicia misma, extrañará que esta misma Justicia le haga verter un poco de lo que V. le ha hecho a Ella padecer, para que conozca al menos un poco, qué cosa es ser mal interpretado, calumniado, maltratado e injuriado por defender con buena intención, no a un judío cualquiera, digno tal vez de un condenado –que esto ahora es secundario– sino al Judío divino que ha recibido en su faz pura y santísima los salivazos de la más soez de las plebes, y recibe aún los de escritores y hombres públicos de nuestro tiempo que pretenden obscurecer y borrar con sus inmundicias, negaciones o escepticismos infames, la Luz divina de la inmutable y eterna doctrina que alumbra y alumbrará a la conciencia mientras exista la humanidad y el mundo, y aún por toda la eternidad? V. que tan bien sabe analizar y pintar lo exterior de las cosas, entre por unos instantes en el interior, en la esencia de las cosas todas, del mismo Yo de V. en particular, y verá cómo todas las cosas le hablan de la inocencia, santidad, divinidad y verdad –¡y verdad, sí!– de ese Judío tan ultrajado y mal comprendido, por el despótico militarismo o chovinismo de las vanidades y bajas pasiones de los hombres!

¡Gracia, Sr. Zola… Compasión y justicia para ese sincerísimo y mansísimo Cordero!

¡Qué demonios, hombre! Guarde V. un poco de su caballería andante, de su hermoso quijotismo para el Dreyfus inocente y sin mancha, que hace tiempo le está en balde llamando a V., entonces verá cómo se hace la luz y toda la Luz!

Un puro movimiento espontáneo, créalo V., me ha hecho escribirle esta carta. Me he dicho: Aprovecharé la ocasión para ver si logramos, entre Dios y los hombres y los acontecimientos, que el Mr. Zola mire una vez siquiera arriba, a lo alto… y logramos que vea algo. Un poco y aún un mucho duro está V. para esto… pero a Dios todo es posible. Yo a El le encomiendo, y en sólo El confío.

No pretendo que V. conteste a estos renglones; y si le envío de nuevo un libro que tal vez recibió, es porque no sabía la dirección de V. Y no sé si llegó a sus manos.2 En tal <…> dé éste a algún amigo o escéptico, etc.

Protestando de que en todo lo anterior no he pretendido agraviarle, sino sólo advertirle fraternalmente, se ofrece a V. afmo. servidor y amigo en el Corazón de Cristo y de la Virgen Purísima, q.b.v.m.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Sánchez Torres escribió largamente sobre temas de historia, de ciencia y de estética de la música. Entre sus numerosas obras notaremos: Massini. Apuntes para la historia de este cantante (Barcelona, 1891), Nuevos músicos clásicos y seis artistas españoles (Madrid, 1891), La ilusión de la ciencia moderna. En casa de mi tío. Veladas (Barcelona, 1897), La Luz (Barcelona, 1900), Escuela de amor. Mi manifiesto (Barcelona, 1902), Ciencia y filosofía contemporáneas. Nietzsche, Emerson, Tolstoy (Barcelona, 1902), La luz. El sonido y la música. El verdadero sistema del Universo. Notas críticas. Opiniones y deferencias de Schuré, Echegaray, Unamuno, Gómez de Baquero, M. Bueno, etc. (Barcelona, 1906-1907), La renovación de nuestro Teatro y el Arte en general (Barcelona, 1926), El sufragio universal o la inefable tiranía de la cantidad (Madrid, 1918) y Camino de las estrellas. Novela (Madrid, 1914).

Al final de la carta y tras la rúbrica: «s/c. Calle de la Universidad, 26, 1º 2ª».

2. No tenemos constancia de una carta anterior a esta de 16 de febrero.

De Juan Sanchís Zabalza

                                                             Madrid, 16 de febrero de 18981

Sr. D. Emilio Zola

Muy respetable señor mío y de mi más distinguida consideración:

Sin título alguno con que poderme dirigir a V., el eximio escritor del siglo XIX, por el que siento un afecto y simpatía desinteresada, basada solamente en el talento tan extraordinario que reconozco y dados sus pensamientos tan sobresalientes como he podido apreciar en el mero hecho de ser un gran apasionado de sus escritos, tan excelentes, sintiendo en el alma no conocerlo personalmente cual conozco sus libros, múeveme hoy a molestar su atención con esta pobre y sencilla misiva el hecho del pundonoroso y caballeroso capitán Mr. Dreyfus, acusado de traidor a su patria, para mí tan inicuamente y tan sin justicia, pero que gracias a su entereza, justicia y valor la Divina Providencia le hace aún doble fuerte para hacer luz a un asunto y a una sentencia tan injustamente dada hacia 2 seres a los cuales han perjudicado miserablemente, cual son el dicho Capitán y su señora esposa. Empresa grandísima, laudable y empeñada es la emprendida por V. y que solo puedo acometerla cual lo hace, basado sólo en el espíritu de justicia, un hombre del talento y condiciones que tan extraordinarios tiene D. Emilio Zola a quien tengo la honra de dirigirme.

He ido siguiendo, con mucho interés, la lectura de los periódicos que se ocupan del asunto, pero desde el momento en que vi que V. se mostraba parte tan espontáneamente a favor de dicho desgraciado, rebatiendo lo sancionado por lo que en el mundo llamamos justicia2, cuando es muy al contrario, desde entonces leo con más ahínco cuanto se relaciona al atropello cometido por unos hombres que salvo mi parecer son los que fomentan la traición, sentenciando sin pruebas a un inocente y dando pie con esto a que no se descubra el verdadero traidor del país más adelantado del mundo. Mentira parece que hayan y existan seres tan sin conciencia. Siempre fui de parecer que vale más perdonar a un delincuente que no sentenciar a un inocente.

Como voy siendo muy extenso doy por terminada mi idea, que no es otra, que felicitarle, como igualmente a su abogado, Sr. Labori, por el éxito que van alcanzando con las declaraciones de los testigos según he visto en El Liberal de hoy, por lo que va viéndose la razón que le ha asistido a V. al tomar la iniciativa de ponerse frente a frente de la Justicia defendiendo a tan bizarro Capitán. No desmaye, pues buenos son los augurios y lo coronarán con el éxito completo, devolviendo la libertad y tranquilidad de su defendido ¿Dónde encontrarse tan buen bienhechor y tanto corazón? Sólo en D. Emilio Zola.

Nada soy y nada valgo, pero no quita para que me ofrezca incondicionalmente a la persona con quien me honro en escribirle, rogándole me perdone el atrevimiento tomado, y que sólo está basado en la admiración y cariño que hacia V. siente el que se ofrece de V. attº. y S.S.

Q.S.M.B.

Si de algo le soy útil puede dirigirse a mi nombre, pero a la Imprenta «Sucesores de Rivadeneyra», Paseo S. Vicente que es donde estoy empleado.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Papel timbrado: «J. Sanchis. Don Pedro, 1. Madrid».

2. Sobre el giro en el compromiso social y político internacional que se produce en la obra de Zola a partir de las experiencias ideológicas que recibe el autor con el caso Dreyfus, ver  Mitterand, H., «Zola et l’internationalisme: un dernier rêve?», en Zola sans frontières, ed. cit.

Del Dr. Juan de Azua, Dr. Pérez-Valdés, Dr. Juan de Bravo, Dr. Policarpio Conejero, Dr. Olegario Sánchez-Calvo, Dr. Rafael Forns, Dr. Vicente Quintana, Dr. F. Ruiz, Dr. M. González Tánago, Dr. Juan D. Coronado, Dr. José Botella, Dr. Moreno Zancudo, Dr. Federico Gómez, Dr. Antonio Bravo, Dr. Santiago López, Dr. Rafael Muñoz, Dr. Francisco Huertas, Dr. Eulogio Cervera, Dr. José Ortiz de la Torre, Dr. Avelino Benavente, Dr.  Alfredo Rodríguez Viforcos, Dr. Quintana, Dr. Julio Ulecia Cardona, Dr. Joaquín Decref, Dr. Luis Guedea y Calvo, Dr. A. de la Peña, Dr. Juan Sánchez Ulibarri, Dr. Pedro Vallcorba y Dr. Miguel Álvarez.

                                                             Madrid, 17 de febrero de 18981

La intervención de V. en el asunto Dreyfus, ha conseguido conmover hondamente la Francia y despertar una gran expectación en todo el mundo civilizado.

El pueblo español, esencialmente pasional, no podía menos de seguir con interés creciente la evolución del problema psicológico que en este momento preocupa a vuestro noble país.

Aquí, como en todas partes, se podrá ajuiciar de diferente modo acerca de la culpabilidad de Dreyfus; pero en lo que todos estamos de acuerdo, en lo que no hay opiniones distintas, es en creer que el hombre que ha dedicado la vida a escarbar con su pluma todas las miserias, todos los vicios, todas las hipocresías sociales; que el hombre que en el «Jean de la Debacle» propone a su patria un camino que seguir y un modelo que imitar; que el hombre que ahora se levanta enfrente de toda una nación, pidiendo la revisión de un proceso que, a su parecer, envuelve un gran error y tal vez una injusticia, es no solamente el primer patriota francés, sino que se hace acreedor a que la humanidad entera le estime, le ensalce y le respete.

La causa que V. defiende, podrá ser o no la de la razón, pero es seguramente la de la honradez y la hidalguía y causas de esta naturaleza, tienen siempre a su lado el apoyo moral de todos los hombres de bien. Por esta razón creemos interpretar el sentimiento de la clase médica española2 enviándole en su nombre el testimonio de su más decidida admiración y de su más profundo respeto.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Presentamos por orden alfabético aquellos médicos sobre los que hemos podido obtener noticias biográficas:

Azua y Suárez (Madrid, 1859-1922). Fue el organizador de la Dermatología española y el primer catedrático español de esta disciplina. Entre sus obras figuran: Una nueva clasificación de las dermopatías, Vademecum de Dermatología, Las Tricofitias, El eczema y sus factores etiopatogénicos.

Benavente Martínez, Avelino (Madrid, 1855-1939). Médico del primer Consultorio de Niños de Pecho, así como cofundador en 1916 de la Sociedad de Pediatría y académico corresponsal de la Real Academia de Medicina. Se trata del hermano de Jacinto Benavente Martínez, premio Nobel de Literatura.

Botella, José (1855-Madrid, 1933). Especialista en Obstetricia y Ginecología, fue el primero en utilizar el método aséptico en la asistencia quirúrgica. Colaboró en la revista de Medicina y Cirugía prácticas y en El Siglo Médico. Socio fundador de la Sociedad Ginecológica, y académico correspondiente de la de Medicina.

Bravo, Antonio (Madrid, 1856-1914). Especialista en Urología. Miembro destacado de la Academia Médico-Quirúrgica y de la Sociedad de Urología.  Publicó artículos como: Los cálculos gigantes de vejiga, Las prostatitis gnocócicas, Pólipos del meato urinario.

Bravo, Juan de (Madrid, 1860-Fuencarral, 1936). Médico especialista en cirugía abdominal, premio extraordinario de medicina de la Universidad Central en 1882, profesor agregado de clínica quirúrgica en dicha Universidad desde 1903, secretario general de la Academia Médico-Quirúrgica durante 1894, y presidente de la misma en 1900 y 1901. Formó parte de la Sociedad Internacional de Cirugía y en 1909 recibió el premio de la Real Academia de Medicina por su trabajo acerca de las indicaciones quirúrgicas de la litiasis biliar. Entre sus publicaciones figuran: La Cirugía del bazo, Cirugía de las vías biliares, La lucha contra el cáncer, Sarcomas de partes blandas de los miembros.

Cervera, Eulogio (Torrente, Valencia, 1855-Madrid, 1916). Profesor de la facultad de Medicina de Madrid, dedicó su investigación al problema del cáncer, fundando un laboratorio en el Instituto Rubio, cuyos gastos sufragó de su propio bolsillo. En 1900 ingresó en la Real Academia de Medicina de Madrid, perteneció a la Sociedad Internacional de Investigación del Cáncer (Berlín) y colaboró en la Revista de Especialidades y en la Revista clínica de hospitales. Destacan sus trabajos La Cirugía pleuro-pulmonar (1900), Neurología quirúrgica (1903), Enfermedades del páncreas y sus asociaciones gastroduodeno hepático, desde el punto de vista quirúrgico (1905), Notas de cirugía clínica (1907), y Cáncer experimental (1910).

Decref y Ruiz, Joaquín (Habana, 1864-Madrid, 1939). Obtuvo la gran cruz del Mérito Civil y la medalla de la Reconnaissance Française. A éste se debe la fundación del Instituto de Física Terapéutica. Ingresó en la Real Academia de Medicina en 1915 y escribió más de cuarenta trabajos científicos y divulgativos. Entre los científicos: Pronóstico y tratamiento de las roturas fibrilares musculares (1905), La hiperemia activa como medio de tratamientos en las lesiones articulares (1907), Diagnóstico, pronóstico y tratamiento de los osteofitos epifisiarios y desprendimientos de núcleos óseos (1910). Entre los escritos divulgativos destacan: Las deformidades de los niños, cartilla dedicada a las madres (1908), Sanatorios para niños deformes pobres (1909) y Los deportes en las clases populares (1909).

Forns, Rafael (Castellón, 1868-Madrid, 1937). Especialista en Otorrinolaringología y  escritor. Fue consejero de Sanidad y director de la Revista de Especialidades. Entre sus libros figuran: Higiene pública y privada, Lecciones de Otología, La clínica laringológica.

Gómez de la Mata, Federico. Médico fundador de la Sociedad Española de Terapéutica y director del periódico Los Nuevos Remedios y La Gaceta de Oftalmología. Algunas de sus obras importantes son: Apuntes de histología (1884); Estudio terapéutico de los medicamentos modernos (1884), Formulario magistral moderno (1885), Terapéutica moderna de la tisis pulmonar (1889), y Tratado teórico práctico de las enfermedades de la garganta (1891).

Guedea y Calvo, Luis (Calatayud, 1860-Madrid, 1916). En 1980 ganó la cátedra de Clínica Quirúrgica de Cádiz. En 1895 explicó Obstetricia y Ginecología en Zaragoza, y en 1896 obtuvo la cátedra de Patología Quirúrgica de Madrid. En 1908 ingresó en la Real Academia de Medicina. Escribió numerosos artículos y los Apuntes de Patología Quirúrgica.

Huertas, Francisco (Cáceres, 1845-Madrid, 1934). Uno de los profesionales más prestigiosos de Madrid durante este fin de siglo. Ingresó en la Real Academia en 1904. Fue médico de todos los grandes políticos de su época, como Sagasta, Cánovas, Maura, etc., y, en el aspecto político, senador vitalicio. Entre sus obras destacamos: El artritismo y las cardiopatías, Las pleuresías supuradas, Clínica de las nefropatías.

López, Santiago (Santiago de Compostela, 1856-Madrid, 1934). Catedrático de Patología y Clínica Médica, ingresó en 1920 en la Real Academia de Medicina. En 1922 es nombrado médico de Cámara del rey Alfonso XIII. Publicó obras como El corazón de los tuberculosos, Tratamiento quirúrgico de la tuberculosis pulmonar, Higiene del trabajo, Significación clínica de las arritmias.

Moreno Zancudo, Eduardo (La Oliva de Mérida, Badajoz, 1853-La Toja, 1908). Gastropatólogo de prestigio, fue profesor del Instituto Rubio en 1890 y  miembro de la Academia Médico-Quirúrgica, de la Sociedad Española de Higiene y de la Asociación de Hidrología. Además de traducir las obras de Boas y de Ewald, escribió: Neuralgia y su tratamiento hidromineral, Hidroterapia en la infancia, Diagnóstico de las enfermedades internas.

Ortiz de la Torre, José (Santander, 1858-Madrid, 1928). Fundador de la primera sala de Cirugía de Niños en el Hospital Provincial de Madrid, es el primer cirujano que hizo en España la sutura del corazón. Catedrático de Patología Quirúrgica, dirigió los hospitales de Santander cuando tuvo lugar la catástrofe de Machichaco. Escribió: La obliteración de las hernias, Quistes quilosos del vientre, Sutura de la femoral.

Peña, A. de la. Médico oculista que dirigió el periódico La Oftalmología Práctica (1884). Entre sus obras cuentan Manual del oftalmoscopio, traducción de Landolt (1883); Tratamiento de los granulosos con el taquirity (1884), Consejos higiénicos para el uso de gafas y lentes (1886), Los progresos en la operación de la catarata (1888), y Resumen clínico de los enfermos tratados y de las operaciones practicadas durante once años en Madrid (1890).

Pérez Valdés, Ricardo (Santander, 1953-Madrid, 1927). Especialista en enfermedades del sistema nervioso, aunque sin dejar la práctica de la Medicina general. Uno de los médicos más prestigiosos de su época, tuvo una selecta clientela. Escribió numerosos artículos, y con el discurso El suicidio, enfermedad social ingresó en la Real Academia el 30 de enero de 1921.

Quintana Trueba, Vicente (Santander, 1868- ¿1930?). Se doctoró en Madrid con una tesis sobre Fisiología del Hígado y se estableció luego en Santander. Es memorable su actuación desinteresada curando enfermos cuando las explosiones del Machichaco.

Rodríguez Viforcos, Alfredo (Aravaca, Madrid, 1855-Madrid, 1904). Fue uno de los fundadores de la Urología en España. Ingresó en 1904 en la Academia de Medicina. Entre sus escritos fue especialmente relevante sus Notas prácticas en forma aforística de las enfermedades del aparato genitourinario.

Ulecia y Cardona, Rafael (La Habana, 1850-Madrid, 1912). Especialista en Ginecología y Pediatría, fundó las llamadas Gotas de Leche, que le hicieron popular en toda España. Desde joven se dedicó al periodismo y fue director de Anales de la Sociedad de Hidrología Médica. Fundó asimismo la Revista de Medicina y Cirugía Práctica y los Anales de Obstetricia, Ginecopatía y Pediatría. Publicó una Cartilla de Puericultura y un compendio de Puericultura. El folleto Relaciones recíprocas entre la prensa médica (1903) también era suyo, así como las traducciones: La mujer durante el período menstrual, de Icard (1890), Elementos de patología, de Brandy (1890), Enciclopedia de Patología general, de Bouchard (1897), Tratado de terapéutica especial de las enfermedades internas, de Erlangen y Stintzin (1897), etc.

Vallcorba, Pedro (Madrid, 1859-1925). Ingresó muy joven en el Cuerpo Facultativo de la Beneficencia Municipal de Madrid. Llevó una intensísima labor en el Hospital Clínico, donde llegó a ser nombrado catedrático supernumerario. Fue también profesor de la Facultad de Medicina de Madrid. (Ver  Álvarez-Sierra, J., Diccionario de Autoridades Médicas, Madrid, Editora Nacional, 1963)

No hemos encontrado información bio-bibliográfica sobre los doctores Miguel Álvarez, Policarpio Conejero, Juan de Coronado, González Tánago, Rafael Muñoz, Quintana, F. Ruiz, Olegario Sánchez Calvo, ni Juan Sánchez Ulibarri.

2. El compromiso de los científicos franceses había comenzado el 10 de enero cuando Émile Duclaux, director del Instituto Pasteur, se manifestó en Le Siècle en los siguientes términos: «Pienso simplemente que si, en las cuestiones científicas que debemos resolver, dirigiéramos nuestra instrucción como parece haber sido efectuada en este caso [el caso Dreyfus], llegaríamos a la verdad muy casualmente». Posteriormente aparecerían en las páginas de Le Siècle y de L’Aurore cuarenta listas de «Protestations» de científicos significativos, investigadores del Instituto Pasteur, médicos de Facultad, físicos, químicos y matemáticos. (Ver Charle, C., Naissance des «intellectuels», 1880-1900, París, Éd. De Minuit, 1990)

                                            

                          De Jaime Matas Pujadas

                                             Figueras (Gerona), 20 de febrero de 18981

Sr. D. Emilio Zola

Reunidos los republicanos demócratas federales de esta ciudad en fraternal banquete conmemorando el advenimiento de la República en España el año 1873, acordaron felicitaros por la campaña que venís sosteniendo en el ruidoso asunto Dreyfus.

Tras una labor literaria que asombra, alcanzasteis la cúspide de la Gloria. Vuestra pluma os ha hecho inmortal. Vuestro nombre debe ser por todos respetado.

En los umbrales de la vejez, y cuando resistidas todas las contrariedades de la vida, debíais disfrutar vuestras riquezas, producto de vuestro inmenso trabajo, esperando tranquilo la muerte y con ella la inmortalidad, llegaron hasta vos los lamentos de un desgraciado que sufre quizás injustamente las consecuencias de un mal entendido patriotismo.

Desde aquel momento, vos, con un desinterés que os coloca por encima de las pasiones de vuestro siglo, sacrificasteis la popularidad que con tanta justicia habéis alcanzado para presentaros frente a frente de casi todo un pueblo a defender una causa para vos justa2.

Sois todo un carácter.

La autoridad, el militarismo, las ciegas muchedumbres, el fanatismo de todo un pueblo, se han lanzado contra vos y todo aquel poder no ha logrado humillaros, ni abatir vuestro valor3.

Esto os honra y os dignifica, ilustre Zola, por lo que os admiran y felicitan los republicanos federales de esta ciudad.

El Comité del Partido.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Membrete: «Comité Republicano Federal de Figueras. Particular». Además de Jaime Matas Pujadas firman otros diez miembros del Comité. Aunque es bastante difícil descifrar todos los nombres, se pueden reconocer las firmas de J. Burgas, Vicente Estrada y Miguel Seras, entre otros.

2. El 21 de febrero Zola declara ante el tribunal.

3. El 19 de febrero apareció, en La Lucha de Clases (Bilbao), «Nuestros insomnios» firmado Anónimo. El 22 de este mismo mes Arzubialde publicó «Zola ante los tribunales. Acusación del abogado fiscal» en El Imparcial y Luis Bonafoux «Sin comentarios» en El Progreso.

De Vicente Edo Nos

                                          Conesa  (Tarragona), 23 de febrero de 18981

Monsieur,

Vous avez toutes mes simpaties [sic].

J’ai lu vos livres Lourdes, Rome et Paris, et autres: je vous bénis avec tout mon coeur2.

Je suis bien préoccupé des infamies de vos enemis [sic]: qu’ils soient confondus3.

Votre

très humble et très obéissant

serviteur

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Bajo su rúbrica añade: «instituteur espagnol».

2. Lourdes apareció en 1894. La novela narra los momentos de crisis de fe del párroco Pierre Froment cuando éste acompaña a un grupo de peregrinos a Lourdes.

Rome fue publicada en 1896. En ella el párroco Pierre viaja a Roma con el propósito de defender un libro que acaba de escribir y que podría ser incluido en el Índice de libros prohibidos. Paralelamente a las rivalidades cardenalicias y a la aventura intelectual del sacerdote desencantado con la actitud de León XIII, la novela presenta el drama amoroso de una pareja de aristócratas romanos.

París, publicada este mismo 1898, relata el esfuerzo de Pierre Froment por conseguir que el potente explosivo que su hermano Guillaume acaba de inventar no se transforme en un arma de destrucción en manos del anarquismo. Empleando el explosivo como fuerza motriz al servicio del progreso de la humanidad, Pierre conseguirá purgar su culpa por haber abandonado el sacerdocio.

3. El día de antes, 22 de febrero, Zola publicó «Déclaration au jury». El 23 es condenado a un año de cárcel y 3000 francos de multa. La condena fue acogida en las calles con gritos de “muerte a los judíos” y “viva el ejército”.

De Leopoldo García Ramón

                                                                 París, 24 de febrero de 18981

Cher Maître,

En ma qualité d’Espagnol, je ne puis aucunement m’immiscer d’une affaire qui ne regarde que la France; c’est un devoir auquel je ne saurais me soustraire. Mais, je manquerais à l’admiration que l’écrivain m’a toujours inspiré, que j’ai affirmé dans cinquante articles, et à l’amitié que j’ai pour l’homme, si je ne venais pas, en ce jour, vous serrez la main de tout coeur2.

Croyez à mon profond respect et à mon amitié inaltérable.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Leopoldo García Ramón (Sevilla, 1849- ?), tras cursar estudios en España residió en París, desde donde colaboraba en Revista Contemporánea, La España Moderna, La Revista de España y El Correo de Ultramar. Además de dirigir las ediciones francesas de Calderón, Alarcón y Quintana, contamos con sus numerosos artículos, sus traducciones al español de Andersen, Maupassant, y al francés de Emilia Pardo Bazán, y otros, y de creaciones propias tales como El arte de fumar. Tabacología universal, París, 1881; Seres humanos (Estudios de mujer), París, 1884; Galería de Historia Natural, París, 1885; Dos amores, París, 1886; La nena, París, 1888-90; Arte de vivir, 1893; Ensayo sobre Daniel Vierge, París, 1904.

A pie de página: «4, Place de la Bource». 2. Este 24 de febrero fue fundada la Ligue des Droits de l’Homme por Ludovic Tradieux. Se trata de una asociación que, a raíz de los problemas con que se enfrenta Zola tras la publicación de «J’accuse», quiere salvaguardar los derechos individuales. Lo que empezaría con 40 miembros, todos ellos amigos, contaba a primeros de abril con 200 y en 1900 con 17 secciones territoriales. (Ver Rébérioux, M., «La naissance de la ligue des droits de l’homme», en Michel Drouin, L’affaire Dreyfus de A à Z, París, Flammarion, 1994). Este mismo día Méline diría orgullosamente en la Cámara que ya no había ningún caso, ni el de Zola, ni el de Dreyfus, que todo había sido zanjado aplicando severamente las leyes.

De Bernardo Ruiz

                                                                Reims, 24 de febrero de 18981

Mr. Émile Zola

Monsieur: Un espagnol qui a eu le loisir de vous admirer comme maître dans votre œuvre littéraire, tient aujourd’hui, bien que parfaitement inconnu de vous, à vous adresser le témoignage de la sympathie et de son admiration pour l’œuvre de civilisation que vous venez d’accomplir en combattant de toutes vos forces pour l’équité et la justice; trop grand honnête homme pour pouvoir vous conformer au triste niveau moyen de l’honnêteté humaine en cette lamentable fin de siècle, vous appartenez à l’élite de l’humanité par votre intelligence et par votre bonté, vous formez partie de l’état-major de ceux qui à leurs frais, combattent pour la vérité et la justice, malgré tout, malgré leur propre convenance matérielle et égoïste; tous ceux qui sont capable de frémir encore à la seule idée qu’un innocent puisse avoir été condamné par à peu près aux pires supplices que puisse endurer une âme noble et honnête, tous ceux même qui n’en sont encore qu’au doute et qui vacillent encore, se soulèvent indignés à la pensée qu’une telle iniquité puisse être soutenue quand même front une raison quelconque, fût-ce une raison d’Etat, et s’exaspèrent à l’idée qu’elle put être maintenue par de misérables excuses d’orgueil et de basse solidarité de classe.

Rien n’a été ménagé pour amener votre condamnation2: les plus honteux mensonges, les plus odieuses machinations, les plus bas servilismes [sic] ont été employés et cultivés, et pour comble de honte on a permis que des chefs de l’armée, à court de raisons, courent au prétoire annoncer le malheur. ¡la guerre! À court délai, en leur propre nom, pour leur propre compte sous leur propre initiative, rompant avec tout, s’érigeant en arbitres de l’avenir et de la destinée d’un pays: et l’intimidation ne s’est pas arrêté à ce scandale, mais on a menacé d’abandonner la France aux bottes allemandes si l’on osait vous acquitter: c’est inouï et c’est inique; le besoin de mystère doit être bien pressant, des responsabilités bien lourdes et bien hautes doivent être engagées pour ne pas reculer devant ce qui serait un aveu d’impuissance de la France, une confession de fausse position d’un pays, une preuve de pusillaminité [sic] incroyable; non, la France n’en est pas à cette folle crainte de ses voisins après 27 années de paix, cela n’est pas croyable et c’est un étranger qui aime votre pays qui n’y croit pas et qui vous le dit, la France n’est pas à ce point craintive de ces propres moyen et inconsciente de la propre force et en tout cas ce n’est pas l’armée qui devrait venir le faire supposer ainsi et le proclamer à la face du monde entier, en se produisant comme coupable et incapable, sous un aussi mince prétexte. Et tout cela pourquoi? L’affaire en est-elle devenue moins louche? Est-ce que ce n’est pas précisément le sentiment contraire que ces moyens ont produit sur les esprits sains et désintéressés qui regardent la question de plus haut et sans la contrainte de ces vains et puérils effarouchements?

Réduit à vos propres moyens vous avez réussi à ébranler jusqu’aux racines l’échafaudage compliqué de mensonges, de bassesses et de servilités sur laquelle repose l’honteuse iniquité qu’on prétend étayer, et vos adversaires intéressés à l’étouffer, seuls détenteurs des preuves qui eussent pu vous accabler si elles existaient n’ont produit que des puérilités et des préjugés, sans même réussir à lever le moindre doute, ne réussissant qu’à en faire surgir de plus graves et de plus profonds à force de s’embarrasser dans leurs propres filets: l’effondrement n’en sera que plus bruyant et plus fatal pour les sommités qui ont engagé leur honneur dans cette œuvre néfaste de couvrir et de protéger les menus coupables, et la gloire n’en rejaillira que plus éclatante sur vous qui avez réussit à faire marcher la vérité au prix de votre tranquillité et de votre bien-être matériel. Si par majorité on vous lésine aujourd’hui le mérite du bien que vous voulez pour votre patrie, ceux qui ne subissons pour aucun motif le contre coup des haines déchainées [sic], qui ne sommes pas sous l’influence du mirage innocent et enfantin qui ne sert que pour les foules, ceux qui ne craignons rien et n’avons aucune raison de faiblesse pour papillonner autour du pompon comme institution nationale la plus vermeille, vous acclamons comme bienfaiteur de l’humanité; la condamnation d’aujourd’hui ne vous flétrit pas, elle sera demain votre joie la plus pure et votre gloire la plus éclatante.

Veuillez accepter, Monsieur et illustre maître, l’expression d’une sympathie sincère et profonde, bien qu’elle vous vienne d’un inconnu, en la dégageant du désordre d’un langage exprimé en une langue qui n’est pas la mienne, et qui ne m’est pas familière, bien que je l’aime peut-être à cause du sang alsacien qui circule dans mes veines.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Bajo la rúbrica: «Ingénieur E.I.B.».

2. El 24 de febrero apareció, en El Progreso, «¡A la gloria de Zola. Condenado!».

De Jesús Melero López

                                                              Oviedo, 25 de febrero de 1898

Sr. Don Emilio Zola

Querido Señor: con asombro acabo de leer en la prensa1 de Madrid el fallo de la causa que contra V. se seguía.

Esa nación de la gran revolución que con ella conquistó el derecho a la razón a costa de tanta sangre, con el fallo que acaba de pronunciar, condenando lo que hace un siglo supo defender valerosamente, ha perdido gran terreno en el mundo civilizado.

Tened, querido Señor, paciencia, que si hoy se os condena injustamente, no estará lejano el día de redimiros de tamaña injusticia y de rendiros el tributo a que os habéis hecho acreedor por vuestra defensa en favor de la razón y el derecho.

Me despido admirado Señor deseándole una prolongada existencia para bien de la humanidad.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. El 25 de febrero en El Progreso apareció «La bestia ciega» de J. Riquelme.

De Hilarión Soler

                                            Altafulla (Tarragona), 1 de marzo de 1898

Sr. Don Emilio Zola

Muy <…> mío y respetable correligionario: Desde este rincón de España siempre he admirado el talento que V. posee. Ahora con los acontecimientos del proceso de la inocencia de Dreyfus encuentro a V. mucho más grande y de un corazón bueno y noble, ya que está V. dispuesto, para defender la justicia y la verdad, a ser sacrificado por los malvados jesuitas que en todas partes tienen cómplices que ayudan a la reacción clerical, poniendo diques a la majestuosa marcha del progreso Universal.

Adelante. No desmayad. Tiene V. en su favor todos los hombres buenos y honrados de Europa y tarde o temprano la luz se hará y V. quedará victorioso.

De todo corazón siento la injusticia que están cometiendo a V. en el malhadado fallo.1

Reciba V. el homenaje más sincero de este su atº y afmo. Q.B.S.M.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Este mismo 1 de marzo apareció en Francia, de mano de la editorial Fasquelle, la novela de Zola Paris, en volumen.

También este mismo día apareció en El Progreso, «Socialistas y anarquistas» de Luis Bonafoux.

Ni los socialistas ni los anarquistas franceses estuvieron desde un primer momento apoyando la campaña de Zola, por entender que el caso Dreyfus no era más que un asunto entre burgueses. Fue más tarde cuando empezaron a darse cuenta de la trascendencia social del proceso.

                              De Francisco Cuenca

                                                              Barcelona, 2 de marzo de 18981

Sr. Don Emilio Zola

Muy distinguido señor mío: Con grandísimo interés ha seguido el Diario Mercantil2 las incidencias del proceso sustanciado contra Vd, y al ver que el jurado, obrando bajo la presión e influjo del Gobierno y el Estado Mayor, ha consumado con su fallo condenatorio la mayor de las iniquidades judiciales del siglo, elevo a Vd el testimonio más profundo de mi admiración y mi simpatía.

Creo y conmigo cree la mayoría de los españoles, que sobre el mezquino interés del Gobierno, ocultando [desnudeces] que habían de desacreditarlo poniéndose de relieve sus equivocados fallos, debía haber predominado el sentimiento del propio deber, evitando de este modo el espectáculo que ha dado al mundo, condenando a Vd que es una de las representaciones de la gloria francesa.

A las amarguras que puede engendrar la actitud de un populacho inconsciente, podrá Vd seguramente oponer, como satisfacción que supera y aminora aquellas, las constantes pruebas de admiración que recibirá Vd de todo el mundo civilizado3, y le ruego que a éstas una Vd la que por la presente le expreso, modesta, sí, pero tan sincera, como nos dicta nuestra conciencia honrada.

Reciba Vd, señor Zola, el afectuoso saludo de admiración con que rindo culto a su talento y a su patriotismo. B.S.M.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Francisco Cuenca Benet nació en Adra (Almería) en 1872, estudió Derecho en la Universidad de Granada. Fue funcionario público en la Delegación de Hacienda de Barcelona y jefe de redacción de El Diario Mercantil. Fundó la revista ilustrada El Gato Negro y la sociedad editorial El Anuario de la Exportación. Más tarde volvió a Almería donde dirigió El Estratégico, y en 1913 se traslada a la Habana, donde se dedicó fundamentalmente a la difusión de la cultura andaluza. Perteneció a las Academias de Ciencias de Córdoba, Academia Hispanoamericana de Ciencias y Artes de Cádiz, Real Sevillana de Buenas Letras, además de  ser presidente de la Sociedad de Beneficencia andaluza en Cuba, canciller de la embajada de España y vocal de la Junta consular española de emigración de la Habana.  Este literato ha rendido también homenaje al talento de los artistas andaluces de su época: Biblioteca de autores andaluces modernos y contemporáneos, Habana, 1921; Museo de pintores y escultores andaluces contemporáneos, Habana, 1923; Galería de músicos andaluces contemporáneos, Habana, 1927; Teatro andaluz contemporáneo, Habana, 1937.

2. Membrete: «Diario Mercantil. Independiente defensor de la producción nacional. Cortes, 212 bis-Teléfono 1195. Barcelona. Gerencia».

3. El 2 de marzo apareció un nuevo artículo de Juan Sin Tierra en el Nuevo Mundo sobre el caso Dreyfus. El día 3 fue «La cuestión Dreyfus», en El Progreso, firmado por F.

De Rafael Fernández Juez y Sotomayor

                                             Villamuelas (Toledo), 6 de marzo de 18981

Mr. Emilio Zola

Lumbrera y cantor egregio de las letras francesas. Eminente autor de obras de universal renombre. Insigne literato. Monarca de la luz. Venerable, heroico, bravo y pundonoroso caballero. Mártir que se ha atrevido a intentar la defensa de la justicia. Proclamador de los derechos del hombre y de la igualdad ante las leyes. Orgullo y juez de la República Francesa. Campeón, Apóstol y Patriarca de la moralidad. Redentor en fin del siglo 19

Ilustre señor

La entusiasta admiración que desde hace algunos años siento hacia V. como escritor insigne lo demuestra tener en lugar preferente de mi humilde habitación su honroso retrato y biografía, pero esta admiración [hase] trocado en culto ardentísimo al ver el épico esfuerzo por V. realizado y el hermoso espíritu de justicia patentizado en el célebre y famoso artículo «Yo acuso» publicado en el periódico La Aurora y pidiendo en él la revisión del proceso del infeliz Dreyfus.

Como consecuencia de dicho artículo [se] vino [a] procesar a V. Yo, que en el primer albor de la vida albergo en mi cuerpo un alma fiera y dominan en mi espíritu rayos de independencia; yo, que soy entusiasta [impertérrito] de la diosa justicia, no puedo menos de protestar al ver que en las sesiones que han tenido lugar con motivo de su proceso han impedido que se demuestre el derecho, la verdad y la luz a que son acreedoras las causas nobles, santas y justicieras.

Era tal la indignación que sentía al ver las reseñas de los debates que el corresponsal de El Imparcial, Sr. Arzubialde, comunicaba desde esa capital diciendo lo mucho que a V. vilipendiaba esa multitud borracha, inmunda y asquerosa, al salir del Palacio de Justicia, que hubiera deseado atravesar como el aire los Pirineos y ponerme a su lado para servirle de escudo y haber dado mi vida en aras de V; pero no antes de escupir a esa escoria, a esa gente vil, a esos canallas y bandidos que a V. insultaban y amenazaban hasta su mismo domicilio.

Tal es el entusiasmo que siento hacia el hombre que ha tenido el don de electrizar con su valiente conducta, los corazones honrados, leales y generosos.

Después he visto el veredicto de culpabilidad que contra V han pronunciado y ya dejo a un lado el temor que antes tenía de felicitarlo, y repito lo que V. con sabia elocuencia manifestó públicamente en su brillante alocución al Jurado «Condenadme. No haréis más sino engrandecerme. Quien sufre por la verdad y por la justicia es augusto y sagrado.» ¡Bella, sublime y arrebatadora verdad, ¡Oh noble Zola!! Pues condenándole, le han divinizado.2

Recibid pues, el tributo ardiente de incondicional adhesión, profunda simpatía y admiración sin límites que por V. siento.

Ruego a V. dispense mi extensión así como mis incorrectas e incoherentes palabras estampadas aquí sin ritmo y sin compás, en virtud del laudable propósito e intención que las guía.

En este apartado rincón de nuestro planeta, tenéis al más ciego de vuestros admiradores en su humilde affmo. s.s.q.b.s.m.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Firma como «Profesor de Instrucción Primaria sin ejercicio».

2. Dos días antes, el 4 de marzo de 1898, Zola había escrito a Miguel Sawa Martínez, director de la revista Don Quijote, agradeciéndole el envío de numerosas firmas de jóvenes españoles. Le expresaba que «rien ne m’est plus cher que l’approbation de ces jeunes âmes enthousiastes, éprises de vérité et de justice». (Ver Émile Zola, L’affaire Dreyfus. Lettres et entretiens inédits, edición de Alain Pagès, París, CNRS Éditions, 1994, p.66).

De Virgilio Hueso

                                                                   Teruel, 7 de marzo de 18981

Mr. Emilio Zola

Mi admirado e insigne señor: Recibid la expresión sincera de mi simpatía por vuestra noble actitud en el asunto Dreyfus, enfrente de ese gran pueblo francés cegado en la ocasión presente por un sentimiento exaltado de patriotismo que le impide ser humano y ser justo.

Aprovecha esta ocasión para saludar al gran escritor y ofrecerse su afmo. s.s.  Q.B.S.M.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. En pie de página: «Su casa, Plaza del Mercado, 39, 2º».

De Juan de la Rosa, Vicente Morales y Francisco Bernal

                                               Villamartín (Cádiz), 7 de marzo de 1898

Sr. Don Emilio Zola

Muy Sr. nuestro: Hemos seguido con vivísimo interés el curso del proceso fallado contra V. por su artículo «Yo acuso» publicado en La libre parole.

Su singular valor en defender <…> sin distinción de razas, ha causado la admiración y asombro del mundo entero.

Con hombres de cojones como V. de otra manera giraría la máquina social.

Si la distancia que nos separa fuese más corta hubiéramos tenido el gusto de estrechar su mano y decirle «choque V. esos cinco»; y no pudiendo salvar tal obstáculo, dignaos recibir la más entusiasta felicitación de sus admiradores.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

De Damián Sedano y Pedro García

                                                               Madrid, 8 de marzo de [1898]

Mr. Émile Zola

Admirateurs de l’auteur des Rougon-Maquart nous avons le cœur touché par l’injustice du tribunaux francais comme avocat et literate [sic].

Recevez l’hommage d’admiration de vos serviteurs

tout à vous

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

De Agustín Betoret y Francisco Fletcher Puerto

                                           Castellón de la Plana, 10 de marzo de 18981

Respetable Señor: Hoy que la Francia loca y aturdida, arrastrada por el viento terrible de la reacción y del falso patriotismo os persigue, escarnece y denuesta2, la Europa liberal entera, asombrada ante la firmeza de vuestras convicciones y la lealtad de vuestros propósitos defendiendo los supremos intereses de la justicia, os sigue, os admira y aplaude.

Respondiendo al movimiento generoso de los pueblos europeos en favor de vuestra persona, y siguiendo los dictados de su propia conciencia, los republicanos de este hermoso rincón de la Plana, modesto pueblo de la costa levantina, tienen el honor de remitiros el adjunto testimonio de admiración y simpatía.

Dignaos pues, señor aceptarlo en la seguridad de que con ello dispensaréis una honra muy grande a los firmantes de dicho testimonio.

Como honor especial y para satisfacción nuestra le rogamos se digne contestar a la presente, pudiendo dirigir vuestra carta a cualquiera de los dos que firmamos estas letras.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. La relevancia de estos tres hombres en la vida de Castellón de la Plana de esta época es patente cuando (con letra de Fletcher Puerto), tras las rúbricas anotan simplemente: «Nuestra dirección = Agustín Betoret o Francisco Fletcher = Castellón de la Plana».

Posteriormente (cfr. Carta nº60), Fletcher vuelve a escribir a Zola con el membrete “Comité Federal de Unión Revolucionaria y dirección en el café Habana”.

2. El 9 de marzo comenzó el procesamiento contra Zola iniciado por los tres expertos en caligrafía, Belhomme, Varinard y Couard.

De José Gallardo y Guzmán

                         Aguilar de la Frontera (Córdoba), 10 de marzo de 18981

Monsieur

Je vous confirme la lettre que je vous ai écrite à l’occasion de votre procès.

Je me permets aujourd’hui de vous remettre un article2 que j’ai publié dans les journaux

 L’Union Mercantil, de Málaga

La Derecha, de Saragosse

Vous y verrez une nouvelle preuve de ma sympathie et respects envers vous et votre pays.

Agréez, Monsieur, l’assurance de ma considération distinguée.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Ver más arriba en el texto la primera carta fechada el 14 de febrero de 1898.

2. «Zola ante la opinión Universal», Sección Neutral de La Unión Mercantil de Málaga (25 de Febrero de 1898), que reproducimos aquí:

«El veredicto del Jurado de París condenando a Zola a un año de prisión y 3000 francos de multa, no ha convencido a nadie, ni creemos que a los mismos individuos del Tribunal popular que, bajo la presión del Gobierno, por una parte, y las masas inconscientes del pueblo por otro lado, se han visto precisados a imponer el máximun de la pena que el Código puede aplicar en semejantes casos.

Causa pena a todo hombre pensador que un escritor de las condiciones de carácter e independencia de Zola, no pueda emitir libremente, a fines del Siglo XIX, una opinión leal y desinteresada, sin ser atropellados en lo más caro que tiene y estima el hombre, en su libertad personal.

Y, ¿qué crimen; qué delito ha cometido Zola?

Creer en su conciencia honrada que el capitán Dreyfus es víctima de cábalas y de una política de carácter internacional; creer también que ha sido mal juzgado y que se impone la revisión de su proceso.

A esto responde el Gobierno francés con la negativa de comunicar documentos originales que se han pedido y no aparecen por ninguna parte, y las masas inconscientes aplauden esta negativa y halagando al militarismo de quien esperan mucho para la próxima revancha contra los alemanes, gritan desaforadamente:

“Viva el ejército”, “fuera la revisión”, “abajo Zola”, “mueran los judíos”.

¡Qué espectáculo tan triste nos está dando la cabeza pensadora del Universo, como llamaba Víctor Hugo al pueblo Parisien! ¡Qué aberración tan tremenda condenar a un hombre por la emisión de sus ideas y perseguir a una raza haciéndola responsable de una mala acción de un hijo suyo, aunque este hijo fuera culpable!

Y, ¿si no lo fuera?

Surge la duda, ¿por qué no se ha de hacer la luz como pide, no solamente Zola; sino eminencias de Francia y de todos los países civilizados que admiran su iniciativa y la secundan en Periódicos y Revistas?

Dice Méline, Presidente del Consejo, <…> del Siglo pasado, político reaccionario, más propio de un poder absoluto que de una República democrática, que la cuestión Zola sólo a los franceses incumbe y que por lo tanto a la nación francesa toca resolverla en el sentido de prohibir que vuelva a hablarse de la cosa juzgada, que ha condenado a un hombre, sin enseñarle las pruebas de convicción, que él no ha visto, pero que han servido de punto de partida para condenarle a la muerte civil más horrorosa que la ejecución de la misma pena de muerte, porque si hay una cosa que estime el hombre civilizado y por lo tanto bien educado es el respeto de sí mismo y la consideración de los demás. La degradación militar es el espectáculo más triste que pueda darse en una Sociedad culta e ilustrada. Y para comprenderlo bien, léase el conmovedor artículo publicado en El Liberal por el señor Sawa, testigo ocular de aquel tristísimo espectáculo.

Y la idea de un hombre, de un hermano nuestro llámese Francés, Ruso o Español, tratado ignominiosamente así, cuando surge la idea de poder ser inocente, afecta a todos los pueblos, a la humanidad entera, que protesta indignada de tales hechos. Si es culpable, bien hecha estará esa degradación, que pugna sin embargo con el espíritu de la época, que tiende a disminuir el castigo y torturas morales del condenado. Pero, cabiendo dudas, exclamaremos, ¿quién subsanaría a ese infeliz esas afrentas realizadas al frente de un ejército de 30.000 hombres y de un pueblo que se tiene por el más adelantado y civilizado del mundo?

Zola al ver las angustias de una familia atribulada; al ver el llanto de una viuda civil y de un huérfano, a quien puede alcanzar algún día la infamia del nombre del padre, ha querido cerciorarse, ha querido inquirir la verdad de esta condena, pidiendo luz, diafanidad y en vez de concedérselo, se ha contestado con órdenes severas mandando enmudecer a esos oficiales que con sus declaraciones, han podido arrojar mucha claridad en el proceso, si se les hubiese permitido contestar a las preguntas de Zola y de su abogado.

Pero de Real Orden, como decimos por acá, se les manda cerrar la boca y al cumplir este mandato que les convierte de personas en cosas, el público asiente y grita desaforadamente, a pesar de que le privan del más sagrado de los derechos, el de petición, “Viva el ejército”, “muera Zola”, y todo el mundo se da por convencido.

¡Qué espectáculo tan triste nos da el pueblo Francés, si, como punto de partida para otros fines, comete tal iniquidad!

Y en el fondo de este cuadro triste, doloroso, los hombres imparciales, alguno como yo nada afecto por cierto a la raza semítica, como lo he demostrado en mi última obra publicada en este periódico, El Castillo de Montilla, debemos esperar que la buena fe de Zola, sus ideas humanitarias y el deseo de inquirir la verdad, serán motivos para que algún día el pueblo Francés modifique sus juicios y vuelva por su prestigio que obscurecen los principios gloriosos proclamados en su gran Revolución, principios que están reconocidos y adoptados por todos los países civilizados.

Así lo esperamos de la cultura del pueblo Francés».- José Gallardo y Guzmán.

Aguilar 25 Febrero 1898.

De Saturnino Huerta Rodrigo

                                                                                Zaragoza, [1898]1

Mr. Émile Zola.

Monsieur: Je vous admire de tout mon cœur, de toute mon âme par votre courageuse défense du droit.

Ayez confiance et bon courage. Tout le monde il vous fait de la justice, et vous reconnaît l’énergie, la valeur et l’amour du droit.

¡Mon Dieu! France le berceau des libertés est aujourd’hui l’esclave du clergman. Par cette raison, votre condamnation il sera pour vous un des plus éclatantes gloires et lorsque vous serez dans la prison vous recevrez l’hommage du monde entier. Ici en Saragosse il y a des personnalités qui vous rendront de l’admiration et disposés toujours à faire pour vous tout qu’il faut.

Ici, vous trouverez des bons amis; ici vous aurez de l’appui. Mais… quelles choses, je vous dis.

Si vous avez à présent les sympathies de tout le monde, ¿comme je peux vous offrir mon humble travail?

Je profite cette occasion pour vous montrer mon affection vers vous, et en vous désirant les bonheurs que bien méritez, je reste de vous, toujours admirateur.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Bajo su rúbrica: «avocat et rédacteur en chef du journal La Solución». Membrete: «La Solución. Periódico Independiente. Zaragoza. Particular».

De Gabriel Oliveras

                                                           Barcelona, 15 de marzo de 18981

Au très éminent et très distingué Monsieur Émile Zola

Monsieur et cher Maître

Permettez-moi honorable Monsieur, vous donner ce titre familier, puisque tous ceux qui ont eu l’immense bonheur de lire, connaître et se pénétrer des grands et savoureux fruits de votre supérieure intelligence, nous devons vous tenir comme honorable Maître aujourd’hui insubstituable.

Mais si grandes et colossales sont les œuvres de votre savoir2, si psychologiquement sont hors prix vos leçons, pour cette jeunesse anémique tant manqué de sève saine et pure, qui régénère son sang appauvri, il est grand ; bien plus grand, ce que vous avez fait et ce que vous faites en faveur d’un malheureux qu’avec un si affreux martyre, paye des fautes que d’autres ont commis, d’autres qui encanaillés parmi la boue des pas de gens noirs et de cocottes de toute sorte, cherchent seulement avec implacable acharnement des victimes propitiatoires, qui, avec leurs corps, servent de fort bouclier à ses infamies.

Votre procès et suivante condamne sont le dernier chapitre de l’œuvre écrite et déroulée par vous, parmi les hurlements de l’enivrée canaille, et les serviles manifestations à la Généralité stupide et déifiée.

Mais, ¿et l’Épilogue de cette œuvre qu’on peut bien nommer «La réaction noire» quel sera-t-il ? . . .

Le grand et immense civisme dont vous en avez donné une si vaillante preuve devant tout le monde impartial est sans doute le cachet d’une vie dédiée en entier au travail et en forme aussi profitable à des millions de personnes qui admirent en vous le génie fécondisant le dernier quart du XIXe siècle.

Pauvre, pauvrissime est ma plume pour vous dire tout ce que mon cœur sent vers votre personnalité, tant comme auteur que comme homme, mais si, je puis lancer du fond de mon cœur un vibrant cri de ¡¡ Vive Zola !! Comme manifestation de mon enthousiasme ; enthousiasme que je vous prie de faire parvenir aussi au vaillant maître Labori.

Veuillez donc agréer Monsieur en même temps que le témoignage de ma profonde considération, la plus loyale félicitation par une condamnation qui vous place au côté des plus grands qui compte l’histoire.

Votre dévotissime serviteur

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Dirección: «v/m. Cortes-114-4º». 2. El 17 de marzo apareció de la pluma de Bé y Singla, en El Progreso, el artículo «París» sobre la última novela de Zola.

De Tudury Pons

                                                           Barcelona, 22 de marzo de 18981

Sr. D. Emilio Zola

Señor:

El Semanario La Moralidad que se publica en Barcelona y del cual es Director el que suscribe, fue de los primeros en ponerse desde el principio del injusto proceso a que se os ha sometido, al lado de la justicia que vos defendíais <…> que tan maltrecha han dejado los Tribunales de vuestra Patria, convertidos en serviles aduladores del sable y del ignorante fanatismo popular manejado por la mano oculta de la reacción.

El fallo de esos Tribunales es para vos un rayo esplendoroso más en la brillante aureola en que os envuelven vuestros literarios triunfos.2

Antes de que ese fallo hubiese recaído, obligóme una larga y cruel enfermedad de que aún convalezco a suspender accidentalmente la publicación de mi periódico que, como veréis por la colección que tengo el honor de remitiros estuvo y estará siempre al lado de los intereses generales de la Humanidad, anteponiéndolos a los creados por añejas preocupaciones, aunque se vista con oropeles de falso brillo como ese decantado patriotismo, que hoy se ha invocado en contra vuestra y el que nos ha hecho sacrificar en nuestra patria los millones que nos va costando Cuba y, lo que es más triste, la preciosa sangre de nuestra juventud productora.

La Redacción de La Moralidad, que confío volverá muy pronto al palenque de la lucha, une su voz a la humilde mía para enviaros, Señor, su tributo de admiración y la impresión de simpatía que vuestra nobilísima actitud e iniciativa en pro de los fueros de la Humanidad [hallados] por una clase soberbia y aún, por desgracia, prepotente ha de arrancar siempre a todos los corazones honrados, y su más sincero pláceme por el triunfo moral que habéis obtenido y que no tardará en ser reconocido; cuando ese noble pueblo francés salga de su letargo y se dé cuenta de su enorme ceguedad.3

Signaos agregar mis votos y los de mis amigos para que llegue pronto ese día, y la consideración con que me suscribo vuestro entusiasta admirador y más atto. S.S.

q.b.v.m.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Sello: «La Moralidad. Barcelona».

2. Unos días después, el 26 de marzo, apareció en volumen la novela Paris, que ya había sido publicada en entregas, y en España la traducción de Las Tres Ciudades. París apareció aquí muy poco tiempo después de la edición francesa, por la tradición que se venía teniendo de retrasar sólo unos días la traducción española de las novelas de Zola respecto del original francés. Esta traducción, compuesta de dos tomos y publicada en Barcelona en la Editorial Maucci, corrió a cargo de Enrique Leopoldo de Verneuil. (Ver Pattison, Walter T., El Naturalismo Español, Madrid, 1969).

Como dijimos, Paris era la tercera novela de la serie Trois Villes. La primera, Rome, fue traducida en Barcelona en 1896 por Agustín de Carreau, y la segunda, Lourdes, por Juan B. Enseñat también en 1896, ambas en la Editorial Maucci.

Este mismo año apareció una edición de El Naturalismo en el teatro, traducción del volumen que Zola publicara en 1881, Le Naturalisme au Théâtre, como colección de artículos que ya habían visto la luz en la prensa francesa.

3. Un día antes, el diario francés Le Siècle anunció en sus páginas la formación de un comité para la concesión de una medalla en honor a Zola.

De Fr. J. Estévan Aguilera

                                                           Barcelona, 31 de marzo de 18981

Monsieur

Par le même courrier j’ai l’honneur de vous faire parvenir les premières livraisons de mon roman El Castillo maldito o los misterios de una ruta, lequel vous a été hardiment dédié, à la seule fin que le public puisse trouver dans mon humble ouvrage, quelque chose d’une valeur réelle: votre nom illustre.

L’artistique vénération que j’ai pour vous, me fera pardonner, je l’espère, et mon égoïsme et ma vanité. Cela obtenu grâce à votre extrême bienveillance, je vous prie Monsieur d’accepter un si pauvre hommage2, lequel sera dans tous les cas, le témoignage du sincère enthousiasme que ressent pour vous, un plus que modeste écrivain espagnol3.

Veuillez agréer Monsieur mes salutations empressées.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Con membrete: «Ateneo Barcelonés» (particular). En pie de la última página: «Votre maison: Rue d’Aragón-249-1º».

2. Es muy probable que, a pesar de tener su tiempo totalmente absorbido por el proceso, Zola contestara a esta carta. Sabemos por sus documentos del enorme interés que prestaba a los jóvenes escritores naturalistas. En una carta a J.H. Rosny de 25 de agosto de 1885 le decía: «Votre lettre m’arrive de loin de Paris, autrement je vous aurais prié de me venir voir, pour vous dire ce que je dis à tous les débutants» (Zola, Correspondances, ed. dirigida por B. Bakker, Presses de l’Université de Montréal-Editions du CNRS, p.299). Este interés por los principiantes quizás se vio incrementado en el caso de Fr. J. Estévan por el hecho de ser español, pues, en su correspondencia con Frans Netscher escribe : «Toute sympathie littéraire, venue de l’étranger, me touche beaucoup.» (Zola, Correspondances, ed. cit., p.239)

Pero el interés de Zola por contestar a esta generosa misiva sería triple, pues  por otra parte el autor de Germinal agradecía personalmente las obras que le eran dedicadas. Valga, como ejemplo, la forma en que escribió el 24 de octubre de 1885 a Ernst Ziegler diciéndole: «Certes, oui, j’accepte la dédicace de Mon Début, et de grand coeur; […] parce que j’aime les coeurs hardis, les écrivains qui osent planter fièrement leur drapeau.» (Zola, Correspondances, ed. cit., p.312).  Al año siguiente la carta de Zola serviría de Prólogo a la obra del escritor alemán. 3. Los escritores franceses, por su parte, en la Asamblea general anual de la Société des Gens de Lettres, no apoyaron una moción en favor del ilustre autor de Les Rougon-Macquart.

De Alisio Juan García

                                                                Madrid, 20 de mayo de 18981

Sr. D. Emilio Zola

Distinguido Sr. de mi más alta consideración:

La Juventud Uruguaya de Montevideo me ha encomendado la para mí honrosa misión de hacer llegar a sus manos el adjunto mensaje como testimonio que le ofrecen de la cordial admiración y sincero afecto que le inspiran el que, como V., ha sabido defender las leyes del moderno derecho2, y de homenaje al insigne novelista.

Ya que por razones que sería prolijo enumerar y por motivos ajenos a mi voluntad, me es imposible depositar personalmente en mano de V. ese documento, me apresuro a remitírselo, rogándole me haga el obsequio de manifestarme si lo ha recibido, para comunicarlo a mis compatriotas.

Con la más alta consideración le envía el testimonio de su admiración y repito de su muy afmo. S.S.

Q.B.S.M

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Dirección: «s/c Calle Marquez de Urquijo, nº 32-1-Derecha».

2. El 2 de abril el Tribunal Supremo, ante quien Zola había recurrido, anuló la decisión de la Audiencia alegando que era el Consejo de Guerra, y no el ministro de la Guerra, el que debía emplazar. El procurador general, Manan, defendió entonces la revisión del caso contra Zola, lo que creó una gran tensión en la cámara y en la prensa nacionalista que no se esperaba esta postura del poder judicial. Así pues, el 8 de abril el Consejo de Guerra decidió emprender acciones contra Zola, expresando además su deseo de que el autor fuera excluido de la Legión de Honor. El 10 de ese mismo mes, el novelista fue asaltado por un grupo de soldados que le apedrearon. El 11 recibió un nuevo llamamiento ante el Consejo de Guerra con motivo de varios renglones incluidos en el «J’accuse» (las mismas frases que en el procesamiento anterior, evitando de este modo que se repitiera el juicio de Zola, el de Dreyfus y el de Esterhazy). El 14 Zola publicó «Une nouvelle ignominie», en L’Aurore, como protesta por este nuevo auto de comparecencia. En él diría: «Tres líneas es mucho todavía. Incluso diré que es demasiado».

El 23 de mayo se abre un segundo proceso contra el novelista ante la Audiencia de Seine-et-Oise (el caso fue enviado a estos tribunales de Versalles con el pretexto de mantener el orden público. Este mismo día Labori argumentó la incompetencia de esa jurisdicción y presentó recurso ante el Supremo. La vista fue aplazada hasta el 18 de julio. A la vez, los días 23 y 25 aparecieron unos artículos en Le petit Journal, donde Judet daba una biografía difamatoria de François Zola, padre del novelista. El 28 el dolido escritor responde en L’Aurore con «Mon Père» y presenta una querella por difamación.

De Alisio Juan García

                                                                   Madrid, 6 de junio de 1898

Sr. Don Emilio Zola

Distinguido Señor:

Por la presente me es grato avisar a Vd, que con fecha 20 del mes pasado, tuve el honor de remitirle un Mensaje que mis compatriotas del Uruguay le dirigían a Vd como prueba de aprecio y cariño.

No sabiendo si dicho mensaje ha llegado a su poder, por no tener noticia de su llegada1, y teniendo que comunicarles el resultado de mi misión ruégole quiera tener a bien decirme si dicho mensaje ha llegado a sus manos. Agradeciéndole de antemano. B.S.M.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Es muy posible que Zola no contestara al primer mensaje debido al procesamiento del 23 de mayo en Versailles. El 26 de mayo la Académie Française eligió dos miembros, pero Zola no obtuvo ningún voto.

El 16 de junio el Tribunal Supremo rechaza el recurso de Émile Zola.

De Paul Lefebre

                                                                     Paris, 18 de junio de 18981

Cher et honoré Maître

Je me permets de solliciter de votre excellent cœur l’achat de l’ouvrage du Père Mariana, De Rebus Hispanea2, ci-joint; dont je m’étais <…> en Espagne à une époque plus prospère.

Aujourd’hui devant à mon propriétaire, mes <…> au Mont de Pitié <…> et ne pouvant pas solliciter la charité je vous prie de me pardonner l’audace que j’ai de faire appel à celui dont directeur du journal Paris-Municipal (1879 à 1882) j’ai entendu par ses disciples de Médan raconter la bonté pour les éclopés, <…>.

Veuillez cher et honoré Maître <…> vous-même le <…> et autorisez-moi à profiter de cette occasion pour vous prier d’agréer l’hommage de ma respectueuse admiration ainsi que mes sincères et dévoués sentiments.3

[p.s.] Je ferai passer demain du monde dans la matinée afin de savoir votre décision.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Bajo su rúbrica: «ex. Ct. en Espagne du Journal de Moscou Germinal».

2. El padre Juan de Mariana (1536-1624), historiador y eclesiástico, enseñó en la Universidad de París y fue censor de la Biblia políglota de Arias Montano. El libro De Rebus hispanae fue publicado en latín en 1592, y su traducción, bajo el título de Historia general de España, en 1601.

3. El 15 de junio había dimitido Méline y todo su gabinete.

    El 16 de junio el Tribunal Supremo rechaza el recurso presentado por Labori.

De H. A. Aubert

                                                             Barcelona, 22 de junio de 18981

Monsieur

Lecteur intéressé de vos incomparables chefs-d’œuvre dont la dernière: Paris, m’a surtout vivement impressionné, je me suis dit, qu’un homme de votre talent, d’un cœur si généreux et d’un caractère si élevé et ouvert à toutes les idées du progrès ne dédaignerait peut-être pas de patronner et de mettre en pratique un projet, qui serait d’une utilité incontestable pour toute l’humanité.

Je veux parler de la navigation aérienne.

Depuis de longues années je me suis occupé de ce problème, et, forfanterie à part, j’ai la conviction la plus absolue d’avoir enfin réussi à résoudre ce problème entièrement.

Je sais bien, que ces idées sont généralement accueillies avec beaucoup de méfiance et une sorte de dédaigneuse pitié; mais si vous voulez bien me permettre de vous soumettre mon idée et mes calculs, je suis certain que vous serez comme moi absolument convaincu de l’infaillibilité de la machine que j’ai conçue, et je serai heureux de vous soumettre tous les calculs et tous les détails de mon invention, ayant une confiance illimitée dans votre discrétion, comme je serai extrêmement flatté et fier si par votre aide et concours il m’est donné de construire cette machine.

Je sais que Monsieur Ader ces jours-ci a présenté une machine à voler d’un nouveau type à l’académie de science, je ne connais pas son système, mais je suis certain que le mien ne lui cède en rien et même j’ai la présomption que quel que soit le résultat que donnera «l’avion» de Mr Ader, ma machine sera de beaucoup supérieure2.

Je vous serai donc extrêmement obligé, si dans vos courts loisirs vous voulez bien prendre ma demande en considération et me donner une réponse même si elle ne doit pas être favorable, et si vous ne voulez pas vous en occuper vous-même, peut-être seriez-vous assez aimable de m’indiquer quelqu’un parmi vos connaissances et de votre confiance, qui disposerait des moyens nécessaires et voudrait bien se joindre à moi pour mettre en pratique la construction définitive d’un «avion» dirigeable.

Permettez-moi en même temps de joindre mes félicitations les plus sincères à toutes celles, que vous avez déjà reçues, pour votre généreuse, désintéressée et noble campagne pour la vérité et la justice; comme tous ceux qui aiment la bonne cause, je vous admire; je suis votre procès avec le plus passionné intérêt et je souhaite du fond de mon cœur que vous sortiez vainqueur et triomphant de toutes les infamies et viles et basses intrigues, qui se sont déchaînées contre vous depuis quelque temps.

Quel que soit, pourtant, l’issue, la vérité et la justice finiront toujours par prendre le dessus et vous serez toujours aimé et admiré de tous pour votre courage indomable pour votre généreux et noble cœur et pour votre amour à l’humanité.3

Excusez Monsieur, mon hardiesse en vous écrivant, moi, pour vous absolument inconnu, j’aime à croire, que vous ne m’en voudrez pas et agréez Monsieur l’assurance de ma considération la plus distinguée.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Dirección: «Ancha 30».

2. En efecto, en 1897 Ader construyó una serie de aeroplanos que llamaba «aviones». Eran máquinas muy complicadas, necesitadas de una fuerte subvención económica, que por falta de estabilidad no consiguieron satisfacer las expectativas de la nueva ciencia aeronáutica.

3.  El 28 de junio se constituye el gabinete de Brisson. El ministro de la guerra será Godefroy Cavaignac.

El 5 de julio la mujer de Dreyfus había pedido la revisión del proceso de su marido basándose en el dossier secreto que había sido revelado con ocasión del procesamiento de Zola.

El 7 de julio Cavaignac anuncia tener tres pruebas de la culpabilidad de Dreyfus. Se trata de tres documentos pertenecientes al dossier secreto. De este modo, el ministro de la guerra hablaba del caso, con lo que disipaba el carácter de secreto militar que lo había transformado en un tabú.

El 9 de julio, tras el procesamiento por difamación que iniciaran los tres expertos, Zola es condenado a quince días de cárcel y a 2.000 francos de multa. Este mismo día Picquart escribe a Brisson refutando las pruebas de que hablaba Cavaignac (Jaurès también las había contestado en La Petite République el día 8). El 12 Esterhazy es encarcelado. Picquart lo fue el 13. El 16 de julio Zola publica «Lettre à M. Brisson». El 18 de julio se reinicia el proceso en Versailles y novelista es de nuevo condenado. Esa misma noche parte para Inglaterra. Este sería el momento más desolador para los partidarios de la revisión: Zola en Inglaterra, Scheurer-Kestner enfermo y Picquart encarcelado.

De Francisco Fletcher Puerto

                                                          Castellón, 16 de octubre de 18981

Ilustre Maestro de los amantes del Progreso: Al tener la satisfacción de dirigiros la [presente] no lo hago en mi nombre, sino en el [del] respetable partido Republicano Federal de esta provincia, del que me honro siendo su representante, y lo hacemos rindiéndoos el tributo al que os habéis hecho acreedor no sólo en vuestra patria, sino en la patria de los hombres pensadores cual es el Universo, por vuestro amor hacia la Justicia y el derecho, que al fin han de aparecer con todo su esplendor en esa envidiable Nación cerebro del progreso Europeo.

Pero con la antelación que deseamos los admiradores de esa digna Francia sería algo difícil, al no aparecer y prestarse a ser un nuevo mártir la personalidad del insigne Zola, que despreciando cuantas comodidades y bienestar proporcionan vuestra brillante posición alcanzada a costa de grandes sacrificios, renunciando a todo, se presta hasta el sacrificio para defender la Justicia y el derecho contra los escollos que interceptan el paso a tan deseado fin, cual son el Jesuitismo y Militarismo, que al fin quedarán vencidos ante la voluntad de hierro representada en V. para que aparezca la luz.

Al estar en pleito vuestra petición para la revisión [del] proceso [de la] víctima Capitán Dreyfus, los republicanos de Castellón os elevaron un mensaje de adhesión, honrándome de ser el iniciador, dándoos las gracias más sinceras por tan justa petición, en nombre de la Justicia y Progreso. Hoy al acordarse la revisión y proclamarse vuestra razón debido a vuestros desinteresados sacrificios, podéis llamaros dichoso, y nosotros volvemos a molestaros de nuevo, gritando con todo el anhelo de vuestra alma ¡Viva Zola! Paso a la Justicia y al derecho.2

Los republicanos de Castellón esperan de la reconocida bondad de V. se digne en prueba del gran cariño que le profesan, nos mande su fotografía o retrato, para poder admirar al grande hombre del siglo.

Dándole las gracias anticipadas, se repite de V. su entusiasta admirador s.s.q.b.s.m.

(Su casa. Café Habana)

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Membrete: «Comité Federal de Unión Revolucionaria. Castellón». Tras su misiva de 10 de marzo (cfr. carta nº50), Fletcher vuelve a escribir al novelista, pero esta vez el papel presenta membrete y la dirección que el político da al final: «Su casa. Café Habana».

2. Como hemos dicho, Zola había partido la misma noche del 18 de julio hacia Inglaterra. Al día siguiente, Labori recurre la sentencia del proceso abierto por los expertos. Ese mismo día Zola se instala en Londres, en el Grosvenor Hotel. El 22 de julio lo hace en el Oatlands Park Hotel. El día 26 le es retirada la orden de la Legión de Honor. El 1 de agosto se muda de nuevo cerca de Weybridge. El 3 de agosto la 9e chambre condena a Judet (quien escribiera el artículo contra el padre de Zola) por difamación. El 10 de agosto el tribunal aumenta la pena a Zola, en el caso de los expertos, a un mes de cárcel. Ese mismo día Jaurès publica en La Petite République una serie de artículos llamados «Les Preuves». El día 11 Jeanne Roserot (madre de los dos hijos de Zola) y los pequeños viajan a Inglaterra. El 12 de agosto Esterhazy es puesto en libertad. El 13 de este mismo mes el capitán Cuignet, encargado de compulsar las copias que se hiciera del dossier de Dreyfus, advirtió que el documento conocido como “faux Henry” estaba manipulado y compuesto por dos papeles diferentes. Así lo transmitió a Roget, quien dirigía el gabinete militar de Cavaignac. El 27 del mismo mes Zola, Jeanne y los niños se instalan en Addlestone.  El 30 de agosto ante una comisión investigadora el comandante Henry reconoce ser autor del “faux”. Primeramente, negó todo, para luego confesar que él había confeccionado el falso documento en beneficio del país. Al día siguiente Henry es encontrado muerto en su celda. Estando Brisson a favor de la revisión y no así Cavaignac, este último dimitió el 3 de septiembre. El día 4 Esterhazy sale de Francia. El 5 de septiembre Zurlinden es nombrado ministro de la guerra, dimitiendo 12 días después.

En España, el 2 de septiembre apareció en El Liberal el artículo anónimo «Zola triunfa».

De Carlos Docteur

                                                                 Paris, 18 de octubre de 18981

Maître,

J’ai quitté Madrid vers le milieu de mai dernier ; mais, retenu à la frontière pour des affaires de famille, je n’ai pu rentrer en France qu’au commencement de ce mois d’Octobre. C’est, étant encore en Espagne que, suivant exactement les péripéties de l’Affaire, glorieuse pour un petit nombre, mais abominable pour la majorité, j’appris votre départ pour l’Etranger. Les épreuves bien douloureuses que traverse la belle Espagne m’ont obligé à quitter Madrid plus tôt que je n’aurais voulu ; d’ailleurs je suis français, et il me semble juste de venir chercher dans mon pays ce que mon travail me donne droit à prétendre.

Me permettez-vous, cher Maître, de me recommander à votre bon souvenir et vous prier de me tendre la main en un moment difficile, dans cette grande ville où je me trouve sans ressources, et pas même seul ? Un mot efficace de vous à vos amis pourrait, je crois, me tirer d’embarras. Je suis, vous le savez, un excellent traducteur, bon professeur d’Espagnol ; puis, je suis écrivain. Maître, pendant dix ans à Madrid, mon enthousiasme m’a seul fait écrire pour vous et traduire vos ouvrages ; mais dans cette heure pénible que je traverse je n’ai que vous ici à qui m’adresser pratiquement. Je sais, par L’Aurore, que vous avez commencé une autre série de romans, et que même vous avez été assez souffrant, voulant rattraper les six mois perdus (!) à Paris… Cependant votre bel équilibre peut tout mener de front, ainsi que vous m’en avez donné la preuve à moi-même en m’envoyant au plus fort de votre procès, les 3 fameuses lettres, avec adresse écrite de votre propre main.

J’ai, un moment, pensé à me présenter à votre hôtel, rue de Bruxelles, pour offrir mes respects à Madame Zola ; mais j’ai craint de ne pas être reçu en ces circonstances : J’opte donc pour ce moyen de vous faire parvenir cette lettre2.

En attendant l’heureux jour de vous voir rentrer à Paris acclamé par la même foule qui naguère demandait votre mort, j’ai l’honneur, grand et cher Maître3, avec un chaleureux hommage de sympathie envers votre digne campagne, de vous exprimer une fois de plus toute ma vénération.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Carlos Docteur era un antiguo seminarista francés que se instaló en España en 1883 y se dedicaba principalmente a labores de traducción. Entre sus obras figura: Historia anecdótica de la Música y de los grandes músicos, París y Méjico, 1901. Tradujo para La España Editorial las siguientes novelas de Zola: La última voluntad (1889) y La Bestia humana (1890).

Dirección: «96, Boulevard de l’Hôpital».

2. Entre el 23 y el 29 de septiembre, a petición de los tres expertos en caligrafía, los embargos comienzan en la casa del escritor en París. El 10 de octubre Zola se instala en el Bailey’s Hotel en Londres. El día 11, en una venta-embargo que tiene lugar en la casa de Zola en París, su amigo Eugène Fasquelle paga 32.000 francos por una mesa, deteniendo, de esta manera, el embargo. Este mismo día aparece el libro de Jaurès, Les Preuves. El 15 de octubre Zola se instala en el Queen’s Hotel. Este mismo día Jeanne Roserot regresa a Francia.

3. Sobre la correspondencia de Carlos Docteur con Émile Zola referente a las traducciones y ediciones de las novelas de éste último, ver Setty Alaoui, op. cit.

De Viriato Díaz Pérez

                                                         Madrid, 28 de noviembre de 18981

Señor y Maestro:

Ante el espectáculo de una voluntad gigante que se levanta sola a defender al caído, Europa entera le admira2. Admita estas letras de un español a quien ha conmovido la caballeresca empresa que ha probado que aún hay titanes hoy; por otra parte perdóneme la osadía de escribirle.

El último y más insignificante de los españoles os saluda y se ofrece como siervo que besa su mano.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Viriato Díaz Pérez fue cónsul general de Paraguay en Madrid. Escribió entre otras obras: La India (Madrid, 1895), Naturaleza y evolución del lenguaje rítmico (Madrid, 1900), Sobre el misticismo musulmán (Madrid, 1904), Sobre Edgar Poe (Madrid, 1904), A pie por la España desconocida (Madrid-Barcelona, 1903-1904), Los frailes de Filipinas (Madrid, 1904), Cualidad y Arte (Asunción, 1909), El sentimiento de la España moderna acerca del israelita (1916).

2. El 25 de octubre había caído el gabinete de Brisson. El 27 el Tribunal Supremo estudia la petición de revisión. El 29 se manifiesta favorablemente. El 31 de octubre Dupuy forma un nuevo gabinete.

La esposa de Zola, Alexandrine, se reúne con él el 25 de octubre. Ella se había encargado hasta esos momentos de ordenar la correspondencia y mandarla a su esposo.

El 22 de diciembre, Alexandrine vuelve a Norwood para visitar a su marido.

En España el 1 de septiembre y el 1 de noviembre, respectivamente, aparecieron en La Revista Blanca, «Por Zola» y «Emilio Zola», firmados ambos por U.

De De Gálvez

                                                               Roma, 30 de enero de 189[9]1

Au grand homme! Au grand et généreux Français, salut!

           de Gálvez

athée espagnol qui se trouve à peu près dans la situation de votre abbé de Rome2entre les mains des membres du Sacré Collège et Sacré Palais qui ont tous l’espérance de le rendre croyant.

Ce qu’il pense à nous dans ses courses à travers le Vatican!!

Ce qu’on nous déteste là-bas!!

Si ce qu’on dit est vrai; si de cette passionnante affaire Dreyfus3 vous devez un jour en faire un livre pourquoi pas ne pas chercher à combattre dans ce livre avec votre plume merveilleuse, le ridicule préjugé, en somme; cette haine absurde du Juif?

Qu’ont-ils fait en fin de compte? Quelle raison a cette haine séculaire? Avoir crucifié Jésus? Mais peut-on voir en Jésus autre chose qu’un mythe? A-t-il jamais existé? Les historiens Juifs Flavius Joseph, Milon, etc., etc. ne font pas mention de lui…

Ô cher maître admiré vous ferez oeuvre sainte en leur démolissant leur Jésus hypothétique.

Soyez notre chef vénéré le chef de cette saine religion de non-croyances qui donne tant de vigueur et forces à l’âme.

Un admirateur

Si je puis vous être utile à quelque chose comptez sur moi.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Pensamos que puede tratarse del escritor Pedro Luis de Gálvez y López, autor de numerosos artículos periodísticos, una decena de obras de teatro y otras de narrativa, como La Cochambrosa. Novela (Cádiz, 1906), En la cárcel. Diario de un preso político (Cádiz, 1906), Existencias atormentadas. Las aventuras del Arte. Novela (Madrid, 1908), El Sable. Arte y modo de sablear (Barcelona, 1925) y Juan Jacobo Rousseau (Madrid, 1930).

2. Zola, que con Paris acabó su trilogía Les Trois Villes, había comenzado el 4 de agosto de 1898 la redacción de Fécondité. (Ver Becker, C., Émile Zola, París, Hachette, 1993). Esta novela, la primera de la serie Les Quatre Évangiles (Fécondité, Travail, Vérite, Justice, esta última inacabada), apareció en L’Aurore entre el 15 de mayo y el 4 de octubre de 1899. El 28 de octubre lo haría en volumen. En España, Fecundidad fue traducida por Agustín de Carreau para la Editorial Maucci de Barcelona en este mismo año.

En 1899 también volvieron a editarse obras del novelista francés, como Los Misterios de Marsella (traducida anteriormente en 1888 por F. de Madrazo y Álvarez Veriña para El Cosmos Editorial) en dos ediciones distintas: versión de E. Froisi, Barcelona, Maucci, 1899 y otra de Enrique Garona, Barcelona, Tipografía Moderna, 1899.

La Bestia humana, que conoció una primera versión de Carlos Docteur para La España Editorial (Madrid) en 1890, vio una segunda edición en 1897 y una tercera en 1899.

Historia de un crimen es una adaptación teatral de Teresa Raquin debida a Hermenegildo Giner de los Ríos, y fue representada en el Liceo Capellanes el 23 de octubre de 1881. Según La Época de 15 de mayo de 1883, la representación fue retomada con poco éxito en el Teatro de la Comedia. 1899 fue el momento para otra edición de esta obra teatral, traducida y adaptada en esta ocasión por Luis Ruiz Contreras. (Ver Luis S. Granjel, Maestros y amigos de la Generación del Noventa y ocho, Salamanca, 1981).

3. Este mismo 30 de enero se presenta en la Cámara de Diputados un proyecto de ley que atribuye al Tribunal Supremo todo el poder de decisión sobre todo la cuestión de la revisión. El 10 de febrero es votado dicho proyecto. El 16 de febrero muere Félix Faure y es elegido Émile Loubet como nuevo presidente de la República. El 1 de marzo es promulgada la ley de la revisión. En el Tribunal Supremo se producen entre el 24 y el 29 de abril una serie de comparecencias que culminan con la decisión del 3 de junio de anular el juicio de 1894, que había llevado a Dreyfus al encarcelamiento. Se dicta su comparecencia ante un nuevo consejo de guerra.

Entre febrero y mayo Zola está en Norwood, donde recibe las visitas de Jaurès, de Labori y de Clemenceau, de Jeanne, de los niños y de su esposa. El 5 de junio Zola vuelve a Francia, y ese mismo día recibe la sentencia fechada el 18 de julio de 1898.

De Santos Palacios y Mateo López

                                                                    Madrid, 6 de junio de 18991

Mr. Emilio Zola

Señor:

Al poneros del lado de la Justicia, llamando la atención del mundo en favor del infortunado Dreyffus, deshaciendo la vil trama urdida para injustamente condenarle realizasteis un acto admirablemente inmenso y os elevasteis sobre todos, una vez más, por la grandeza de vuestra alma cristiana.

Francia debe sentirse orgullosa por tener hijos tan virtuosos.

Hoy que se ha dado el primer paso para llegar al restablecimiento de la justicia, es hora de felicitaros con el mayor entusiasmo, de felicitar a Dreyffus y de felicitar también a esa Gran Nación2.

Hay que desenmascarar al Jesuitismo y aplastar la cabeza de la víbora.

Recibid, Señor, el sincero saludo, de quienes, como vos, siente el bello ideal de la fraternidad y se ofrecen s.s. q.s.m.b.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Direcciones: «s/c Silvatto pral. interior» para Mateo López, y «Flor Baja 4 y 6. 4º» para Santos Palacios.

2. El mismo día del regreso de Zola a París, el día 5 de este mes de junio, en l’Aurore apareció su artículo «Justice». En él llamaría a la acción para reconquistar el puesto de país libre y de sociedad justa que le correspondía a Francia en el siglo que se avecinaba. (Ver el prólogo de Colette Becker a Émile Zola, L’affaire Dreyfus. La vérité en marche, Paris, 1969).

Vve Z. de Labagauderie

                                                                  Sevilla, 11 de junio de 18991

Monsieur

En apprenant votre retour en France, j’ai eu de suite l’idée de m’adresser à vous, et venir vous prier d’être assez bon de me venir en aide, dans la situation pénible dans laquelle je me trouve. Je suis à Séville avec mon fils qui est déserteur et condamné par contumace pour refus d’obéissance, et rébellion envers ses supérieurs, il était pharmacien dans la marine…

À l’heure actuelle nous sommes sans ressources. Je viens donc vous supplier Monsieur d’être assez bon de bien vouloir nous venir en aide. Vous qui connaissez l’exil vous savez combien c’est dur à supporter et encore plus lorsque l’on ne posssède rien.

Le plus petit secours que vous voudrez bien nous faire nous rendra grand service pour aller à Barcelone, où mon fils trouvera un emploi plus facilement qu’à Séville qui est une ville absolument morte, où nous avons la perspective d’y mourir de faim. Je vous en prie Monsieur ne vous refusez pas de nous venir en aide, c’est une pauvre mère agée [sic] de soixante-quinze ans qui vous supplie. En faisant cette bonne oeuvre vous aurez une fois de plus rendu service à une famille désespérée.

Veuillez agréer Monsieur avec mes remerciements l’assurance de ma vive reconnaissance.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Dirección: «49, Calle Placentines».

2. Con la sentencia de revisión del juicio, el caso Dreyfus es enviado al Consejo de Guerra de Rennes. Dreyfus deja l’île du Diable el 9 de junio.

En España, E. Gómez Carrillo escribió «Sensaciones de París» para el periódico El País del 16 de marzo, y otro sobre Zola el 31 de marzo para el mismo diario; en Nuevo Mundo el mismo autor publicó «La vida parisiense» el 26 de julio.

De Leonardo Restán

                                                                    Cádiz, 12 de junio de 18991

Mr. Emilio Zola

Mi respetable Señor

La revisión del proceso Dreyfus es un golpe acertado a la mentira y a la infamia2: la Verdad y la justicia como que no es más que una, siempre tarde que temprano, siempre tiene que prevalecer.

Yo os felicito y saludo de lo íntimo de mi corazón y os deseo toda clase de felicidades

De V. S. S. Q. B. S. M.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. El membrete de la cuartilla presenta: «El Secretario de la Excma. Diputación Provincial de Cádiz. Particular». Aunque la rúbrica no permitía conocer claramente el nombre y apellido, sabemos que se trata de Leonardo Restán, administrativo de la Diputación que en esta época pudo efectivamente haber hecho las veces de Secretario de dicho organismo. Dirección: «s/c Calle Arboli 9». Ver Medina Arjona, E., «Cádiz y Émile Zola: una carta inédita a propósito del caso Dreyfus», Tavira, ed. cit.

2. El 12 de junio cae el gobierno de Dupuy, y Waldekc-Rousseau formará el nuevo. El 1 de julio Dreyfus llega a Francia y es encerrado en la prisión militar de Rennes. El 18 Esterhazy escribe a Le Matin declarándose el autor de la nota que llevó al capitán francés a la cárcel. Pero declara haberlo hecho por orden de sus jefes, que estaban seguros de la traición de Dreyfus. El 7 de agosto comienza el segundo juicio contra el capitán francés. El 14 de este mes el abogado Labori es herido en un atentado.

El 31 de agosto Zola es citado ante los tribunales en Versalles para el 23 de noviembre (día en que fue remitido a otra fecha indeterminada). El 9 de septiembre Dreyfus es de nuevo declarado culpable, con circunstancias atenuantes, por el consejo de guerra de Rennes.

Sobre el caso Dreyfus escribieron Pío Baroja y Benavente en La Voz de Guipuzcoa del 14 y en Revista Nueva del 25 de agosto de 1899, respectivamente. Ramiro de Maeztu publicó «La cruz de la espada», Vida Nueva de 27 de agosto. Luis Bonafoux escribió «Cuestión de narices» (4 de agosto) y «Perier ante el Consejo» (13 de agosto) para El Heraldo de Madrid.

De Laureano Tenreiro

                                                            Ávila, 10 de septiembre de 18991

M. Émile Zola

Illustre maître :

Nous avons perdu la bataille !2 Je dis nous, pas vous, parce que tout homme qui pense a deux patries, la sienne et la France de 1789. Ce pour cela que l’affaire Dreyfus avait un caractère universel. Le combat entre l’erreur et la justice se livrait dans cette France à qui tous les hommes aimaient3.

¿Allez-vous vous taire ?

Ah mon cher maître, suivez la campagne – notre Don Quichotte fit une seconde sortie – écrivez nouvellement qu’il y a milliers de cœurs qui vous suivent qui vous aiment et pour lesquels il n’y a des frontières, il y a des fleuves d’humanité et d’amour.

Votre dévoué serviteur

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Laureano Tenreiro firma como profesor de «l’Ecole Militaire de Avila» y Capitán de Intendencia. Escribió Contra el regionalismo (La Coruña, 1878), Del Estado. I. Tendencias socialistas (Madrid, 1895), Protección o libre cambio, estudio de hechos (Madrid, 1893) y Apuntes sobre la Administración Militar en la guerra franco-alemana (Madrid, 1899). Membrete: «Academia de Administración Militar. Particular».

2. El remitente puede que esté refiriéndose al hecho de que el 9 de septiembre Dreyfus es de nuevo declarado culpable, pero esta vez por complot con el enemigo, aunque, como hemos dicho, con circunstancias atenuantes.

Los periodistas P. Eduardo de Bray y Ramón Sempau se hicieron eco del proceso de Rennes y del caso Dreyfus en general con El capitán Dreyfus. Un proceso célebre publicado en 1899 en Barcelona por la editorial Maucci. (Ver J.-L. Guereña, «L’affaire Dreyfus en Espagne», ed. cit.)

3. Este mismo 10 de septiembre Zola recibe una carta de Alfred Naquet (republicano y librepensador muy relacionado con España y que conocía personalmente al autor de Les Rougon-Macquart desde su colaboración en el periódico La Tribune) dirigiéndose a él en nombre de Ernesto García Ladevese, literato que estaba organizando un mitin republicano y que solicitaba la presencia de Zola en Madrid o, en cualquier caso, una carta para ser leída.

Zola dirigió a Naquet una respuesta en la que expresaba su deseo de no intervenir en nada de lo que ocurría en el extranjero hasta no tener resuelta la compleja empresa que había iniciado en favor de la Justicia. Sin embargo, Naquet volvió a escribir a Zola con fecha 15 de septiembre con el fin de pedir autorización para enviar a Ernesto García Ladevese la misma misiva que el escritor le había hecho llegar a él, pues entendía que podía ser incluso más impactante que un mensaje especial para la ocasión.

Zola contestará dos días después: «Je ne vois aucun mal à ce que la lettre personnelle que je vous ai écrite, soit lue au congrès de Madrid». (Ver Zola, Correspondances, Tomo IX, ed. dirigida por B. Bakker, Presses de l’Université de Montréal-Editions du CNRS, p.538-539.)

Más de 6.000 personas asistieron, según Le Temps de 31 de octubre, al mitin republicano que tuvo lugar el 29 de octubre en Madrid. La concentración celebraba la caída de la reina Isabel II en 1868. En él se hicieron violentos discursos contra la monarquía y fueron leídas, en medio de la euforia de la multitud, adhesiones de reconocidos republicanos de algunos países europeos.

De Manuel García

                                 Granada, 12 de septiembre de 18991

Sr. Don Émile Zola

¡Bendito sea Vd., gran Zola! Vd. es la pura concepción de la justicia. Para buscar a ésta se necesita, por desgracia, recorrer una senda escabrosa y sufrir muchas penalidades y … al fin no se encuentra ¿no es verdad?

Eso le ha pasado a Vd. en su gloriosa Odisea con motivo del asunto Dreyfus.2

¡Pobre Dreyfus!

Siga Vd. defendiendo a ese desdichado y el nombre de Vd. será bendecido por el mundo entero3.

Yo lo hago desde aquí. ¡Bendito sea Vd. gran Zola!

Reciba un abrazo de su servidor q.b.s.m.

Quisiera me acusara recibo de la presente, pues temo no llegue a sus manos.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. Dirección: «s/c Peregrinos 3».

2. El 12 de septiembre Zola publica «Le cinquième acte» en L’Aurore. Se trata de un artículo en el que expresa todo su dolor por la nueva condena de Dreyfus. 3. Entre septiembre y octubre de 1899 Méliès dió con su arte visual una muestra de apoyo a Dreyfus. L’Affaire Dreyfus fue su primera gran película en doce escenas. El propio Méliès interpretó el papel de Fernand Labori, abogado de Dreyfus. (Ver Kleeblatt, N.L., The Dreyfus Affair: Art, Truth and Justice, Los Angeles-Londres, University of California Press, 1987).

De Armando de Linares

              Cartagena (Murcia), 18 de septiembre de 18991

Sr. D. Emilio Zola.

Señor y Maestro:

En pliego aparte, me he permitido enviaros unos ejemplares del periódico en que se ha publicado un artículo mío sobre el proceso de ese gran mártir de la Verdad, a quien Vos tan heroicamente defendéis.2

Yo os ruego que hagáis conocer a los Sres Demange, Labori, Picquart y Dreyfus y al director de l’Aurore mi modestísimo trabajo, como prueba de que en esta desgraciada España, siempre generosa, hay completa unanimidad en la admiración hacia Vos y hacia vuestros ilustres compañeros3 en defensa de la Justicia y la Verdad.

Haced llegar hasta Madame Dreyfus4, esa Cornelia5 de los modernos tiempos, nuestro homenaje de admiración y respeto; y hacia vuestro defendido, la expresión de nuestra convicción sincera y profunda de su inocencia, de su lealtad y de su patriotismo acrisolado en las tristes soledades de su prisión.

Aceptad el testimonio de admiración grande y sincera que os profesa vuestro s.s.

Q.s.m.b.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. «Adresse: 10, place Risneño».

2. En la colección CNRS no se guardan dichos ejemplares.

3. Zola también tiene siempre presente a sus compañeros. Habla en plural cuando, este mismo 18 de septiembre, escribe a Albert Laborde refiriéndose a la amnistía como injusticia para el inocente, que se mide entonces con el mismo rasero que el culpable: «[…] une amnistie, passant l’éponge, mettant dans le même sac les coquins et les honnêtes gens. N’importe! nous vaincrons, cela est pour moi hors de doute.» (Ver Zola, Correspondances, Tomo IX, ed. dirigida por B. Bakker, Presses de l’Université de Montréal-Editions du CNRS, p.539.)

El 19 de septiembre Dreyfus es indultado por el presidente de la República, Émile Loubet. El 21 de septiembre el general Galliffet, ministro de la guerra,se dirige al ejército para declarar que el caso está cerrado.

4. El 22 de septiembre Zola publicaría en L’Aurore: «Lettre à Madame Alfred Dreyfus».

5. Cornelia, hija de Escipión el Africano y madre de los Gracos (c. 189-c. 110 a. J.C). Es considerada como modelo de madre romana. Hacia 153 quedó viuda de Tiberio Sempronio Graco; rechazó la corona de Egipto para dedicarse al cuidado y educación de sus hijos, los que luego se conocieron como “los Gracos”.

De Francisco Huerta

                        Alcalá de Henares, [septiembre de 1899]1

Muy respetable Sr. mío: os felicito con todo entusiasmo; vuestra obra ha contribuido a que la justicia resplandezca y Dreyfus, el gran Mártir, sea devuelto a la sociedad2, evidenciándose, como llegará a evidenciarse su inocencia.

He sido siempre Dreyfusista y por tanto revisionista y en este sentido he escrito3.

¡Podéis estar orgulloso!

Os repito mi enhorabuena extensiva a Dreyfus y a todos cuantos os han secundado.4

No terminaría tan pronto ésta si no temiera distraer vuestra atención.

Con la mayor consideración es de V.

S.s.q.b.s.m.

Colección: I.T.E.M.-C.N.R.S. Centre d’études sur Zola et le Naturalisme.

1. La carta dirigida a Zola lleva membrete de la Dirección del Heraldo de Alcalá. Añadiremos que Francisco Huerta Calopa publicó, como hombre dedicado a la prensa, La Imprenta en Alcalá de Henares, Madrid, 1936.

2. A través de esta felicitación podemos situar la carta a partir del 19 de septiembre, día en que Loubet, presidente de la República, firma el acta de indulto de Dreyfus.

3. Durante este mes de septiembre también habían abundado las voces que públicamente se levantaron en favor del caso. La prensa española recogió así el problema: Heraldo de Madrid (10 septiembre): «Francia», anónimo; El Siglo Futuro (11 septiembre): «Condenación de Dreyfus» de José Járez y Vicéns; El Heraldo de Madrid (11 septiembre): «Efectos de la sentencia» de Luis Bonafoux ; El País (13 septiembre): «Después de la sentencia» de Isidoro López Lapuya; El Siglo Futuro (14 septiembre): «En Francia» de José Járez y Vicéns; El País (15 septiembre): «La protesta de Zola», anónimo, y el 16 de septiembre, también anónimo, «Dreyfus y el Papado»; El Progreso (17 septiembre): «Después de la sentencia», anónimo; El Heraldo de Madrid (19 septiembre): «¡Yo, Vil!…» de Luis Bonafoux; Nuevo Mundo (20 septiembre): «La vida parisiense. Lo han condenado de nuevo» de E. Gómez Carrillo; Heraldo de Murcia (26 septiembre): «Dreyfus y Montjuich», anónimo; El Heraldo de Madrid (30 septiembre): «El mensaje de Gijón». 

E. Pardo Bazán, que justificaba el antisemitismo como conflicto inherente a la Historia, escribió «Rosa Bonheur. Dreyfus» para La Ilustración Artística de 3 de julio de 1899, «Francia y Dreyfus» para el día 11 de septiembre y «De Europa» para el 25 de septiembre en el mismo periódico.

4. A lo largo del año siguiente, 1900, Zola tuvo que defender la memoria de su padre en tres artículos aparecidos en L’Aurore los días 23, 24 y 31 de enero. Entre marzo y diciembre escribe contra la ley de amnistía que proyectaba el gobierno.

En 1901 publica Travail. El 1 de febrero aparecen reunidos los artículos que él mismo escribiera sobre el Caso Dreyfus en La Vérité en marche.

El 10 de septiembre de 1902 aparece Vérité, la tercera novela de la serie Les quatre Évangiles, en L’Aurore. El 29 de septiembre Zola muere por asfixia en su domicilio de la «rue de Bruxelles» en París.

El 26 de noviembre de 1903 el capitán Dreyfus solicita al Tribunal Supremo la revisión del juicio de Rennes. Dicha demanda fue aceptada el día 5 de marzo de 1904.

El 12 de julio de 1906 el Tribunal Supremo anula la sentencia del consejo de guerra celebrado en Rennes. El 13 de julio Dreyfus y Picquart se reincorporan al ejército. El 21 de julio Dreyfus es nombrado caballero de la Legión de Honor en el patio de l’École militaire.

En 1908, el 4 de junio, se transfieren en una ceremonia oficial los restos de Zola desde el cementerio de Montmartre hasta el Panthéon. En esta ocasión, de nuevo, existen manifestaciones en contra y Alfred Dreyfus es herido en el brazo por dos disparos.

Germinal

Sociologia[1]-Literatura-Política

Plaza del Dos de Mayo, 5

Madrid

Notre [/mon][2] cher Maître,

De jeunes esprits d’un pays qui n’est pas le vôtre, mais où vous êtes respecté et admiré comme un des plus glorieux représentants de la pensée humaine, ont espéré que vous ne refuserez pas à leur effort, votre haut patronage.

D’après son illustre titre, Germinal ne peut être qu’un organe de justice, d’humanité, de vérité, où toute cause humaine doit trouver un écho. Notre tentative est ambitieuse, votre approbation la rendra légitime. Voudrez-vous la présenter au public par quelques lignes qui, mieux que tout autre programme, indiqueront notre but, montreront notre action ?

Tous ceux qui dans la lutte entreprise par vous depuis si longtemps pour le triomphe de vos idées ; lutte opiniâtre, acharnée, vengeresse, vous ont suivi de toute leur admiration passionnée, tous ceux-là comprendront notre tentative et tous généreuse une tentative encouragée par vous.

Nous espérons, Maître, que notre demande sera accueillie favorablement par vous et nous vous prions d’agréer l’hommage de notre profond respect et de notre grande admiration, admiration et respect qui ne datent pas d’hier et qui n’ont fait que grandir au cours de votre dernière lutte.

E. Barriobero

R. Castrovido

Francisco Villaespesa

Ramón del Valle Inclán

M. Machado

J. Dicenta

E. Gómez Carrillo


[1] La elisión de la tilde podría tratarse de un error tipográfico -pues el membrete está impreso-, pero en cuanto no corregido, ni siquiera a mano con un minúsculo trazo, podría hacernos pensar en la posibilidad intencionada, dado el carácter literario de los firmantes, de un juego de palabras entre socio y logia. Como recoge Dolores Thion Soriano-Mollá, entre 1897-1898, Ernesto Bark y Alejandro Sawa, emulando las reuniones del Club de Medán a las que este último había asistido en París, quisieron organizar celebraciones semejantes en Madrid y fundaron la ‘casa de la Bohemia’. Dicho cenáculo era una agrupación sectaria para cuyo ingreso se exigía una prueba inicial. Se trataba de un juramento por su sagrada trinidad: ¡Arte, Justicia y Acción! Tras una cuidadosa selección, sólo podrían formar parte de la asociación aquellos escritores de nombre conocido. Se reunían en el café Mercantil y eran entonces alrededor de treinta. Entre sus líderes recordaremos a Joaquín Dicenta y Francisco Villaespesa. Junto con la Hermandad del Bel Morir, la sociedad sectaria continuó hasta 1913 (Cfr. D. Thion Soriano-Mollá, Ernesto Bark, un propagandista de la modernidad, Instituto de Cultura Juan Gil-Albert, Alicante, 1998, p. 242-247).

[2] “Notre” encima de la palabra “mon” que aparece tachada.

De Heliodoro Rodríguez

Quibdó (Colombia), [1888]

Señor Emilio Zola

Señor.

Admirador vuestro, no he tenido el placer de leer en el original francés sino muy pocas de vuestras novelas que circulan aquí con mucha dificultad por la sensiblería ‹…›[1] de los tartufos y ultramontanos.

Hoy me dirijo a ‹…› de vuestras obras. Recibid el tributo de admiración que un pobre médico consagra al primer literato de la Francia y al jefe único del naturalismo[2] moderno.

Vuestro admirador

[Heliodoro Rodríguez

Médico y cirujano

Quibdó]


[1]  El símbolo ‹…› indicará palabra o palabras ilegibles.

[2]  Le Rêve de Zola había aparecido por entregas, entre el 1 de abril y el 15 de octubre de 1888, en La Revue illustrée. La edición unitaria original es de la Bibliothèque Charpentier de ese mismo año, y la primera edición ilustrada, de Flammarion, 1892. La novela narra la historia de Angélique, hija de Sidonie Rougon, recogida por el matrimonio Beaumont. Un apasionado fervor por las leyendas de santos crece en la joven, mientras se enamora del hijo, nacido de un matrimonio anterior a su ordenación, del arzobispo, Monseñor de Hautecoeur. Tras fuertes contratiempos, el joven y angélica consiguen casarse. Ella muere el mismo día de la celebración nupcial.

1888 sería importante desde el punto de vista de las aportaciones y reflexiones teóricas sobre la novela, como las de Maupassant, quien en enero presenta un estudio sobre la novela, publicado como prólogo a Pierre et Jean: “Le réaliste, s’il est un artiste, cherchera, non pas à nous montrer la photographie banale de la vie, mais à nous en donner la vision plus complète, plus saisissante, plus probante que la réalité même”. En septiembre, Edmond de Goncourt reúne en un volumen sus Préfaces et manifestes littéraires, que llamará “bulletin des batailles”. Se referirá a las batallas libradas durante treinta años por él sólo o con su hermano en el terreno de la literatura y del arte.

De João Marques de Carvalho

Pará (Brasil), 2 de abril de 1887.

Mon très cher et illustre Maître,

C’est aujourd’hui votre fête anniversaire. Donc, permettez-moi de vous présenter mes compliments sincères et respectueux d’ami dévoué qui, de bien loin, ne cesse un seul moment d’idolâtrer votre talent et de recevoir comme une sainte révélation tous vos enseignements sur le naturalisme, cette grande et sérieuse formule littéraire.

Afin de mieux vous rendre hommage, —publiquement, au-delà de cette petite lettre—, j’ai fait publier un article sur votre anniversaire, comme vous le constaterez par le numéro du journal que je vous envoie dans ce moment.

Comme le bateau qui doit poster cette lettre[1] part cette après-midi, je vous enverrai la suite de l’article, laquelle doit paraître demain, par le bateau du 17 courant. Veuillez agréer, mon illustre Maître, cette preuve de sincère amitié d’un obscur journaliste brésilien avec les bonnes manières que depuis longtemps vous avez pour lui.

Daignez, Monsieur, je vous en prie, répondre à ma dernière lettre et m’envoyer l’article que je vous ai demandé.

À présent, que sont accomplis mes devoirs, permettez-moi, très illustre Maître, de vous présenter mes salutations les plus empressées.

[Brasil

Largo da Trindade, 4

Pará]


[1]  La carta va acompañada de una tarjeta con letra impresa: “ Joao Marques de Carvalho / Dalila Samarao de Carvalho/ Tem a honra de participar / seu casamento / Largo da Trindade, 4”.

De Joaquín Torrecilla de Robles

Barbastro, 22 de marzo de 1886

    Muy Señor mío y de toda mi consideración: antes de expresar a V. la idea que motiva mi carta no puedo menos de pedirle mil perdones por la molestia que le voy a ocasionar.

  Deseo vivamente me escriba dándonos todos los detalles y pormenores sin dejar nada que pueda llenar el objeto de mi pretensión que es la siguiente. Yo soy el autor de un drama trágico moral filosófico en tres actos titulado Martín el regicida o la enseñanza atea[1]. Ahora bien, deseo que ese drama se ponga en escena en París si se aprueba; pero para ello quiero saber antes las condiciones y leyes que rigen en París. Además, antes de hacer ningún gasto quiero saber si la traducción de dicha obra al Francés la he de pagar yo de mi bolsillo o si corre por cuenta de las Empresas porque en ese caso si soy yo quien he de pagar la traducción suspenderé toda gestión; pero si yo estoy libre de gastos entonces miraré lo que más me conviene. Además, deseo saber si después de traducirlo al francés la obra conserva el nombre del autor o pierde este su derecho de autor de la obra. Al propio tiempo si en París aun cuando el autor se halle en España se puede poner también el drama en administración en alguna galería dramática como se pone en España. En fin V. ya comprende mi objeto y espero de su benevolencia que se sirva enterarme de lo que más convenga para la aclaración de este asunto.

Pero se me olvidaba manifestar a V. que el drama tiene una dedicatoria en la primera o segunda hoja al Centro católico de París y desearía vivamente que se presentara ese drama a dicha asociación de quien creo podremos esperar gran protección.

Con este motivo me ofrezco de V. humilde y afectísimo servidor y amigo.

Las señas de mi domicilio son Río ancho 47 Barbastro.

Lo que más convendría sería vender la propiedad.


[1]  También es autor de El sobrino fingido. Comedia de gracioso en un acto, Coruña, 1876.

De Pedro de Barros

Rio de Janeiro, le 7 janvier 1889

Monsieur

Quand on a acquis, comme vous, par une constance laborieuse, le droit d’être connu et aprécié de tous ceux qui ont accompagné le ‹…› glorieux qui marque chaque étape de votre brillante carrière littéraire, on ‹…› par cela même contraint d’‹…› l’opinion que chacun de ses actes puisses provoquer parmi ses admirateurs.

Cette obligation, Monsieur, s’impose seule aux hommes qui par leur ‹…› et par leurs qualités supérieures sont plutôt les représentants d’une époque et l’orgeuil d’une génération, que les citoyens d’un pays.

Vous verrez, Monsieur, aux titres déjà conquis à l’admiration des hommes de lettres, d’ajouter dans cette lutte titanique que vous tener pour la cause de la vérité contre l’erreur et de la lumière contre les ténèbres, ‹…› du plus vaillants défenseur de la justice et du droit, la vraie ‹…› de la grandeur des Nations, et la plus grande gloire qui puisse entourer le nom de celui qui s’en fait le paladin.

Veuillez donc, Monsieur, accepter par votre courage et par votre dévouement à la cause de l’innocence contre des ‹…› qui ont surpris le monde en faisant doute de la civilisation de votre Patrie, le témoignage le plus sincère de mon admiration et de mon estime.

Pedro de Barros

avocat à Rio

[29 Rua Nova de ‹…›

Brésil]

De Julio Torres Cárdenas

Caracas (Venezuela), 16 de enero de 1889

Muy respetado señor:

Hacía algún tiempo que acariciaba la idea de adornar mi Biblioteca con los retratos de los hombres más célebres de nuestro siglo, y he ido realizando mis buenos deseos, a medida de mi posibilidad, y al efecto, he traído de los Estados Unidos del Norte, un hermoso álbum, que hice hacer especialmente para el objeto expresado.

Hoy pues acudo a U. con todo el respeto que inspiran los quilates de su personalidad conspicua, a escribirle muy encarecidamente se sirva enviarme su retrato.

Soy admirador de sus talentos, y en mi biblioteca están todas sus obras, solo me falta su retrato y su firma autógrafa.

Esperando ser favorecido con su contestación favorable

Me suscribo de U.

Su admirador

Julio Torres Cárdenas

(abogado)

Dirección (Caracas) Ministerio de Obras Públicas.

De A. Vigliani

Buenos Aires (Argentina), 1 de mayo de 1889

Excmo  Señor Don Emilio Zola

Muy Señor mío: Tengo en prensa una elegante y preciosa publicación[1] en la que figuran autógrafos de eminentes hombres de letras europeos y americanos.

En manera alguna puedo olvidar a V.E. y, desde luego me dirijo al que es primer novelista entre los mejores del idioma Francés, para que él se digne enviarme también uno de sus inestimables autógrafos, que será honra de mi colección. Será deber mío enviar a V.E. un elegante ejemplar de esta hermosa publicación.

En la seguridad de que V.E. no me negará vuestra cooperación que humildemente pido, tengo el alto honor de ofrecerle la seguridad de mi más profunda gratitud y respeto. Vuestro admirador

[Director del diario La Víbora

Casa de V.E. Calle Paseo de Julio 1784

Buenos Aires]


[1]  Colección de autógrafos. Flores a Italia. Autógrafos dedicados a Italia por los más distinguidos hombres de Estado, Poetas, Escritores, Diplomáticos, Periodistas, etc., residentes en las Repúblicas del Río de la Plata, compilados por…, Buenos Aires, 1890.

De Juan A. Piaggio

Buenos Aires (República Argentina), 14 de julio de 1889

Señor Emilio Zola

Tengo el honor de rendir como mejor puedo y sé homenaje al jefe de la literatura contemporánea, ofreciéndole dos pequeños libros que acabo de publicar y titulados respectivamente Bibliografía literaria y Tipos y costumbres bonaerenses[1].

La República Argentina, señor, es ya una nación adelantada y su literatura recién en embrión, promete ser una de las más originales y brillantes, tanto por la tradición gloriosa del pueblo, como por el vasto teatro que su inmenso territorio ofrece al ‹…›, y que debe ser un gran escenario del futuro.

Mis dos pobres libros que tengo el honor de remitirle, son apenas una pálida muestra de nuestra literatura porque son el fruto primero de un espíritu demasiado joven aún. Si Vd. se toma el trabajo de leer mis libros, no dudo que enriquecerá su experiencia respecto de la República Argentina, conociendo dos faces de su vida: -la vida literaria y la vida social. Estas dos faces, si bien apenas están esbozadas en mis libros, bastan para dar una idea de ellas.

Yo no puedo aspirar aún a la gloria del escritor, pero aspiro a llamar la atención de los hombres ilustres, como V. respecto de mi patria. Su nombre es muy conocido en Buenos Aires, como en todos los grandes centros del mundo civilizado. Por esta razón, si mis libros le merecieran algún aprecio, le agradecería infinito me comunicara su juicio, que yo apreciaré y seguiré como mejor sepa.

Mi dirección es esta:

Señor Juan A. Piaggio

Buenos Aires

Calle Montevideo 88.

Tengo el honor, señor, de suscribirme su ardiente admirador


[1] Bibliografía Literaria, Buenos Aires, 1889; Tipos y costumbres bonaerenses, Buenos Aires, 1889.

De Arturo [Gª]

México (Méjico), 16 de junio de 1890

Mr. Emile Zola

Cher Monsieur:

Je désire publier à Paris un livre intitulé La Guerre, dans le genre de celui qui a paru dans cette ville sous le titre L’eau dédié à S. M. La Reine d’Italie et édité par J. Rothschild, 13 Rue des Saints-Pères.

Je me propose de dédier le mien à Mr. le Président de la République Méxicaine. Je vous serais obligé de vouloir bien me répondre si vous acceptez d’y collaborer par un article de la même longueur à peu près de ceux qui composent l’ouvrage que j’ai choisi comme type, et de me dire en même temps le prix de votre collaboration.

Je profite de cette opportunité pour me dire votre tout dévoué serviteur.

[Revista de Mexico

Callejón de Santa Clara, Núm. 6

Correo Apartado 318]

De Zucchinetti

Zucchinetti,  Alejandria d’Egipto, 24 de junio de 1890

Mon cher confrère,

Vous serez etonné de recevoir la présente; mais je crois de me justifier en vous disant que nous deux avons choisi deux chemins différents pour arriver au même but.

Cinquante ans sont écoulés depuis le jours que j’avais songé d’écrire mes nouvelles théories sur la transformation sociale. À cette époque personne ne pouvait me comprendre, je me suis sauvé dans l’intérieur de l’Afrique pour mieux étudier l’humanité. À présent que le monde est changé j’ose paraître devant vous, et vous prier de m’écouter avec toute votre indulgence. J’ai idéé une nouvelle organisation de la Société basée sur la Fraternité comme premier dogme pour arriver à l’humanité comme dernier but.

J’ai pensé une nouvelle organisation avec des théories, je vous le répète, tout à fait nouvelles, aptes à resoudre les problèmes les plus difficiles de la Sociologie moderne.

Je prends la liberté de vous envoyer 4 cofres de deux de mes brochures, et une collection de 10 nºs de mon journal “Le Cosmopolite”, où j’ai exposé les principes de mes théories, et je vous prie de me donner votre conseil, car j’ai l’intention de continuer mon journal pour développer le reste de mes théories, mais avant de ce faire, je désire me mettre en relation avec vous pour savoir, s’il est temps opportun, et s’il ne serait pas bon de le reproduire moyennant un roman qui ferait figurer l’homme dans la Société qui sera produite par cette nouvelle organisation sociale.

Dans le cas que vos occupations ne vous permettent de vous occuper de moi, veuillez me mettre en relation avec un économiste.

De nouveau je vous prie de m’excuser.

Avec le plus grand respect, j’ai l’honneur d’être

Votre très dévoué et très obéissant

Serviteur

[Dr.] Zucchinetti Consul des E.E.U.U. de Venezuela

[Consulado General

de los Estados Unidos

de Venezuela en Egipto]

De Guillermo Obando

San José (Costa Rica), 5 de diciembre de 1890

Querido y respetado amigo: A través de los mares que nos separan hay entre Ud. y yo pensamientos que nos unen, circunstancia que me da título para llamarlo amigo. Teniendo desde hace tiempo vivas simpatías por Ud., no puedo menos de escribirle esta carta con el objeto de obtener sus relaciones. Permítame pues tener el placer de hablarle con franqueza y pedirle para ello la indispensable indulgencia. Extrañeza le causará, Monsieur Zola, que en estos países, Centro América, haya jóvenes entusiastas por sus libros y como yo deseosos de cultivar amistad con Ud.

En 1879, como director, se puso al frente del Instituto Nacional, colegio de segunda enseñanza establecido en esta capital, el doctor don Valeriano Fernández Ferraz, español. A este hombre le debe en gran parte la actual juventud costarricense las luces que la guían. El Instituto Nacional fue creado en 1875 por el General don Tomás Guardia ‹…› de la ‹…› director del Instituto Nacional fue el doctor O. Tourmann, suizo, traído por el Gobierno al país en unión de H. Polakousky y R. Bertoglio.

En 1880 cursaba yo el cuarto año, el último para optar el grado de Bachiller en Artes, cuando tuve el gusto de oír por primera vez el nombre Emilio Zola, pronunciado por el doctor Ferraz. Nos hablaba en la clase de literatura del naturalismo, pintándonos con interés la escena del lavadero contenida en L’Assommoir. Entonces deseé conocer sus novelas y hoy casi todas las he leído, teniendo a veces el disgusto, porque las he leído en español, de ver capítulos o pasajes destrozados por el traductor con falsos pretextos.

¿Por qué me dirá Ud. no las ha leído en francés? La respuesta sería una historia, aunque curiosa, impropia de esta carta. Soy partidario decidido del naturalismo, tanto en literatura como en todo lo demás, y sin embargo no he leído a Mr. Zola sino en malísimas traducciones españolas[1]. La juventud centroamericana lee todavía en traducciones españolas las obras de Comte, Littré, Spencer, Darwin, Büchner, Voltaire, Flaubert ‹…›  mucha lentitud, camina con paso de tortuga.

Es lo cierto, mi estimado señor, que desde 1880 empezaron sus obras a ser leídas por la juventud estudiosa de Costa Rica. Hoy se venden sus novelas en las librerías; los aficionados las conservan; el nombre Emilio Zola se ve citado en los periódicos nacionales. En la escuela y en la sociedad su nombre, Mr. Zola, es música simpática o ruido infernal según las personas a quienes se hable de Ud. Para los clericales es voz del infierno que perturba la conciencia y despierta el fuego de las pasiones; para los románticos que leen a Victor Hugo es enemigo decadente; y para nosotros es Ud. el jefe de la poderosa escuela del porvenir. Pero no habré de confesarle a Ud. mis impresiones.

¿Le diré a Zola lo que pienso de sus novelas y de las de sus correligionarios, entre los que admiro a Mr. Alphonse Daudet?[2] No hay para qué.

Deseo, si me complace en ello, mantener correspondencia con Ud.

Por último, espero tendrá Ud. la bondad, si le es posible, de obsequiarme su retrato.

Su amigo,

Guillermo Obando


[1]  “¿Y las de esos novelistas franceses que tanto llaman la atención en todas partes? Esas las traducen… los que necesitan para ello un Diccionario de bolsillo. Y la prensa, por halagar a las empresas y hacerlas vender sus productos, elogia sin medida las tales traducciones, y hasta juzga el original por ellas. ¿Qué más? Hasta críticos serios y muy encopetados han hablado entre nosotros de Zola, de Daudet, etc., por las traducciones que corren por ahí en manos del vulgo. ¡Zola traducido por… tente, pluma! ¡Un estilista en manos de un mozo de cordel literario!” Leopoldo Alas Clarín, “Las traducciones”, Nueva Campaña, Prólogo de A. Vilanova, Editorial Lumen, 1990, p.245. 

[2]  Ver Colette Becker (dir.), Permanence d’Alphonse Daudet ?, Paris, Université Paris X, 1997, Coll. Ritm.

De Eduardo Acevedo Díaz

La Plata (Argentina), 20 de diciembre de 1890

Señor Emilio Zola

De toda mi distinción:

Sin otro título que la admiración que me inspira el escritor eminente, cuyas obras han servido a crear en esta zona de América una nueva escuela, me permito remitir a V., haciéndome un honor en ello, y como modesto homenaje a sus talentos, mis[1] dos últimos libros intitulados: Ismael y Nativa.

Quiera el maestro, destinarles algunos momentos de ocio, -siquiera por tratarse de asuntos sencillamente americanos; y favorecer con alguna carta suya a su autor, a fin de estrechar a través de los mares un vínculo, que para mí sería muy precioso.

Dígnese pues, V., aceptar la débil ofrenda, y considerarme en todo tiempo su muy afectísimo servidor y admirador sincero.

[Calle 48 entre 13 y 14 núm. 932]


[1]  Eduardo Acevedo Díaz abandonó en 1870 sus estudios de Derecho para dedicarse al periodismo y a la política. Desterrado junto con su jefe, el general Aparicio, regresó a Montevideo al firmarse la paz en 1872. Ese mismo año fundó La República; fue redactor de La Democracia y de La Época. Una vez derribado el gobierno de Elaurri, Acevedo Díaz fue encarcelado y desterrado en 1875 por sus violentas protestas contra el poder personal. Tras el pronunciamiento del general Arrué, en que tomó parte, se refugió en Brasil y luego en Argentina. Regresó a Montevideo en 1876 y se encargó de la dirección política de La Democracia, pero tuvo que volver a refugiarse en Argentina a causa de los artículos que publicó relativos a la muerte de Ibarra. Su campaña en la prensa influyó en el renacimiento del espíritu público que produjo la revolución de 1897. Entre sus obras: Ismael. Novela hitórica, Buenos Aires, 1888; Nativa, Montevideo, 1894; Grito de Gloria, Montevideo, 1893; Soledad. Tradición de Pago, Montevideo, 1894; Brenda, Biblioteca de Autores Uruguayos, 1894; El Gobierno Municipal, Montevideo, 1881; Proyecto de un Código Civil para el Estado Oriental del Uruguay, Montevideo, 1852; La Enseñanza Universitaria en 1904, Montevideo, 1905; El Libro del Pequeño Ciudadano, Montevideo, 1907; José Artiga, jefe de los Orientales y protector de los pueblos libres, Montevideo, 1910; Manual de Historia Uruguaya, Montevideo, 1910; Manual de Historia Uruguaya, Montevideo, 1873; Argentina en llamas. Novela, Buenos Aires, 1934; La raza Charrua a principios de este siglo.

Sobre Acevedo Díaz, ver Walter Rela, Eduardo Acevedo Díaz. Guía bibliográfica, Montevideo, Edit. Delta, 1967; Pedro Pablo Figueroa, Un novelista oriental, Eduardo Acevedo Díaz, Santiago de Chile, Imp. Porteña, 1896; Emir Rodríguez Monegal, Eduardo Acevedo Díaz; dos versiones de un tema, Montevideo, Edit. del Río de la Plata, 1963 (Cuadernos uruguayos, 5) y Vínculo de sangre. Eduardo Acevedo Díaz, novelista, Montevideo, Alfa, 1968.

De Cándido Patiño

Caibarien (Cuba), 23 de mayo de 1890.

Sr. D. Emilio Zola

Muy Sr. mío y de mi mayor consideración: Como ferviente admirador de sus obras, las que siempre he leído con interés, desearía se sirviese Ud. decirme cuales son las novelas a que llama Ud. Los Rougon Macquart. Yo tengo en mi biblioteca todas las que Ud. ha publicado, mejor dicho, todas las que se han traducido al castellano. Este favor espero que Ud. me lo haga cuando tenga un rato desocupado.

Le acompaño un recorte de La Discusión, periódico que se publica en la Habana, que ha visto la luz pública el día 21 del corriente, porque en él juega Ud. un papel importante. La lectura de La Bestia Humana ha servido a un médico para descubrir un crimen[1].

También desearía poseer una fotografía de Ud., pues aunque he visto su retrato en varios periódico, siempre los he visto diferentes. Últimamente he visto un grabado en la Ilustración Española y Americana que se publica en Madrid en el que aparece Ud. montado en un tren de ferrocarril. Allí está Ud. esbelto y elegante (perdóneme estos atrevimientos) pero si tal lo han encontrado las gentes por aquí y la misma prensa periódica ¿qué mal hay en que este oscuro lector suyo se lo repita?

Si Ud. tiene la bondad de contestarme sírvase decirme la calle y número de la casa donde Ud. vive, pues esta carta va sin dirección, confiado en que los carteros todos de París le conocerán a Ud.

Dispénseme la libertad que me he tomado y me ofrezco de Ud.

affmo. amigo y S. S.

q. b. s. m.

[Isla de Cuba

Cándido Patiño

Caibarien]


[1] “El crimen de Marianao. Una envenenadora”:

“Casi a La Bestia Humana de Zola, se debe el descubrimiento de ayer en Marianao, de un crimen de asesinato lento que venía cometiendo una mujer, y la revelación de otro consumado.

Asistía un médico una enferma en Marianao y notaba una sorprendente tenacidad, en los vómitos y diarreas que la afligían. Alumbrole sospechas la lectura del pasaje de la obra de Zola, en el cual a veneno lento acababa un marido con su mujer.

Se fue a ver a la enferma, la interrogó y su sospecha tomó cuerpo. Indagando supo que anteriormente y con los mismo fenómenos había muerto en la casa, una mujer.

Examinó la medicina, y encontró una cantidad de arsénico que no había recetado.

De sus averiguaciones, resultó que una sobrina de la enferma, había puesto en una muñeca de agitar líquidos gran cantidad de arsénico; con ella revolvía las medicinas, y así a presencia de las gentes podía envenenar los medicamentos sin que nadie sospechar pudiera la menor cosa.

Así, con ese negro y frío sistema llevó a la muerte, a la anterior víctima, y ahora hubiera conseguido realizar otro asesinato, si la oportuna sospecha del médica no provoca la indagación de la causa que llevaría al sepulcro a la incurable enferma.

El doctor Silveiro, que es el médico de quien se trata, dio inmediatamente parte, el domingo, al señor Juez de Marianao, que practicó las oportunas diligencias.” (La discusión, 21 de mayo de 1890)

De Alberto Arias Sánchez

Guayaquil, (Ecuador), 4 de abril de 1896

Muy ilustre señor de todas mis simpatías:

Tengo el honor de remitiros un ejemplar de mi folleto Ratos de Ocio, que he publicado últimamente: esas páginas, ilustre novelista, contienen algo de mis primeras ‹…› literarias, y vos tenéis mucho que dispensar en ellas.

Sólo por demostrar de algún modo la gran admiración y simpatía que vos, uno de mis autores predilectos, me inspiráis, me he atrevido a dirigiros estas líneas y a enviaros mi humilde librito.

Dignaos pues, noble francés, acogerlo benévolamente, que él es fruto de la pluma de un joven que os admira, que os ama.

De Jacinto [Chacón]

Santiago de Chile (Chile), 5 de septiembre de 1896

Sr. Emilio Zola

Distinguido señor:

Perdone Vd. que, desde el último rincón de la América, un simple aficionado a las letras envíe a Vd. un literato de fama universal, un pequeño libro en el que se parangonan el Catolicismo de la Edad Media con el Catolicismo del Evangelio, practicado por los obispos americanos. Empero no es el mérito del libro mismo lo que me induce a remitírselo, sino la notable coincidencia de perseguir el mismo propósito que persigue el libro La Nueva Roma, este libro regenerador que Vd. supone escrito por su héroe el abate Pedro Froment.

En efecto, señor, parece que Vd. hubiese leído mi libro cuando plantea la cuestión del suyo en los siguientes términos:

“Allí (en la “Nueva Roma”) se había planteado la cuestión decisiva: ¿podría el catolicismo renovarse, volver al espíritu del Cristianismo primitivo, ser la religión de la democracia, la fe que el mundo moderno sacudido, en peligro de muerte, aguarda para apaciguarse y vivir?”

Y todavía la coincidencia va más lejos cuando Vd. dice:

“Un obispo, un sacerdote iba a levantarse ¿dónde? ¿quién lo hubiera podido decirlo? Quizás allí en aquella América tan libre, entre aquellos sacerdotes cuyas necesidades de lucha por la vida han hecho de ellos socialistas ardientes, convencidos, demócratas ardientes, prontos a marchar con el siglo próximo. Y mientras que Roma no podrá ceder nada de su pasado, de los misterios y de los dogmas, ese sacerdote abandonará todo cuanto de esas cosas se esté cayendo en polvo por su propio peso.”

Pues bien, señor, por mi parte, yo he dicho en ese mismo sentido lo siguiente:

“Más tarde, de la Iglesia del norte de la América, se hacen oír voces que rechazan la intransigencia ultramontana, y preparan la reacción moral, voces de justicia y de libertad que lejos de condenar y cerrar el paso al progreso moderno, lo alentase y estimulase, y que, lejos de hostilizar a la ciencia y al espíritu del siglo, los aplauden y hacen justicia. Estas voces son de obispos americanos tan eminentes por su ciencia y espíritu evangélico como el cardenal Gibbouz, Arzobispo de Baltimore y monseñor Ireland, Arzobispo de San Pablo.”(página 53).

Al terminar, permítame felicitar al poderoso zapador de la Edad Media que, por medio de esos ‹…› que se llaman Lourdes y Roma, destruye la sociedad medieval y prepara la regeneración de los pueblos latinos, a quienes es preciso descatolizar para evitar su decadencia.

Sin más, tengo el gusto de ofrecerme de Vd. A.S.S.Q.B.S.M.

[Delicias, 287 A]

De Albert Hans

Paris, 21 de noviembre de 1897

A M. Emile Zola,

hommage à sa généreuse indépendance

Albert Hans

ancien officier d’artillerie; médaillé militaire et Chevalier de la Légion d’Honneur; Consul Général[1].

[Consulat Général du Paraguay

67, rue de la Victoire]


[1] Alberto Hans, Queretaro. Souvenirs d’un officier de l’empereur Maximilien, Paris, 1869. Querétaro: Memorias de un oficial del Emperador Maximiliano, trad. por Lorenzo Elizaga, México, 1869; La guerre du Mexique, Paris, 1899.

De Manuel de la Torre

México (Méjico), 20 de diciembre de 1897

Sr. Emilio Zola

Respetable Sr:

Profundo admirador de su genio y de las bellezas que encierran sus insignes producciones, me tomo la libertad de rogar a Ud. me conceda el alto honor de enorgullecerme con algunas palabras escritas de puño y letra de Ud.

Ojalá y llegue a ser poseedor de tan notable autógrafo.

Suplicando a Ud. me perdone las molestias inherentes a esta petición, tengo el honor de suscribirme su

S.S.[1]

[Apartado núm. 427 – México]


[1] Manuel de la Torre Morali, El tirano. Novela de la revolución mexicana, México, 1937.

De Hugo-Marcus

Buenos Aires (Argentina), 28 de diciembre de 1897

Dr. Hugo-Marcus présente ses hommages d’admiration au plus grand écrivain de France, Mr. Emile Zola, et lui adresse l’extrait d’un journal La Prensa où il trouvera que Sanier le personnage de son roman Paris existe réellement ici dans une des provinces de la République (St. Fé) mais qui probablement ne lui fera aucune réclamation, car c’est un vulgaire assassin. ‹…›. Le Dr. vous adresse cet extraits pour ‹…› s’il y a lieu.

[Consultorio del Dr. Hugo-Marcus

446-Maipú-446]

De Sylvino de Amaras

Madrid, 1 de enero de 1898.

Monsieur Emile Zola:

Permettez, Monsieur, que, à l’occasion de la nouvelle anné je vienne vous prier d’accepter les vœux de bonheur les plus sincères que je fais pour vous, ainsi que pour votre illustre entourage.

J’ose me rappeller à votre bon souvenir, en vous disant que, il y a tantôt deux ans, j’ai eu l’honneur de mériter quelques instants de votre attention bienveillantes, lors de mon passage à Paris, avant de me rendre à St. Pétersbourg où j’exerçais mes fonctions de Secrétaire de la Légation du Brésil. Vous vous êtes même daigné signer une de vos photographies, souvenir que je garde méticuleusement.

Je profite de l’occasion pour vous manifester mon adhésion à votre conduite dans la vigoureuse campagne par vous entreprise dans le Figaro. Si avant je n’étais qu’un fervent admirateur de votre incomparable génie, en ce moment j’admire votre abnégation pour la Patrie Française, et pour la défense d’un malheureux.

C’est là la vaillance des gens de cœur, des gens d’honneur!

Je vous prie de m’excuser d’avoir pris votre temps et je me confesse

Votre admirateur et serviteur dévoué

[Sylvino de Amaras

Secrétaire de la Légation

du Brésil à Madrid]

De Alberto Bôavista

Río de Janeiro, 19 de enero de 1898.

Monsieur Emile Zola

Monsieur

Pardonnez-moi l’audace de vous féliciter pour votre attitude dans cette malheureuse affaire Dreyfus.

Comme il est triste voir que justement la jeunesse qui est toujours généreuse est la première à vous faire tort!

Mais, qu’importe, vous êtes fort, Monsieur, vous vous appelez Emile Zola, un nom illustre, auquel tout le monde rend hommage. Que Dieu vous aide a continuer cette honorable campagne. Quelle ne sera votre gloire quand vous aurez vaincu, quand l’univers entier aura la certitude de l’innocence de Dreyfus comme moi j’ai toujours eu et j’ai en ce moment! Triste fin de siècle puisqu’on pense être encore à celui des guerres de la religion. Enfin comme a dit un poète brésilien: Viver é luctar

     Luctar é vencer

et vous serez vainqueur, Monsieur.

Votre admirateur

[Alberto Boavista

citoyen brésilien]

De ‹…›

Arrecifes, Buenos Aires, 20 de enero de 1898

Mr. Emile Zola

Monsieur

Quand on voit un homme brave, on l’admire. La plupart admirent le courage de celui qui tue un autre, ou qui fait tuer des milliers d’autres en attendant les applaudissements du peuple; et laisse à l’avenir le travail d’applaudir les vrais héros: ceux qui guidés par sa conscience, agissent indépendamment des passions qu’agitent les foules, et ne craignent des braves.

Moi, Mr Zola, j’ai lu quelques-uns de vos romans, et j’ai admiré en vous l’écrivain et le penseur; mais en ce moment j’admire quelque chose valant infiniment plus: le courage avec lequel vous défendez vos idées, les idées de justice, opposées actuellement à celles d’un pauvre peuple fou, qui cherche un Christ et croit le trouver dans les Juifs.

J’ose espérer, pour l’honneur de votre pays, qu’on ne tardera pas à vous faire justice, indépendamment de l’innocence de Dreyffus.

Pauvre homme, s’il est innocent ! Quel crime !

Je vous demande pardon de la perte de temps que cette lettre vous ait causée et vous désire une robuste santé physique et morale qui vous permette toujours de faire comme en ce moment.

‹…›

(Espagnol[1], pas juif)


[1]  En España, “Zola, su esposa y Labori” es el título del artículo con que Blasco Ibáñez inicia este mes de enero su seguimiento y campaña particular en favor de Zola, además de con “El triunfo de Zola”, también para El Pueblo. El día 19 apareció en el Heraldo de Madrid un artículo de Luis Bonafoux, “Zola carnavalesco”. Y ese mismo día J. Burell empezó a escribir “Solo. Zola en el banquillo”. Así mismo, en El Imparcial, Arzubialde cubrió la información “Zola en los tribunales” durante los meses de enero, febrero, abril, mayo, julio y septiembre de 1898. El día 20 de este primer mes, J. Riquelme publica, en El Progreso, “Sombras”. En este mismo periódico y el mismo día, Mariano de Cavia firma “Habla un judío español”. En Valencia Blasco Ibáñez da a la imprenta “El heroísmo de Zola”. El día 22 aparece en La Lucha de Clases (Bilbao) un artículo de Juan Arama titulado “Un valiente”. José Martínez Ruiz escribe “Crónica” para El Progreso. Blasco Ibáñez continúa su apoyo a Zola con artículos como “Si Zola fuese español” (día 22), “Émile Zola” (día 23), “Arístides, Esquilo y Zola” (día 25) y “Los enemigos de Zola” (día 26). Miguel Sawa insertó en Don Quijote el artículo “A la juventud española” con fecha de 28 de enero.

Sobre Blasco Ibáñez y el caso Dreyfus ver J. Vayssière, “L’affaire Dreyfus à Valence: Blasco Ibáñez”, Les Cahiers naturalistes, nº51, 1977, pp.97-108, y Clayton Alcorn, “L’album de Valence: un grand hommage à Zola”, Les Cahiers naturalistes, nº53, 1979, pp.145-147.

De Alfredo Claudio da Silva

Petropolis (Brasil), 24 de enero de 1898.

À l’auteur de la Débâcle.

Monsieur,

J’ai demeuré pendant deux ans à Paris dans une Institution de la rue Ondinôt, et là j’ai tant admiré la générosité française, si indulgente envers mon ignorance d’étranger et mes petits torts, qu’aujourd’hui il me coûte croire mes anciens collègues de 1893 alors, accessibles aux plus élevés sentiments, coupables de porter leur voix contre un homme cherchant la vérité et ayant pour but sauver l’honneur d’un officier innocent même au prix d’une autre diffamation qui au moins serait juste.

Mais, Monsieur, heureusement on ne vous méconnaît pas partout et on a foi ici que le brutal: “Conspuez”, ne sort pas de la bouche instruite et raisonneuse des étudiants mais du sein de cette foule dont vous avez si bien décrit l’ignorance patriotique, quand dans Nana elle criait à Berlin!, à Berlin!; et le fanatisme outré quand dans Lourdes elle demandait la résurrection d’un mort. Ainsi pour moi et nous tous d’ici, que de loin et sans passion pouvons mieux peser les faits, il ne nous reste, de la guerre faite non seulement à votre opinion mais encore à votre personne, que deux suppositions: ou cette foule qui vous décrie est inconsciente et alors elle ne représente personne ni rien, sinon un animal défectueux et irraisonnable; ou, chacun de ses membres a une même pensée et représente chacun une molécule d’un être complet et penseur dont l’intelligence n’a pas toute fois sa portée ordinaire; et, se montre à nous non pas comme cet être glorieux devant lequel se sont écroulés pour toujours et la Bastille et la révocation de l’Édit de Nantes, mais comme ces deux autres dont, l’un, qui étant le même après de la gloire conquiert de la boue sous l’action d’un Marat, dans les Semtembrisades et l’autre assiste impassible à la mort de Savanarole qu’il savait innocent.

Maintenant, il me manque, Monsieur vous demander pardon pour le gaspillage que j’aie fait de votre précieux temps en vous exposant mon opinion et celle de tous mes collègues d’ici, excepté ceux qui, au dire de Voltaire, sont des cafards et ont un maintien cagot; et, encore à vous faire savoir que, si notre bon ‹…› voulut conduire vos pas vers ces parages, au milieu de l’admiration publique dont vous seriez entouré, pour éprouver une plus intime vous n’auriez qu’à vous adresser à

Votre admirateur très dévoué

[Alfredo Claudio da Silva

7 Avenida Tiradentes

S. Paulo – Brésil]

De Fortunato Muñoz Posse

Buenos Aires (Argentina), 28 de enero de 1898

Pensamiento dedicado a Emilio Zola con motivo de su defensa de Dreyfus.

Emilio Zola no es el defensor de la Francia – no es el defensor de Europa – no es el defensor del mundo – es algo más – es el defensor de un evangelio – Evangelio que a pesar de ser él ateo – se abraza con el de Cristo.

[s/c. Cuyo 591]


De Jose F. Casellas

La Plata (Argentina), 3 de febrero de 1898

Mr. Zola!

El más humilde y obscuro de los ciudadanos argentinos pero no el menos justo, tiene el altísimo honor de saludaros y expresaros -después de leer vuestra valiente carta a S.E. Mr. Faure- sus más ardientes felicitaciones por vuestra actitud en el desgraciado asunto Dreyfus.

La cuna de las Libertades, el pueblo de la Bastilla, conserva en vos su tradición de gloria.

Hombres como vos no sólo son una honra para las letras y para el país que os vio nacer, sino que también para la humanidad hambrienta de justicia, de verdad, de equidad!

¡Adelante! Que la luz se haga por vuestras manos. Entonces habréis coronado vuestra obra de coloso y los hombres justos del universo os proclamaremos grande entre los grandes.

Vuestro admirador

[51-460]

De Eugenio Eraín

Córdoba (República Argentina), 6 de febrero de 1898

Ilustre escritor Emile Zola

Excmo Maestro:

Permítame que le diga a Vd. que desde lo más hondo del corazón apruebo su carta a L’Aurore, y que con toda el alma aplaudo su noble y elevada defensa. También yo opino después de lo que ‹…›, que Dreyffus es inocente.

¡Bravo! Mil veces bravo!!

Bajo el ímpetu de la indignación he escrito en un reputado diario argentino, La Patria, el artículo “Zola es Dreyffus”, que le mando gustoso y que ha hecho estallar cien ataques sobre mi pobre cabeza, pues los clericales encabezados por un francés pseudo crítico, Paul Fraussac, han protestado pidiendo la hoguera para mí.

Mi querido e ilustre Maestro, hágame el honor de leer mi artículo para ver cuán profundo y grande es el cariño que yo le profeso y escríbame en seguida si he estado acertado en la defensa de los semitas y en todo lo que se refiere a Vd.

Con el cariño y el respeto de siempre tengo el honor de repetirme mi eximio Maestro y su discípulo y admirador y

affmo. a S.S.

Eugenio Eraín

De Emiliano F. de la Puente

La Plata (Argentina), 7 de febrero de 1898

Al eminente literato Señor Emilio Zola:

Soy un alma joven; pero llena de entusiasmo por todo lo grande, bello, sublime.

Por eso es que saludo a la inteligencia más notable que existe en el universo.

Me inclino con respeto ante esa gran cabeza, admiración del siglo, luz que resplandece a través de las distancias, obra perfecta de la naturaleza, espíritu justo, recto y abnegado.

Vd. la gran figura universal, es el faro por donde la humanidad debe guiarse.

Todo el mundo está pendiente de la cuestión Dreyfus.

Felicito a Vd. por su actitud en ese asunto.

¿Será posible que los estudiantes de Francia estén en tan grave error?

Saluda a V. atentamente con el mayor respeto

[Calle 3 Nº977]

De i partigiam de la verité et de la justice

México, 10 de febrero de 1898

Cher Monsieur Zola

Des millards de personnes honets vous admire! On fait tant de projets pour pouvoir persuader el ministro della guerra, de reprender le prose de ce pauvre Monsieur Dreyfus!

Si on farei una questua, per les pauvres, on est sur el montera à 20,000.000 de franc, et on ofrira cet argent aux pauvres de la France, pour toutes les confessions!

Croyez vous qu’on aura le courage de refuser cette somme et de prive les pouvres de la France perció?

S’il vous plait, donnez nous une autre moyen de faire quelque chose, nous désirons tant de voir la verité. Si ça vous è possible donner nous quelques mots de reponse. Avec venerazione et apprezzamento per Lei.

Nous somme i partigiam de la verité et de la justice

Adressez les lettres  E.Z. 

                                 Roma 

                                  ferma in posta

[México]

De C. de Castro Soromenho

Santiago de Chile (Chile), 10 de febrero[1] de 1898

A Monsieur Emile Zola

Mon Cher maître

Je viens de lire votre beau et sublime article en faveur de Dreyfus! Vous êtes noble, grand, généreux et juste.

Je vous plains et je vous admire! Dans la crise sociale moderne, dans l’ histoire du siècle vous êtes immortel déjà, comme écrivain, comme philosophe et comme révolucionaire.

A vos fils le bonheur que vous mairitrez, Maître bien aimé.

Votre traducteur bien humble et dévoué.

[75.B. Calle de Santo Domingo]


[1]  El 9 de febrero terminó de aparecer por entregas la novela Paris en Le Journal. En 1894 había sido publicado Lourdes, que narra los momentos de crisis de fe del párroco Pierre Froment cuando éste acompaña a un grupo de peregrinos a Lourdes. Rome fue publicada en 1896. En ella el párroco Pierre viaja a Roma con el propósito de defender un libro que acaba de escribir y que podría ser incluido en el Índice de libros prohibidos.

Paralelamente a las rivalidades cardenalicias y a la aventura intelectual del sacerdote desencantado con la actitud de León XIII, la novela Rome presenta el drama amoroso de una pareja de aristócratas romanos. París, publicada este mismo 1898, relata el esfuerzo de Pierre Froment por conseguir que el potente explosivo que su hermano Guillaume acaba de inventar no se transforme en un arma de destrucción en manos del anarquismo. Empleándolo como fuerza motriz al servicio del progreso de la humanidad, Pierre conseguirá purgar su culpa por haber abandonado el sacerdocio.

De Miguel V. Rosso

Buenos Aires (Argentina), 11 de febrero de 1898

Señor Emilio Zola

Distinguido Señor:

Un hombre generoso que pide la revisión de un proceso porque está convencido que en su patria un consejo de guerra ha condenado a un inocente, un hombre abnegado que acusa y se presenta la Corte de Assises; un hombre eminente que ocupa por momentos el banquillo del acusado y pide a alta voz que se le conceda el derecho de defenderse, ‹…›.

¿No merece que, todos aquellos que gozan de lucidez de su cerebro y que sienten la voz de la conciencia que grita en favor de Dreyfus, (y que ven, en el interés con que la honorable Corte de Assises quiere eludir en las audiencias, todo punto que se relaciona o pueda provocar y remover la condena y el proceso aludido, una intención cómplice y criminal) le diga: Señor Zola, proseguid que la opinión sensata universal os es favorable y aún cuando los jueces os prohíban hablar, no os retiréis sino después de haberlos confundido; decidles que no se dejen enceguecer por el amor y el fuego patrio, decidles pues: que el honor del ejército está intacto y lo será… pero, no comprenden vuestros ‹…› adversarios que, quien juzgó a Dreyfus fue un consejo de guerra y no el ejército, que este consejo de guerra, era compuesto de hombres y que estos hombres pueden haber errado como también pueden haber sido cómplices de un delito?

Emilio Zola, desde mi modesta esfera quiero llegar hasta vos, os felicito y os admiro.

S.S.S.

[Empresas Catalinas

Av. Rosales y Paraguay – B. Aires]

De Borges

París, 12 de Febrero de 1898

Monsieur Emile Zola

Désirant assister aux débats de votre procès, n’ayant pu obtenir une carte d’entrée à la Cour d’Assise, je prends la liberté de m’adresser directement à Vous, à cette fin; et j’ose espérer que ma démarche sera bien accueillie.

Veuillez accepter avec mes remerciements anticipés, l’expression de ma grande admiration pour votre talent digne d’une éclatante victoire.

[de Borges

47 rue de Lisbonne

Légation du Brésil]

De José B. González

Tucumán (Argentina), 12 de febrero de 1898

Señor de mi admiración y respeto:

Permitid, Señor, que, a través de inmensa distancia, un ignorado servidor de la educación ose también hacer llegar hasta vos su más efusiva felicitación.

Luchador incansable del pensamiento moderno, habéis descendido hasta el fondo del tugurio y la covacha inmunda para sorprender la miseria y el hambre, el dolor y la llaga del desvalido y presentar ante la mirada impávida de las clases favorecidas, con sus colores verdaderos, esos cuadros de desolación y de ruina como amenaza de muerte para las sociedades decadentes de Europa.

Ávido de verdad y de justicia habéis mostrado las blasfemias, os habéis presentado ante el mundo como nuevo cruzado; os habéis propuesto borrar de la Francia, de esa Francia tan querida de todos y tan mancillada, la mancha que le ha impreso el “abominable asunto Dreyfus, y os acompaña la opinión honrada de todas las naciones especialmente de la República Argentina, palpitante en sus órganos de publicidad. Habéis prometido gritar la verdad con toda la fuerza de vuestra honradez sublevada, y, confiad en la justicia y humanidad de vuestra causa; esa se hará oír hoy, mañana o pasado, pero se hará oír, porque la verdad es como el sol, cuanto más tiempo permanece oculta tanto más fulgurante brilla al descubrirse.

Perseverad en vuestra grande obra y habréis hecho un inmenso bien a la causa de la civilización, que vuestro nombre está ya escrito con letras de ‹…› en las brillantes páginas de la historia humana.

Soy de vos Señor respetuoso admirador.

[Tucumán – Escuela Normal]

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